Cargando, por favor espere...

Brújula
Corrupción y muerte en la carretera interserrana
¿Será posible que, en estos tiempos de campaña electoral, las autoridades morenistas reaccionen con sensibilidad para que los pobladores, universitarios y turistas no corran riesgo de sufrir accidentes en la zona?


Este Gobierno Federal y sus gobiernitos estatales utilizan mucho el concepto “pueblo bueno”, pero sus funcionarios y representantes ni siquiera intentan acercarse a él para resolverle algunos de los muchos problemas que padece por la injusta distribución de la riqueza y del escandaloso enriquecimiento del pequeño grupo de grandes empresarios que, como en un mal chiste, se dicen de “izquierda” sólo porque frecuentemente visitan Palacio Nacional o porque con una mano saludan al verdadero pueblo, mientras que con la otra lo asaltan pagando salarios miserables a sus trabajadores y el alto precio de los productos que fabrican y venden en el mercado.

Es cierto que estas prácticas corruptas son viejas, así como el robo directo de los recursos públicos y que entre los más comunes se hallan el inflar los presupuestos, el sobreprecio de obras y servicios y la dotación de materiales de baja calidad, como ocurre en la industria de la construcción para infraestructura urbana. En esta administración tenemos cuatro ejemplos: la trágica caída de un tramo elevado de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México (CDMX) y el desuso o franca inutilidad de las llamadas “megaobras” del gobierno morenista: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y la Superfarmacia.

Este mismo patrón de negligencia u ocurrencias ha sido replicado al calco en los estados donde gobierna Morena. Hace más de un año, los habitantes de la Sierra Nororiental de Puebla recorren con temor los segmentos Acuaco-Zacapoaxtla y Equimita-Cuetzalan, porque en únicamente 48 horas (las correspondientes a los días 19 y 20 de enero) se registraron 17 accidentes provocados por la falta de señalética, a que la gravilla está suelta y las curvas no fueron peraltadas por las compañías constructoras a las que el actual gobernador, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, pagó 100 millones de pesos.

Lo más sorprendente es el silencio que hasta ahora guardan las autoridades municipales y el gobierno estatal ante las pérdidas humanas, los cuantiosos bienes materiales derivados de los múltiples accidentes y el malestar de los habitantes de esa región. ¿Callan porque actúan en contubernio con las constructoras? ¿Se debe a la corrupción que a unos días de su “inauguración” las empresas se hayan limitado a colocar vibradores en todos los tramos y a poner topes en las curvas (sobre un segmento de cuatro kilómetros hay 15 reductores) para “corregir” las fallas y evitar más accidentes?

¿Será posible que, en estos tiempos de campaña electoral, las autoridades morenistas reaccionen con sensibilidad, corrijan sus yerros o ambiciones y que los pobladores, estudiantes de universidades y tecnológicos y turistas no corran riesgo de sufrir accidentes en la zona? Pronto lo veremos y ojalá que su respuesta sea positiva, porque esas carretera representan la única vía de comunicación para vincular los municipios con las comunidades de la Sierra Nororiental de Puebla, cuya población es una de las más pobres del país.

La mayoría de los pobladores de esta región son indígenas nahuas y totonacos, que desde hace mucho tiempo son tratados como ciudadanos de tercera por las autoridades y no como sujetos prioritarios en un plan de desarrollo regional; se les mantiene sin voz, en la pobreza, marginados y en la primera oportunidad que se le presenta, la mayoría de los jóvenes huyen de sus comunidades para buscar trabajo en Puebla-capital, en la CDMX, otras ciudades del país o en Estados Unidos.

Una historia que siempre es la misma, de la que los jóvenes siempre regresan envejecidos, cuando su vitalidad y salud han mermado.


Escrito por Capitán Nemo

COLUMNISTA


Notas relacionadas

La Feria Tecomatlán 2026 contará con actividades gratuitas, conciertos de artistas reconocidos, gastronomía, cultura y deportes, y espera la llegada de más de 100 mil visitantes de varias regiones del país.

Después de pretender justificar la captura acusando al presidente Nicolás Maduro de dirigir una supuesta organización de narcotraficantes, el “Cártel de los Soles”, Estados Unidos ha reconocido implícitamente que el dichoso cártel no existe.

El lunes 12 de enero se terminaron las vacaciones, los niños y jóvenes volvieron a la escuela. No obstante, el peligro se cierne sobre ellos.

En una búsqueda por las redes sociales encontré este comentario como contexto sobre el municipio de Tecomatlán.

En alguna parte Marx escribió –citando a Hegel– que la historia se repite como si dijéramos dos veces.

Demandan un aumento salarial del 10 por ciento, uniformes, prendas de protección y herramientas.

Puebla atraviesa una de las etapas más críticas en materia de desaparición de personas.

Venezuela tiene las mayores reservas probadas del mundo (20 por ciento), seis veces más que Estados Unidos (EE. UU.), que ocupa el décimo sitio, y que es, en contraste, el primer consumidor; y su futuro no es muy halagüeño.

Las recientes acciones intervencionistas del imperialismo estadounidense en Venezuela, que llevaron al secuestro del presidente Nicolás Maduro, han sido interpretadas según el interés político y socioeconómico de quienes las analizan.

Beijing emitió el 10 de diciembre de 2025 su tercer documento sobre la política de China hacia América Latina y El Caribe.

La reciente intervención ilegal de Estados Unidos (EE. UU.)para secuestrar al presidente Nicolás Maduro ha generado una protesta mayoritaria.

El avance tecnológico no es malo ni bueno en sí mismo.

Son aterradoras las imágenes de los soldados, marines o policías o lo que sean según la clasificación que difundan sus patrones, pues, literalmente, están armados hasta los dientes.

En otro artículo publicado en este mismo espacio advertimos que los aranceles de Trump serían pagados por el pueblo estadounidense.

Los virajes políticos en América Latina no pueden interpretarse como meras fluctuaciones ideológicas o cambios volátiles en el parecer de la población.