Los empleos de construcción, manufacturas, comercio y servicios no financieros se estancaron a tasa mensual
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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que, durante el segundo trimestre de este año, 2024, en las zonas rurales, un total de 32.19 millones de personas ocupadas desarrollan sus actividades bajo algún esquema de informalidad, lo que representa el 54.3 por ciento del total de la población trabajadora.
En su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el Inegi reveló las brechas regionales en la incidencia de la informalidad, pues aseguró que en comunidades rurales, con menos de dos mil 500 habitantes, esta tasa alcanza el 77.1 por ciento, cifra que contrasta con el 41.3 por ciento que se presenta en las capitales de estado y en localidades con más de 100 mil habitantes.
El análisis de la encuesta precisó que la informalidad laboral en las zonas rurales está estrechamente vinculada a la naturaleza de las actividades económicas predominantes en estas áreas. La mayoría de los trabajadores en estas regiones operan en actividades relacionadas con los recursos de los hogares, sin constituirse formalmente como empresas. Este tipo de unidades económicas concentró al 52 por ciento de los trabajadores informales en el segundo trimestre de 2024.
La informalidad no sólo afecta a los trabajadores en términos de acceso a derechos laborales y condiciones de trabajo, sino que también perpetúa la desigualdad económica entre las regiones. Las cifras muestran que, a pesar de la reducción general en la informalidad, la caída ha sido desigual: 1.1 puntos porcentuales para mujeres y 0.8 puntos porcentuales para hombres.
A pesar de un incremento en el número de trabajadores subordinados y remunerados, que representaron el 69.2% del total de la población ocupada durante el segundo trimestre de 2024, las disparidades regionales evidencian la necesidad de políticas focalizadas. Cabe recordar que la informalidad no sólo limita el acceso a derechos básicos como contratos formales, prestaciones, seguridad social y atención médica, sino que también genera incertidumbre económica para millones de familias.
Los empleos de construcción, manufacturas, comercio y servicios no financieros se estancaron a tasa mensual
El avance estuvo impulsado por un aumento de las exportaciones.
Las mujeres destinaron en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, mientras que los hombres dedicaron 18.2 horas, una diferencia de 21.5 horas por semana.
Un recibo de luz de 100 pesos ahora cuesta, en promedio, 118.
A nivel nacional, 58.1% de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad.
Analistas prevén que los precios continuarán al alza durante lo que resta del año.
El 12.6 por ciento de la población de entre 5 y 17 años se encuentra en situación de trabajo infantil; Guerrero, Oaxaca y Chiapas registran las tasas más elevadas.
El organismo estimó que la industria y los servicios habrían crecido a un menor ritmo.
Aunque la producción aumentó, los puestos de trabajo en el sector anotaron 42 meses a la baja
El alimento para mascota representó el 61 por ciento del gasto de los hogares.
BBVA explicó que la baja creación de empleo afectó el consumo privado.
Aunque los datos sobre carencias educativas, de alimentación, vivienda o ingreso quizá puedan no parecer tan elevados en el promedio, en sus extremos superiores sí dan cuenta de municipios con carencias muy importantes.
Vestido y calzado, salud, y transferencias fueron los rubros que recibieron menos recursos.
El indicador ligó 16 meses en terreno negativo.
La tasa de matrimonios disminuyó de 6.6 a 5.4 uniones por cada mil habitantes de 2016 a 2025.
Escrito por Carolina Ruvalcaba
Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.