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Isaac Newton (1643-1727) es, sin duda, uno de los científicos más relevantes de la historia de la humanidad. En este artículo no abordaremos su obra científica, nos centraremos en su personalidad, sus creencias y sus debilidades humanas.
Isaac Newton no sólo fue un hombre de ciencia (matemático, astrónomo, mecánico y óptico), también dedicó muchas horas de estudio a otros temas que no eran completamente racionales. Su biblioteca contenía mil 752 libros; 477 eran de teología; 169, de alquimia; 126, de matemática; 52 de filosofía natural (física); 33 de astronomía. El interés por los asuntos teológicos y la alquimia era notable, constituyéndose en un conocedor de primer nivel en estos temas.
Isaac Newton tenía una personalidad retraída, era de pocas palabras, solitario, con una capacidad enorme de concentración, mucha tenacidad para el trabajo intelectual y experimental, que también desarrolló. Pasaba por periodos de depresión, bipolaridad, estados de ansiedad. Le desagradaban los debates y discusiones, era directo y agudo en plantear sus ideas, le molestaban los puntos de vista distintos a los suyos. En algunas ocasiones optaba por no hablar y raramente planteaba preguntas; los especialistas de hoy opinan que tenía un cierto grado de autismo, con un eximio coeficiente intelectual. La convivencia con él era difícil, nunca se casó y se mantuvo casto hasta su muerte. De él se cuentan distintas anécdotas que demuestran una conducta muy especial; por ejemplo, se dice que se acostaba temprano en la mañana, dormía unas cinco horas y al levantarse, se quedaba sentado en la cama pensativo por largo tiempo; absorto en sus pensamientos, se olvidaba de alimentarse y asearse.
Era un anglicano hereje, se dedicaba a estudiar La Biblia de manera concienzuda, creía en un Dios que castiga y juzga, no en un Dios que perdona y es benevolente. Tenía una fuerte discrepancia con su iglesia, que creía en la trinidad –Padre, hijo y espíritu santo como una sola sustancia–; se mostraba convencido de que Dios padre es distinto que su hijo y se negaba a venerar a la virgen y a invocar a los santos. Nunca expuso en público estas discrepancias para no verse expuesto a críticas, discriminación y reprimendas de su iglesia; dicha conducta le permitió acceder, sin cumplir con los requisitos religiosos para ello, a la cátedra lucasiana en la Universidad de Cambridge, ingreso autorizado por el Rey Carlos II. Sin embargo, mantuvo su fe y creencias religiosas hasta el último día de su vida.
Era también un personaje extremadamente vengativo con sus enemigos y con aquellos que lo criticaban. Es famosa la controversia con el afamado científico John Hooke, de quien mandó a sacar todo escrito o retrato de la Royal Society. A su vez, mandó elaborar varios retratos y bustos de sí mismo para colocarlo en esa institución.
Otra de sus grandes ocupaciones fue la alquimia; mostró un interés profundo en encontrar la piedra filosofal; se empecinó en buscar la forma de convertir los metales en oro y plata, para lo que realizó muchos experimentos, no logrando nada rescatable. Estudió a profundidad La Biblia, para lo que aprendió hebreo; elaboró su propia interpretación y desarrolló teorías alternativas a la iglesia anglicana. Fue un crítico acérrimo de la Iglesia Católica Romana, a la que llamaba la bestia cornuda. Se dice que el tiempo destinado a estas excentricidades fue largamente mayor que el que dedicó a la ciencia.
No sólo fue científico, teólogo, alquimista, exégeta, sino también gestor. Aceptó el puesto de Director de la Casa de Moneda en Londres, encargándose de perseguir la evasión tributaria y a los falsificadores. Su temperamento, disciplina y razonamiento científico lo usó para hacer una gestión eficiente y honesta.
La tenacidad en su trabajo le acompañó hasta una edad muy avanzada; en esta etapa de la vida mostró una conducta más altruista y noble con las personas, aunque su carácter siguió siendo retraído. Trabajó en la casa de Moneda hasta sus últimos días y se negó a recibir la extremaunción, dadas sus creencias religiosas.
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Escrito por Dr. Esptiben Rojas Bernilla
Colaborador