“Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener”: Miguel de Cervantes.
Cargando, por favor espere...
La historia es pasado y presente, recuerdos, memoria, verdad, ideología, maestra de vida y ciencia. Sabemos que la humanidad recurrió a la historia desde su génesis; por ello, la historia es parte consustancial y necesaria de nuestra existencia. La historia le ha servido a la humanidad de todas las formas antes mencionadas, como memoria, maestra de vida y como ciencia o ideología. Ha habido incluso quienes han querido despojarla de una u otra.
No hace mucho tiempo hubo historiadores que negaban y se rehusaban a considerar que la historia podía ser esa maestra de la vida como sí lo era para los antiguos griegos. Ellos consideraban que la utilidad del conocimiento histórico radicaba, precisamente, en enseñar el pasado para aprender de éste y no cometer los mismos errores o, para engrandecer las hazañas de sus héroes y replicarlas. Esta función pedagógica de la historia se resume en el viejo adagio: “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”.
Para los historiadores del Siglo XIX, en cambio, la historia era una ciencia al nivel de las ciencias puras o exactas como las matemáticas o la biología y, por tanto, la historia era neutral, debía ser neutral. De otro modo, para esos historiadores, la historia terminaba siendo una ideología seguida por consignas subjetivas. No obstante, en los últimos años se ha demostrado que tal objetividad en la historia es una falacia. Es imposible que exista tal modo de hacer historia.
Por ello podemos afirmar que la historia se define no sólo por lo que es, sino por lo que pretende ser, es decir, por la función social de la que se le dote. Visto así, históricamente, la historia cumplió, ha cumplido y cumple con diferentes funciones. Particularmente en México, la historia oficial ha sido utilizada por los diferentes gobiernos (es preciso decirlo) como una herramienta ideológica. En nuestros días, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha recurrido a la historia de una manera acientífica y moralista con el objetivo de incluirse en el relato histórico como un héroe.
Más allá de eso, la enseñanza de la historia en este sexenio se ha menospreciado. De acuerdo con el análisis de Enrique Krauze y Javier Lara Bayón en “El abandono de la historia” publicado en Letras Libres en los sexenios anteriores, los libros de texto de nivel primaria dedicaban a la enseñanza de la historia alrededor de 100 y 150 páginas; en los nuevos libros de texto impulsados por la Nueva Escuela Mexicana, las páginas que se ocupan de eventos históricos a lo mucho, alcanzan las diez.
Es evidente que, durante este sexenio, la educación en general no ha sido una prioridad, y mucho menos lo ha sido la enseñanza de la historia. Por ello, y dado que la historia desempeña un papel vital para la humanidad, independientemente de la función que se le quiera otorgar, resulta pertinente combatir por ella, tal como lo expresó el historiador Lucien Febvre. Es necesario combatir por la historia para rescatarla del abandono y el olvido al que este sexenio la ha sometido; combatir por la historia se convierte, por ello, en una forma de resistencia.
“Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener”: Miguel de Cervantes.
Ser antorchista representa, antes que cualquier otra cosa, una de las más altas distinciones sociales a las que un ciudadano puede aspirar en el México contemporáneo.
Este trabajo busca entender San Quintín como una economía de enclave imperialista; mostrará algunos datos de cómo el nacionalismo no tiene ningún sentido cuando el país funciona bajo la lógica del imperialismo.
En un entorno internacional marcado por tensiones crecientes, hablar de la República Islámica de Irán exige ir más allá de las simplificaciones habituales.
La tensión entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y de la gobernadora María Eugenia Campos se ha incrementado.
La doctora Bertha Burciaga Morán no debería convertirse en una cifra más en la larga lista de víctimas ocasionadas por la violencia en Veracruz.
Sobre la falsedad del origen “natural” de los fenómenos sociales, la historia nos ilustra
Por estos días, al menos 11 mil niños, ciudadanos de EE. UU., lo cual significa que nacieron en ese país mientras sus padres se partían el alma para enriquecer escandalosamente a sus patrones, están abandonados porque sus progenitores están encarcelados o fueron deportados.
La Casa Blanca puede difundir muchas cosas para generar confusión, incluso lanzar amenazas; pero la realidad se impone y el problema económico lo evidencia.
La guerra imperialista de Estados Unidos (EE. UU.) y su satélite sionista lanzada contra Irán está en pausa y probablemente el conflicto se enfríe en las próximas semanas por los altos costos económicos y militares que representa para la parte perpetradora.
Hace poco, el 26 de marzo de 2026, Noelia Castillo, una mujer de 25 años, fue asistida para terminar con su vida en Sant Pere de Rives, Catalunya.
L a economía es la base de toda la vida social, incluida la política y la guerra, y en los días que corren, el desastre de Estados Unidos (EE. UU.) en Irán confirma esta tesis y pone de relieve profundas debilidades económicas.
En un país que se reconoce y se publicita como democrático no es mucho pedir que las autoridades privilegien el diálogo y las soluciones, sobre todo, éstas últimas, a los graves problemas populares.
El imperialismo estadounidense afirma que Irán está contra las cuerdas y que no tiene salvación porque está derrotado.
El miércoles ocho de abril, el Senado de la República aprobó la reforma a la Ley Federal del Trabajo para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales.
Anuncia Antorcha procesión en honor a las víctimas de la Línea 12 del Metro
La fresa en USA y la miseria en México: San Quintín, una economía de enclave imperialista
CDMX se hunde 25 centímetros por año: NASA
“Fábricas oscuras” automatización y desempleo
Las fábricas “inteligentes”: mayor explotación, más desempleo
Escrito por Victoria Herrera
Maestra en Historia por la UNAM y la Universidad Autónoma de Barcelona, en España.