Entre los puntos se encuentra la reducción del 25 por ciento del gasto electoral.
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En la segunda década del siglo XXI, parece un sinsentido ser un gobierno de izquierda en América Latina. Venezuela aparece en todos los diarios del continente, todos los días, como una sangrienta dictadura que atenta contra los derechos humanos; y qué decir de Cuba: es la viva expresión de todas las atrocidades del comunismo, además de que demuestra que optar por la vía comunista es un error, pues su atraso económico y tecnológico comprueban que es un camino completamente equivocado. ¿Por qué Nicaragua persiste en este sendero tan criticado?
El gobierno de Daniel Ortega es una de las pocas fuerzas políticas marxistas leninistas que todavía permanecen en el poder. El de Nicaragua es, con Cuba, el único país que reivindica abiertamente el marxismo leninismo como la mejor doctrina para resolver los problemas de la sociedad. Esta postura le ha merecido al país de Sandino una fuerte crítica por parte de todos los medios de derecha y de algunos que anteriormente se decían pro sandinistas y que ahora se revelan como peones al servicio del imperialismo estadounidense.
En la república centroamericana se ha ensayado ya una revolución de colores, misma que fracasó por la oportuna intervención del Gobierno de Nicaragua y el manejo que este le dio a la crisis. Las protestas callejeras, los detenidos y los muertos ya no aparecen en las primeras planas en los principales diarios latinoamericanos. Esto no significa, sin embargo, que haya terminado el ataque contra el gobierno encabezado por Ortega. Diariamente, aunque sea de forma suave, se tira una nota contra el gobierno nicaragüense.
Si la situación en Nicaragua es tan espantosa, como la pinta la prensa nacional, ¿por qué el pueblo nicaragüense no se rebela contra el presidente, sabiendo que contaría con el apoyo de Estados Unidos y de varios aliados regionales y locales? La razón es muy simple: porque en realidad Nicaragua no es como la pintan. A pesar de todo el desprestigio que ha sufrido en el plano internacional, no puede negarse que el gobierno cuenta con una importante base social que lo respalda en coyunturas específicas.
Ningún gobierno, por represor que sea, puede mantenerse en el poder sin el apoyo de un sector considerable de sus gobernados. Pinochet solo pudo gobernar Chile por 17 años porque miles de chilenos querían acabar con el “virus del comunismo” y apoyaron al militar para llevar hasta el final su política de exterminio. Lo mismo puede decirse de otras figuras de la historia política latinoamericana, como Stroessner, quien gobernara Paraguay durante 35 años. Así como existen estos personajes oscuros, hay también en nuestra historia personajes brillantes que han sabido gobernar para sus pueblos: Fidel, Chávez, y, más recientemente, Evo, han logrado mantenerse en el poder gracias al apoyo de los pobres, porque para ellos han gobernado.
El gobierno de Nicaragua se encuentra entre estos últimos. Cierto es que, como todo proceso, hay en la administración de Ortega aristas que pueden ser criticadas, sin embargo, no puede olvidarse que, en su esencia, es un gobierno de otro tipo, distinto a los gobiernos que generalmente se tienen en América Latina y en el mundo. Es un gobierno que viene de la Revolución Sandinista y que, fiel a sus principios, sigue poniendo a los pobres en el centro de sus políticas. La conciencia de esta realidad debe ser el muro con el que se estrellen los ataques manipuladores de la derecha continental.
Entre los puntos se encuentra la reducción del 25 por ciento del gasto electoral.
La mala relación o absoluta desavenencia entre verdad y política es un viejo lugar común.
La Corte rechazó revisar el amparo y ordenó el pago de impuestos.
Especialistas advierten que persisten prácticas que limitan la autonomía sindical y la protección plena de los derechos laborales.
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El aire limpio debe convertirse en política pública estructural, no en reacción temporal: ONG
El 91%, equivalente a 59 mil 363.7 millones de pesos, corresponde a los recursos transferidos por la Federación a gobiernos estatales, municipales y organismos públicos.
En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales.
La propuesta será enviada al Congreso de la Unión para su análisis y eventual discusión legislativa.
La entrada en vigor será paulatina: en 2027 la jornada será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029, de 42, y en 2030 quedará en 40 horas.
En Puebla, más de 3 millones de personas no cuentan con acceso a servicios de salud, equivalente al 47.3 por ciento de la población estatal.
Mientras senadores y senadoras accedieron a desayunos y comidas de hasta 750 pesos por persona, el personal de limpieza, jardinería y mantenimiento recibió un menú básico de 80 pesos, según contratos y partidas del gasto legislativo.
Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
El personal consular de protección desempeña sus funciones sin respaldo institucional y con desgaste profesional y emocional.
Los recortes afectan a personal con hasta 20 años de antigüedad y se suman a los más de cinco mil ceses registrados tras la llegada de jueces electos en 2025.
Aumentan multas de tránsito en 2026: hasta 35 mil pesos por exceso de velocidad
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Escrito por Ehécatl Lázaro
Columnista de politica nacional