Detrás de esa próspera imagen existe otra realidad: la de miles de comunidades rurales que sobreviven alejadas de los centros urbanos.
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Al concluir el sexenio de AMLO, termina también un capítulo más de su “lucha contra la pobreza”, pero ésta no fue erradicada, sigue en pie; su incremento incesante y su existencia misma constituyen una ley del sistema capitalista, son consecuencia de la acumulación de la riqueza en unas cuantas manos; mientras más se concentre la riqueza en unos cuantos, más se alejará de muchos millones de pobres; la riqueza social es una sola, si algunos la acaparan, despojarán a todos los demás. Esto es lo que sucede en el capitalismo.
Casi todos los gobiernos prometen luchar contra la pobreza o frenar su avance; a veces algunos consiguen atenuarla, alcanzando logros temporales, pero la pobreza permanece, se recupera y avanza debido a que éstos ignoraban la ley económica y el único medio para superarla definitivamente. Otros gobiernos son conscientes del origen de este mal y de la imposibilidad de eliminarlo mientras exista el capitalismo; no obstante, prometen lo que saben no podrán cumplir. Éstos gobiernos son demagogos.
Resulta difícil creer que el gobierno de la 4T esté comprendido en el primer grupo, pero prometer el milagro de la desaparición de la pobreza, siendo consciente de que su existencia y su incremento son una ley inexorable bajo el capitalismo y que disminuirla requiere la imposición de fuertes medidas contra los acaparadores de la riqueza, tiene otro nombre.
El gobierno mexicano saliente, que prometió eliminar este antiguo problema, aunque no se atreva a declarar que triunfó definitivamente contra la pobreza, ha expresado satisfacción por los éxitos de su política, consistente en la entrega de pequeños apoyos en efectivo, “directos”, a través del Banco del Bienestar. Habla de millones de beneficiados que salieron de la pobreza y de otros tantos millones que ya no sufren pobreza extrema.
Pero frente a la información optimista del gobierno de AMLO acerca de sus éxitos en el combate a la pobreza se levanta el resultado de las investigaciones de especialistas en el fenómeno y de estudiosos de la política oficial en general.
Sociólogos, economistas y politólogos, asociaciones civiles y organismos oficiales, como el Coneval, se contraponen a la información del Presidente de la República sobre sus avances en este renglón. En relación con la disminución del número de pobres y de mexicanos en extrema pobreza, sostienen que la situación no ha mejorado, que la atención a la salud ha empeorado, la inseguridad creció en gigantesca proporción durante el sexenio de la 4T; que los pobres son presa de la inseguridad y el crimen que en algunas regiones opera impunemente; y que el apoyo monetario, las transferencias presupuestarias a través de los programas sociales no bastan para resolver el problema.
Aseguran también que los programas sociales a los que se ha destinado gran parte del presupuesto nacional acarrearán serios problemas al Estado mexicano, al nuevo gobierno y, desde luego, a la mayoría de la población mexicana. De esto habla nuestro Reporte Especial esta semana.
Detrás de esa próspera imagen existe otra realidad: la de miles de comunidades rurales que sobreviven alejadas de los centros urbanos.
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Escrito por Redacción