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Esténtor Político
Los partidos nuevos y actuales no son lo que México necesita
México necesita un partido del pueblo que busque cambiar la propiedad privada de los medios de producción y la injusta producción de la sociedad capitalista.


Las elecciones de 2027 ya están a la vuelta de la esquina; así se explica que a los partidos actuales les urge denominar a quienes seguramente serán sus candidatos oficiales; y, sobre todo, claramente el partido oficial Morena ya se adelantó e indujo a los militantes para que sus coordinadores por la defensa de la “Cuarta Transformación” en los 17 estados tomen ventaja y dispongan de recursos para “convencer” o presionar a los ciudadanos para que voten por ellos.

A este juego electoral se suma la creación de los dos “nuevos” partidos: PAZ y Somos México. El primero, muy afín al morenismo, y el segundo, nutrido de una masa inconforme, quizá pretenda, mientras no le lleguen al precio, una directa oposición frente al gobierno; sin embargo, en ambas entidades políticas se observan intereses que ya hemos visto operar; el nombre y el color son “novedosos” y la “gran” tarea consiste en conservar su registro y no desaparecer antes de 2030.

Los dos nuevos partidos autorizados por el Instituto Nacional Electoral (INE) recibirán financiamiento público por 73.6 millones de pesos (mdp) para su operación y actividades ordinarias en los seis meses restantes de 2026; tendrán más de cuatro mdp para asuntos o proyectos de promoción política de las mujeres; 9.2 mdp para publicidad en radio y televisión; y lo más importante, el registro de candidatos en las elecciones federales y locales del próximo año; incluso, en el caso del PAZ, representa una alternativa que tendrá la mandataria nacional o políticos morenistas; por algo usó las siglas CSP (Construyendo Sociedades de Paz), iniciales de Claudia Sheinbaum Pardo. Según los requisitos oficiales, cada uno debió afiliar a 256 mil militantes y realizar 200 asambleas en los 300 distritos del país.

Somos México es producto, al menos en parte, de las movilizaciones ciudadanas de noviembre de 2022 y de febrero de 2023, cuya defensa se centró en la integridad electoral para afirmar que “el INE no se toca”; fue la “marea rosa” que respaldó la candidatura de Xóchitl Gálvez en 2024. En Somos México hay políticos que crecieron en Acción Nacional (PAN), como Gustavo Madero; dentro del Revolucionario Institucional (PRI), como Enrique de la Madrid; y de la Revolución Democrática (PRD), como Fernando Belauzarán y su mismo exdirigente Guadalupe Acosta.

El interés y los fines de los partidos fundados recientemente no sorprende, porque un partido político, por su propia definición, es un mecanismo o herramienta con una clase social determinada o una fracción de esa clase, estrato o simplemente un grupo con intereses económicos y políticos comunes bien definidos, con el claro propósito de conquistar el poder para realizar su “proyecto político”; no importa que no sea en beneficio de las masas empobrecidas.

Cada partido busca aplicar sus principios ideológicos y su programa de acción en beneficio de la sociedad y no sólo entre la clase que pretende representar o a sus fundadores; y para ello disponen de recursos pertenecientes a la nación. Y a pesar de eso, los partidos actuales y los recién creados no son lo que México necesita.

Cada tres o seis años, el verdaderamente perjudicado es el elector que confía en las promesas de los políticos. Hoy, México necesita un partido político de masas, de los trabajadores, que solucione los problemas desde la raíz; un partido revolucionario con un carácter que sea radicalmente diferente a los que hoy existen. México necesita un partido del pueblo que busque cambiar la propiedad privada de los medios de producción y la injusta producción de la sociedad capitalista, donde la brutal concentración y acumulación de la riqueza se queda en unas cuantas familias y es la causa, el verdadero origen de los males y problemas que sufre la sociedad.

En su obra ¿Qué hacer?, Lenin afirmó: “En nuestros días podrá convertirse en vanguardia de las fuerzas revolucionarias sólo el partido que organice campañas de denuncias de verdad ante todo el pueblo... y que se debe contar con partido de lucha contra toda opresión económica, política, social y nacional; podemos y debemos encontrar, reunir, formar, movilizar y poner en campaña un ejército así de hombres omnisapientes, ¡pero eso está todavía por hacer!” En México, la tarea es clara, construir un partido revolucionario de hombres y mujeres con consciencia política, educados y organizados con un mismo fin. Por el momento, querido lector, es todo. 


Escrito por Miguel Ángel Casique

Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).


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