El pueblo de Tecomatlán se viste de gala porque abre sus puertas para recibir a los participantes en el XXIV Encuentro Nacional de Teatro.
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A pesar de que trata de disimularlo, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), está otra vez muy molesto por el mitin del domingo 26 de febrero en el Zócalo, en el que miles de ciudadanos gritaron consignas como la “Corte debe parar el Plan B de AMLO” y “El INE no se toca”. Estas expresiones se convirtieron en un golpe frontal al ego del “supremo” de Palacio, que incluso lo llevaron a declarar que la magna protesta fue contra la “transformación” (sic.) que dirige y que él también ha llenado en muchas ocasiones el Zócalo.
A los mexicanos no nos debe quedar ninguna duda de que el “Plan B” de AMLO tiene el propósito no solo de “descuartizar” la democracia de nuestro país, sino de aniquilarla mediante el sometimiento del Instituto Nacional Electoral (INE). Sin embargo, este objetivo no le está resultando nada fácil, como lo evidenció la protesta nacional realizada en más de 100 ciudades del país, con la que muchos mexicanos manifestaron su rechazo a que se cambien las bases de los procesos electorales en el país.
¿Es cierto que el descontento ciudadanos contra el “Plan B” fue una “farsa” como difundió el dirigente morenista Mario Delgado? ¿Es cierto que los organizadores del mitin quieren “regresar a un pasado corrupto, donde podían cometer fraudes electorales, manipular el voto para favorecer sus intereses y, sobre todo, en el que podían saquear a nuestro país”?
¿Cree usted, amigo lector, que todos los mexicanos pueden ser manipulados con transferencias electrónicas y con las más de 100 mil mentiras que AMLO ha dicho en sus mañaneras? ¿O que en el país puede haber más corrupción que la mostrada hasta ahora por el AMLO y el morenismo?
Tanto AMLO como sus alfiles morenistas saben que una protesta de 80 o 100 mil mexicanos, aun cuando no hubiera sido espontánea, es un golpe político cuyo efecto puede ser duradero y provocar un movimiento de inconformidad contra las políticas del gobierno morenista; movimiento que en 2024 podría causarle la pérdida electoral de la Ciudad de México y la Presidencia del país. Éste es el temor del Presidente y su llamada “Cuarta Transformación” (4T).
En el Zócalo, considerada una de las plazas públicas más grandes de América Latina, se dieron cita políticos, académicos, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos mayoritariamente de clase media, quienes protestaron contra la reforma electoral del Presidente, que acota las funciones del INE, un organismo independiente que en las últimas décadas ha organizado las elecciones en México con base en el respeto a los derechos políticos.
En menos de cinco meses, dos grandes concentraciones han exigido al actual gobierno que detenga la reforma y respete al INE. En la marcha del pasado 26 de febrero, el ministro en retiro José Ramón Cossío invocó la Carta Magna como el principal recurso para defender la democracia: “en la Constitución están los frenos y contrapesos para quienes ocupan temporalmente el gobierno”.
Todo indica que la manifestación de hace una semana fue la más numerosa de quienes, desde 2018, se oponen a las pretensiones autoritarias de AMLO y podría ser el grito que despierte y advierta a muchos mexicanos que es tiempo de corregir el rumbo del país, evitar su destrucción y que para eso hay que quitar del poder al Movimiento Regeneración Nacional.
Las consigas fueron “El INE no se toca”, “Nuestro voto no se roba”, “Estoy aquí por el INE”. En el futuro, los llamados podrían ser “Fuera Morena del gobierno”, “No más gobiernos de cuarta” y “Alto a la destrucción del país”.
La defensa y batalla por el INE son justas y los mexicanos debemos respaldarlas; se acerca el momento de buscar y votar por un candidato que gobierne para el pueblo y que no ignore. Un candidato, y luego gobernante, que no destruya las instituciones políticas que tanto esfuerzo ha costado construir para garantizar una vida democrática.
Necesitamos un político que crea en los ciudadanos, que gobierne para todos y se proponga forjar una mejor patria. Si la protesta del 26 de febrero cumplió con su objetivo, entonces la población despertará y dará una batalla mayúscula para que, en 2024, Morena no gobierne más México. Por el momento, querido lector, es todo.
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Escrito por Miguel Ángel Casique
Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).