Detrás de esa próspera imagen existe otra realidad: la de miles de comunidades rurales que sobreviven alejadas de los centros urbanos.
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El deporte es una poderosa herramienta con alcance mundial y capacidad para impulsar múltiples cambios sociales positivos. Uno de ellos es la igualdad de género, que se refiere a la situación en la que tanto mujeres como hombres tienen los mismos derechos, oportunidades y el mismo trato en todos los aspectos de la vida, sin discriminación ni desigualdad basada en el género. Buscando que éstos dos ayuden a construir una sociedad justa, equitativa y próspera para todos.
El deporte es considerado por la ONU como un importante facilitador de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para combatir la pobreza y la desigualdad social en el mundo. Para todos los gobiernos del mundo debe ser una prioridad aprovechar el deporte para el avance de la igualdad de género, los derechos humanos, una vida libre de violencia y el combate a la desigualdad social.
La ONU Mujeres, por su parte, trabaja por un mundo en el que la igualdad de género en el deporte no sea sólo un ideal, sino una realidad, transformando el deporte en una herramienta dinámica para empoderar a las mujeres y las niñas en todo el mundo. Y esta visión se basa en aprovechar el deporte como plataforma universal para desafiar los estereotipos, promover la inclusión y defender los derechos y las oportunidades de las mujeres y las atletas de los grupos más marginados.
En México, a lo largo de la historia, las mujeres han logrado incursionar de manera profesional en la práctica de una variedad de deportes, algunos de ellos son: el futbol, con la participación en la Copa Mundial Femenina de la FIFA; la selección nacional de baloncesto femenino de México ha competido en varios torneos internacionales, incluyendo los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Baloncesto Femenino; las gimnastas mexicanas han logrado importantes medallas en competiciones internacionales, incluyendo los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística; las nadadoras mexicanas han establecido récords nacionales y han competido en los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Natación; las taekwondistas mexicanas han logrado medallas en competiciones internacionales, incluyendo el Campeonato Mundial de Taekwondo, etc.
Sin embargo, las mujeres seguimos enfrentando grandes desafíos, como la desigualdad en la financiación, pues los equipos y programas deportivos femeninos suelen recibir menos fondos que los masculinos; a esto se suman los problemas de estereotipos y sesgo mediático, ya que los grandes medios de comunicación a menudo promueven estereotipos de género en la cobertura deportiva.
Las mujeres y niñas también enfrentan obstáculos para acceder a instalaciones y recursos deportivos de calidad y, como una grave problema en el ámbito deportivo de todos los niveles, enfrentan ambientes de discriminación, acoso laboral u hostigamiento sexual.
Hacen falta estrategias que verdaderamente garanticen la promoción de la equidad de género en todos los terrenos deportivos, por ejemplo, asignar recursos y presupuestos igualitarios para programas deportivos femeninos y masculinos; ofrecer programas de introducción al deporte para niñas y mujeres (o mixtos); capacitar y contratar a más entrenadores y mentores femeninos para servir de modelos a seguir; garantizar una cobertura mediática igualitaria para deportes femeninos y masculinos e incorporar programas de educación física que promuevan la inclusión y la igualdad de género.
Hay mucho trabajo por hacer para combatir las brechas de género y promover una sociedad más equitativa y sin discriminación, una sociedad en donde el deporte no sea sólo una mercancía ni un privilegio al alcance de unos pocos, sino que verdaderamente funcione como un vehículo para promover hombres y mujeres sanos física y mentalmente y, sobre todo, más tolerantes, respetuosos y solidarios con sus semejantes.
Detrás de esa próspera imagen existe otra realidad: la de miles de comunidades rurales que sobreviven alejadas de los centros urbanos.
Ese castigo multidimensional ha sido la venganza imperial contra la osadía de los cubanos que, al triunfo de su Revolución en 1959, adoptaron el socialismo para salir del subdesarrollo.
El torneo transcurrió en calma, sin incidentes, pleitos ni discriminación; en un ambiente de convivencia fraternal y sana diversión.
Esta confrontación no es contra el pueblo ucraniano, sino contra la maquinaria militar de la OTAN, que libra la guerra a través de los ucranianos.
Ojalá los políticos que tanto pregonan que estamos pasando por una verdadera transformación en el sistema de salud se atendieran ellos o sus familiares en un hospital público.
La escuela pública debe ser defendida y fortalecida.
Doce firmas retienen líquidos para 1.6 millones de personas y marginan a 600 vecindarios
De cada cien niños que inician sus estudios, 30 lograrán ser profesionistas.
La ministra sostuvo que los impuestos son una herramienta para redistribuir la riqueza y reducir la desigualdad, aunque subrayó que la SCJN no tiene facultades para crear nuevos gravámenes.
El mandatario cubano agradeció el apoyo de 136 países que votaron a favor de abrir el debate en la Asamblea General.
Las trabajadoras informales perciben menores ingresos, carecen de seguridad social y enfrentan mayores niveles de pobreza laboral.
No producen mercancías como la industria textil o automotriz y apenas emplean a algunas personas, pero consumen grandes cantidades de agua y electricidad.
La ilusión de vivir bien unos meses por el esfuerzo realizado en los estados del norte pronto termina ante las múltiples carencias del hogar.
Con la intervención del sector privado, el deporte se convirtió en una mercancía.
El discurso meritocrático tiene una gran fuerza en la población.
Escrito por Lizeth Castillo
Promotora del deporte popular en Guerrero.