Cargando, por favor espere...

Brújula
Jornaleros
La ilusión de vivir bien unos meses por el esfuerzo realizado en los estados del norte pronto termina ante las múltiples carencias del hogar.


En el sistema económico no hay lugar para soñadores; las reglas son claras, cada cual ocupa el lugar que le tocó jugar en la sociedad y en la producción. Los que sólo poseen su fuerza de trabajo deben contratarse ahí, donde la cadena productiva lo requiere. Y en un ambiente de escasez extrema de oportunidades laborales, la mano de obra se moverá hasta donde el empleo se encuentre, no importa que sean miles de kilómetros o en otros países, siempre con la esperanza de escapar de las trampas de la pobreza; aunque a decir verdad: casi nadie escapa.

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz afirmaba, al respecto, que el 94 por ciento de las personas pobres se quedará en ese estrato por muy apto que sea, igual que el 94 por ciento de los nacidos ricos permanecerá ahí por más incompetente que resulte. Es decir, la movilidad social en el sistema actual resulta prácticamente nula. Sin embargo, existe movilidad, pero de las personas hacia los focos de mayor desarrollo, ya que es la condición necesaria para sobrevivir, porque se requiere el dinero. ¡Y son tantos los sueños de los estratos más bajos por salir de la miseria, que aceptan las condiciones más degradantes!

En un país con capitalismo aún por desarrollarse, la competencia por encontrar un trabajo se torna en lucha encarnizada ante la complacencia de los dueños del dinero. Imagine, querido lector, si generalmente es complicado para las personas de algunas regiones o estados del país, la marginación, hambre y miseria no dan tregua. Y son precisamente los estados del sur, como Chiapas, Guerrero, Puebla y Oaxaca donde se concentran los más pobres entre los pobres. Otras de sus características derivan de que son rurales, y su población mayoritariamente se dedica a las actividades agrícolas. Los padres enseñan estas actividades a los hijos varones; apenas caminan, aprenden las labores del campo, a ganarse el sustento y a apoyar en la labor agraria desde que tienen uso de razón, ya sea para el autoconsumo o para comerciar.

Pero el campo no ofrece tampoco las mejores condiciones, porque se utiliza una tecnología tradicional para hacer crecer la milpa, el frijol, café y los costos de producción son altos porque dependen de la mano de obra y del buen temporal; pero al vender los productos cosechados, los precios de venta resultan muy bajos.

Las parcelas no dan para el sustento de una familia; pero además no todas las familias poseen terrenos cultivables, por ello deben contratarse como jornaleros primero en su localidad, con salarios más bajos que el mínimo; pero la región no logra absorber la mano de obra local, sobre todo de la población más joven, esa cuyos sueños comienzan; la juventudes poseen una imagen terrible de la vida; muchas de las veces han abandonado la escuela por ayudar a sus padres y tienen tantas ilusiones por salir adelante rápidamente; ya que desde los 14 años, cuando se les presenta la primera oportunidad, no dudan ni tantito en dejar su tierra para enlistarse hacia una aventura incierta; ahí precisamente es donde entran los reclutadores de los estados norteños, dizque “contratistas” que prometen “las perlas de la virgen”, buenos salarios, comida y transporte gratuito; y se los llevan a los campos de producción intensiva de grandes terratenientes y agroalimentarias de Chihuahua, Sinaloa, San Quintín en Baja California, o Sonora.

Contratan a jornaleros por temporadas, llegan también familias completas; pero más población joven capaz de soportar las inclemencias de las zonas desérticas. Viven al interior de galeras en las grandes extensiones agrícolas, alejados de las ciudades o poblados, y por tanto más vulnerables al maltrato y a la explotación. En esas galeras se acomodan hombres y mujeres por igual, o familias completas, que reciben dos comidas diarias de muy mala calidad, compuestas casi siempre por frijoles, arroz y huevos.

Y como en la época de las tiendas de raya de las grandes haciendas, les entregan el salario al final de la temporada; pero con los respectivos descuentos por gastos imprevistos: las comidas, el traslado y cualquier “chuchería” que hayan comprado en los negocios del rancho. Si bien regresan con unos cuantos pesos a sus comunidades, éstos se diluyen rápidamente para pagar las deudas y gastos de los familiares que se quedaron en casa. La ilusión de vivir bien unos meses por el esfuerzo realizado en los estados del norte pronto termina ante las múltiples carencias del hogar. Por lo que no queda otra alternativa que “engancharse” nuevamente, en un ciclo interminable. 


Escrito por Capitán Nemo

COLUMNISTA


Notas relacionadas

El Presupuesto de Egresos de la Federación resulta insuficiente para cubrir las necesidades de millones de mexicanos.

Las grandes fortunas se mantendrán exentas de pagar mayores impuestos debido a que no se contempla una nueva reforma fiscal.

Cuando veían la solución cerca, un amparo interpuesto por un diputado de Morena está retrasando nuevamente el proceso.

La primera etapa del mecanismo comenzó este 17 de septiembre y permanecerá abierta hasta el próximo 30 de septiembre, periodo en el que los exportadores deberán crear su perfil y proporcionar información sobre sus operaciones.

Aplicaciones de servicio particular de empresas extranjeras complicaron más las condiciones para los trabajadores del volante, han subrayado los taxistas.

No puede evadirse la realidad, la sociedad humana está profundamente dividida en dos clases sociales fundamentales.

El lema de “por el bien de todos, primero los pobres” se vuelve un sinsentido, una consigna vacua si analizamos lo que sucede en México.

Finanzas y manufactura fueron los sectores con los trabajadores menos felices.

En Chihuahua, miles de jóvenes están dejando la escuela porque no alcanza el dinero en sus casas.

El problema para los padres de familia consiste en sostener los estudios de los hijos, pero con trabajos precarios e inestables en el mercado laboral, poco se puede hacer.

La búsqueda de argumentos complacientes conduce a una justificación inútil que no está a la altura de los cambios que México, América Latina y el mundo están experimentando.

Este nuevo cine utilizó las viejas técnicas fílmicas producidas en la época de la dictadura de Mussolini; pero su enfoque era totalmente distinto.

Los índices de pobreza y marginación se concentran precisamente en la población indígena.

La consigna era esperanzadora: “arte para todos”.

Nuestro país es de los más ricos del mundo, pero con un pueblo sumido en la pobreza, y un reflejo de esto es la situación del campo.