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editorial
Un difícil Informe para la 4T
El Tercer Informe presidencial ya debería contener los logros en la atención de la problemática socioeconómica del país, ¿al fin se tendrá ese tipo de informe? Todo apunta a que nada que evidencie la pésima administración de AMLO, se tocará.


Para los encargados de auxiliar al Presidente de la República fue realmente fácil preparar la presentación del Primer Informe presidencial, ya que tan solo abarcó los primeros nueve meses posteriores a su llegada al poder; era hasta cierto punto entendible que el titular del Ejecutivo federal no hablara de resultados contundentes o deslumbrantes en el desarrollo de sus proyectos, pues contaba con la excusa del breve lapso transcurrido desde su toma de posesión.

El Segundo Informe fue también relativamente fácil: los proyectos estaban en marcha, la carrera hacia la meta había arrancado y tanto la corrupción de los funcionarios como el neoliberalismo se habían erradicado por decreto; como golpe de efecto, se anunció la construcción de obras faraónicas, como el tren que desarrollaría a las rezagadas entidades del sur y del sureste del país.

Un Tercer Informe de gobierno ya no es tan fácil como los dos primeros; los errores, deficiencias, torpezas y negligencia en las distintas áreas de mando han aflorado inevitablemente. La realidad de la pandemia, con sus millones de contagios y centenares de miles de muertos se abrió paso y revela crudamente la incapacidad o la criminal indiferencia del subsecretario de Salud.

Ahora, el Gobierno Federal enfrenta serias dificultades para hablar de avances exitosos y silenciar las críticas a su pésima gestión, así como los efectos de una política errónea. Instituciones médicas y expertos en cuestiones de salud concluyen que la actuación de este gobierno contra la pandemia ha sido criminal.

El Tercer Informe presidencial ya debería contener los avances logrados en la atención de los renglones más importantes de la problemática socioeconómica del país y el avance en el cumplimiento de las metas que el Presidente y el gobierno de la “Cuarta Transformación” se fijaron al asumir el mando: la erradicación de la pobreza y la desigualdad social; el crecimiento de la economía nacional (incremento del Producto Interno Bruto); el aumento en los ingresos de los trabajadores; el mejoramiento de las condiciones de vida de la población mediante programas sociales, principalmente en los renglones de salud, educación, vivienda, etc. A todo esto debería sumarse el informe de cómo se atendieron problemas que surgieron inesperadamente al iniciar este gobierno: la pandemia de Covid-19, la crisis económica, la interrelación entre ambas y sus repercusiones económicas y sociales.

Pero lo más probable es que los elementos negativos más relevantes de la administración morenista no sean materia del Informe presidencial del 1º de septiembre: el fracaso en el combate a la pobreza; la denuncia desde los medios de comunicación y las “benditas redes sociales” de que la corrupción aún está presente en el gobierno, aunque éste afirme que ya se erradicó; la negligencia que provocó el colapso de la Línea 12 del Metro; la violencia durante todo el proceso electoral, así como el aumento de la inseguridad, los homicidios y el empoderamiento de grupos criminales frente a los que se predica el convencimiento paternal y los abrazos; la incapacidad para proteger a la población del contagio y la muerte durante la tercera ola de la pandemia, que ha terminado con la vida de un cuarto de millón de mexicanos; la insistencia en la vuelta a clases presenciales a pesar del rechazo bien fundamentado del 80 por ciento de los padres de familia y los efectos de los recortes a importantes renglones del desarrollo social.

De acuerdo con el estilo del gobierno morenista en sus discursos, nada de esto se tocará en el Tercer Informe de Gobierno de AMLO y, en caso de hacerlo, será superficial y demagógicamente.


Escrito por Redacción


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