Entre los puntos se encuentra la reducción del 25 por ciento del gasto electoral.
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Fotos: Laura Osornio
Morelia, Michoacán. – Don Juan Pablo habla Otomí, no le da vergüenza, y a pesar de que sus hijos no lo hablan, él con orgullo la defiende. Es vendedor ambulante en Morelia, originario del Estado de México y desde hace años radica en esta ciudad, dentro de lo poco que se trajo de su estado natal, fue su lengua materna, se dice orgullosamente de sangre indígena.
Relató a buzos, que a pesar de la vergüenza que sienten sus hijos al hablar su lengua madre, él la porta a todos lados con orgullo y dignidad, “mis hijos no quisieron aprender el otomí, se avergüenzan de él pero a mí no me da pena hablarlo, no sé por qué les da la pena para hablarlo pero no quisieron, nada más hablan español, sí entienden las palabras que uno les dice pero nada más, a mí me da orgullo decir soy indígena y hablo otomí”.
Desde unas de las calles céntricas de la Morelia, el señor Juan Pablo comenta que conoce la lengua gracias a sus padres, y dice que aprender español fue complicado para él pues en la escuela se le exigía el uso y conocimiento del español, “sí me costó el español para aprenderlo, lo aprendí como a los 12 años, me lo enseñó un poquito mi papá y un poquito la escuela, se me hizo complicado aprenderlo, pero ahorita ya hablo el otomí y el español, era una obligación en la escuela el español”.
En la actualidad, en México muchas lenguas indígenas están desapareciendo, en 1862 el 65 por ciento de la población hablaba una lengua indígena, a la fecha, únicamente el 6.5 por ciento de mexicanos hablan alguna de las casi 60 lenguas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó el 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, en la que México es considerado como uno de los países con mayor diversidad lingüística en el mundo, pues cuenta con la gran cantidad y pluralidad de 68 lenguas indígenas, sin embargo, aproximadamente un 60 por ciento de éstas están a punto de desaparecer.
Este problema fue alertado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), (en el apartado de Lenguas en Peligro de su portal de internet), manifiesta que una lengua extinta se considera como tal cuando “deja de ser la primera lengua que los niños aprenden en sus hogares, y que el último locutor que aprendió la lengua de esta manera falleció en las últimas cinco décadas”.
La discriminación, un factor para la perdida de una lengua
Según datos de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, en México, las lenguas indígenas más habladas por hombres y mujeres son el Náhuatl con un total de 1 millón 725 mil 620 hablantes, seguido por el Maya con 859 mil 607, el Tsetsal con 556 mil 720 seguido por el Mixteco con un total de 517 mil 665 y el Zapoteco con 479 mil 474 habitantes hablantes.

En contraste, entre las lenguas menos habladas, se puede encontrar una diferencia de 251,719 hablantes, siendo de éstas el Awuakateko con tan sólo 17 hablantes, por lo que la ubica como la menos hablada y la próxima a extinguirse si no se le da el seguimiento adecuado para que no se extinga; en segundo lugar se encuentra el Ayapaneco con 24 hablantes, seguida por el Kaqchikel con 61, el Teko con 81 y el Oluteco con una diferencia de 9 personas más con un total de 90 hablantes.
Según la encuesta, son los hombres los que más hablan y conocen las lenguas indígenas en comparación con las mujeres, siendo Oaxaca, Chiapas y Yucatán los estados con mayor porcentaje de personas que hablan una lengua indígena
De acuerdo al programa de revitalización, fortalecimiento y desarrollo de las lenguas indígenas nacionales 2008-2012, la discriminación hacia las lenguas indígenas y sus hablantes ha provocado la diminución notable. A ello se suma también la discriminación, la violación de los derechos humanos y lingüísticos por parte de los servidores públicos.
Sobre esto, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas reconoce en su artículo segundo, que los pueblos y los individuos indígenas son libres e iguales a todos los demás pueblos y personas y tienen derecho a no ser objeto de ningún tipo de discriminación en el ejercicio de sus derechos.
“Somos iguales ante la ley y Dios”
El hogar representa el punto más importante para la conservación de una lengua, aun así, el papel que juega la escuela es importante, sin embargo, el nivel de preparación de los docentes, la falta de infraestructura y recursos margina a las escuelas rurales.
Las diversas evaluaciones elaboradas por el entonces Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) señalan que, en todos los grados y asignaturas evaluados, los niveles de aprendizaje de los niños que asisten a escuelas indígenas se encuentran por debajo de los que asisten a otros tipos de escuela. Estos resultados se explican por la poca pertinencia cultural y lingüística de la oferta educativa y por la falta de equidad en la asignación de recursos humanos y materiales a estas escuelas.
Esa falta de equidad la padece casi a diario la señora Ofelia, también ambulante en la capital michoacana. Las más afectadas fueron sus hijas, quienes querían dejar de estudiar por la crítica que tenían sus compañeras hacía su lengua madre: “A mis niñas les decían de cosas sus compañeras en la escuela por hablar purépecha, ellas ya no querían venir pero yo que hago, si aquí vendo mis muñequitos, y mientras las dejo en la escuela yo me voy a vender aquí en la ciudad y luego regreso a mi pueblo con ellas”.
Considera que en la ciudad hace falta dar a conocer las lenguas indígenas “porque no somos más que los de aquí, pero tampoco valemos menos”, argumentó que falta igualdad en la sociedad “muchas personas nos ven y nos quieren hacer sentir mal diciéndonos indígenas o muchas cosas feas, pero no se dan cuenta que todos somos iguales ante las leyes y en los ojos de Dios”.
La importancia de la no extinción de las lenguas indígenas
En el documento Vitalidad y peligro de desaparición de las lenguas de la UNESCO se expone, que la extinción de una lengua representa “la pérdida irrecuperable de saberes únicos, culturales, históricos y ecológicos”, pero una lengua indígena muerta representa también una pérdida y transmisión de valores, identidad, parte de la historia y cultura.
Al extinguirse una lengua en México se corrompe y se olvida cierta tradición oral, horas de práctica de los indígenas hacia su descendencia (hijos, nietos, etc.) para que éstos aprendan la lengua, se pierde un patrimonio cultural, se pierden expresiones de formas y de situaciones de vida, he aquí la importancia de que las lenguas indígenas en México prevalezcan y sean reconocidas no sólo como tales sino como algo más que un patrimonio de la humanidad.
No sólo basta con implementar foros o declaraciones y divulgar información sobre las lenguas indígenas para que éstas no se extingan, se debe comenzar por darle el valor y respeto a las personas hablantes las lenguas madres para que ellos también aprendan a valorar sus raíces y cultura, así como su diversidad lingüística.
Además, crear consciencia en ellos para que tomen las riendas y no permitan que un idioma como lo son el español o el inglés (aquí en México) les arrebaten la transmisión sus tradiciones familiares, valores e identidad desde sus raíces.
Migración, otro factor para la extinción de las lenguas indígenas
Ana María Relaño Pastor, investigadora de la Universidad de California llevó a cabo un estudio acerca de la vivencia del idioma en mujeres migrantes, y concluyó que los migrantes reconstruyen su realidad social a través del discurso narrativo. Después, la vivencia y percepción es ésta realidad en un contexto en donde su identidad, defensa y proyecto vital tienen lugar en un idioma que no les es propio, trayendo con esto cúmulos emocionales reflejados en las narrativas que inciden directamente en la construcción de sus identidades y por ende en las lenguas nativas de los migrantes indígenas.
La migración es uno de los detonantes de la extinción de una o varias lenguas debido a los desafíos lingüísticos, culturales, tecnológicos y de comunicación a los que se presentan las personas indígenas de México que optan por migrar a otro lugar, esto se debe a que el estilo y formas de vida son muy desiguales en una comunidad indígena comparada a la de una ciudad, por ejemplo, la Ciudad de México, o alguna otra ciudad del país.
La extinción de lenguas por el factor de migración trae consigo desafíos lingüísticos y culturales pues también conlleva la transformación y negociación de la identidad del migrante así como también aspectos ideológicos del hablante.
En la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (2007) refiere que uno de los “instrumentos jurídicos internacionales donde también se emitieron (…) recomendaciones a diferentes instancias” como “tomar las medidas constitucionales y de otro tipo necesarias para que se reconozcan las lenguas indígenas y elaborar políticas y programas que refuercen el uso diario de estas lenguas en todos los niveles, en las instituciones públicas y privadas, dentro y fuera de las comunidades indígenas”.
Así como también el incremento del reconocimiento y respeto de las lenguas indígenas mediante la construcción de Universidades Indígenas, la “promoción de las lenguas (…) en la administración pública, y la difusión de medidas para que se empiece a rendir cuentas por la destrucción deliberada de las lenguas indígenas.
Sobre la necesidad de conservar las lenguas indígenas en México y lo que representan para evitar su extinción, la revista revistapueblos.org cita a Rippberger en su tesis doctoral, en la cual expresa que “la lengua representa al PUEBLO, representa la ideología de una comunidad, así que todas las lenguas merecen respeto y tienen valor porque contribuyen a la riqueza cultural de su nación”.
Entre los puntos se encuentra la reducción del 25 por ciento del gasto electoral.
La mala relación o absoluta desavenencia entre verdad y política es un viejo lugar común.
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El 91%, equivalente a 59 mil 363.7 millones de pesos, corresponde a los recursos transferidos por la Federación a gobiernos estatales, municipales y organismos públicos.
En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales.
La propuesta será enviada al Congreso de la Unión para su análisis y eventual discusión legislativa.
La entrada en vigor será paulatina: en 2027 la jornada será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029, de 42, y en 2030 quedará en 40 horas.
En Puebla, más de 3 millones de personas no cuentan con acceso a servicios de salud, equivalente al 47.3 por ciento de la población estatal.
Mientras senadores y senadoras accedieron a desayunos y comidas de hasta 750 pesos por persona, el personal de limpieza, jardinería y mantenimiento recibió un menú básico de 80 pesos, según contratos y partidas del gasto legislativo.
Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
El personal consular de protección desempeña sus funciones sin respaldo institucional y con desgaste profesional y emocional.
Los recortes afectan a personal con hasta 20 años de antigüedad y se suman a los más de cinco mil ceses registrados tras la llegada de jueces electos en 2025.
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Escrito por Laura Osornio
colaboradora