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Fernando Figueroa
Maestro y poeta, desde 1976 soy orgullosamente un militante antorchista de vanguardia; desde 1979 me he dedicado a recorrer el país con el objetivo de educar y organizar a los obreros, campesinos, amas de casa y estudiantes en el Movimiento Antorchista Nacional.


Nací aproximadamente a las 8:40 de la noche del 24 de julio de 1955, en Morelia, Michoacán, un día antes de celebrar al Santo Santiago, por eso me llamo Fernando Santiago; soy el 6º hijo de una familia numerosa de 11 hermanos; mi padre, Plutarco Figueroa Camarillo, obrero del volante y mi bondadosa y cariñosa madre, Carmen Elvira Estrada de la Portillo. Estudié la carrera de Biología en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Viví en Morelia hasta 1979, después he andado rodando por varios estados de mi país, organizando, educando y poniendo en pie de lucha a los obreros, campesinos, amas de casa y estudiantes en el Movimiento Antorchista Nacional, pues soy orgullosamente un militante antorchista de vanguardia desde 1976; actualmente vivo en Puebla capital. Me inicié como maestro de bachillerato en el año de 1979. Comencé a escribir algo que intenta ser poesía desde 1997 o sea, a los 42 años, tardíamente; y desde entonces hasta hoy, sigo procurando escribir y mejorar mis letras y ver si merecen la categoría o no de poesía; yo no lo sé, usted, querido lector, es mi mejor y más severo crítico y juez.

 

Federico, fantástico poeta con duende extraordinario

Para Federico el morir es el no llegar, porque la muerte nos sorprende siempre en medio de la jornada: Francisco García Lorca.

 

Es la vida

un continuo aullido

de lobos

y es la muerte

“un silencio con hedores”

una y otra son dolores

dolorosa forma de ser

y sentir

percibir

el sufrimiento

y el amor.

¡Así se vive la vida y se olvida,

es siempre dura y olvido, vívela así!

 

 

Federico García Lorca, hijo inmarcesible de granada

Granada lejana y sola…

Hasta el día de hoy,

Granada

ha quedado

sola,

desolada,

un silencio frío y fúnebre

recorre sus empedradas calzadas;

sola la gran Alhambra,

sola la Vega,

el bello huerto, solo

y solo el nido y su mirto,

ya muerto, muerto, muerto…

 

Granada hermosa ciudad aldea,

llena de melancólica tradición 

árabe-española, resuma poesía,

hecha muros de piedra,

choza, habitación, casa, primor de jardín:

el Carmen, ¡ah!, El Carmen,

la Vega granadina

de agua cristalina,

¡Ah!, la pura poesía pura.

 

Majestuosa ciudad provincia,

provinciana mora y cristiana, Luna, estrella y cruz,

de cantos encantados,

de albas paredes de cal y canto encaladas,

escaladas flores floreciendo,

primor de primavera:

rosas, magnolias, claveles y clavellinas,

alamedas llenas de robustas camelias y camelinas moradas.

¡Ahí, allí, aún vive y revive el poeta,

Granada desolada, aún le llora

lágrimas crudas de dolor y rocío,

cristales cristalinos y diamantinos;

allí retumba y vibra la solidaria voz del poeta

que clama, exige justicia,

justo castigo al crimen y al criminal

puñal asesino,

de sangre ensangrentado

y vil envilecido y tinto derramado,

en el olivo del olivar leño retorcido,

pareciera y perece ya casi olvidado,

allí vaga el fantasma

que llora y clama,

reclama los huesos, sus cuencas aún abiertas,

los restos aún cálidos y vivos del poeta;

espera Granada, el piano y la trompeta,

erigir la Columba de bronce,

mármol, estaño, cobre y oro,

donde el alma y su espíritu alegre

cante a todo pulmón,

su esencia alada en letra a coro,

la alegre alegría,

en el altar de su voz en la poesía.

¡Granada, lejana y sola!

 

II

Muerta en el hueco de su nido

yace la paloma de la vida;

ya sin paz, sin gloria,

sin su ramita de olivo;

tiesa y seca entre las ramas del dinero,

entre oros, incienso y mirra

yace desplumada la paloma blanca,

mientras las golondrinas

posan sus alas y picotean

los ventanales de cristal

de humanas pieles conservadas

en los pisos del rascacielos

más alto en Nueva York, 

en la quinta avenida, junto al río de sangre,

colorado de huesos

y cenizas

que es el río Hudson,

antaño lleno de verdor y cristalinas aguas

de rosas mariposas,

hoy un lodazal de estiercol, castores

mulas y caballos muertos

que tiraron a tiro de fortaleza

los aceros y viguetas de hierro

para construir la fortaleza

que es la Banca del comercio

en la avenida de la muerte,

en Wall Street.

 

Ya el gorrión de oro se ha congelado,

ya no trina ni vuela la blanca paloma de la paz.

Hoy, aquí, priva el halcón rapaz

de las armas, las drogas, la guerra y el dinero,

gloriosa águila voraz

que holla y cava tremendo agujero:

el interés del crédito y del dólar.

Ya no hay nidos ni pájaros, ni aves cantoras,

pues él halcón del mercado las devora.

 

 

A Lenin

Por sobre la voz 

el ala

por sobre

el timbre

el cielo

por sobre el hombre 

el genio

por sobre el genio

el pueblo en armas

por sobre

la paz ignominiosa

la Revolución 

la resistencia

armada

el fusil

la bayoneta en ristre

por sobre el capital

acumulado

expropiado

vergonzosamente

a sus productores

el trabajo humano

distribuido

por sobre

el dictador

irracional y cruel

el pensador marxista 

el guía

el genio

de la revolución

proletaria:

LENIN.


Escrito por Fernando Figueroa Estrada

Colaborador


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