El avance de la derecha representa un retroceso para la región, ya que las conquistas sociales se ven amenazadas, tal como ocurre en Brasil.
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Foto: EFE
Decenas de indígenas de distintos pueblos amazónicos irrumpieron en el recinto donde sesionan los delegados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante la cumbre mundial del clima, COP30, que se celebra del 10 al 21 de noviembre en Belém, Brasil.
En el segundo día de la cumbre, los manifestantes exigieron una mayor acción climática y la protección de los bosques frente a la expansión de la agroindustria, la minería y la tala ilegal.
Afirmaron que las comunidades han sido excluidas de las decisiones sobre políticas climáticas, a pesar de ser llamadas “guardianes de los bosques”.
María Clara, integrante de la asociación Rede Sustentabilidade de Bahía, quien declaró que la protesta busca visibilizar las voces ignoradas de los pueblos indígenas ante los líderes mundiales reunidos en la cumbre.
Los grupos originarios, que portaban banderas y carteles con lemas como “Nuestra tierra no está en venta”, derribaron las puertas principales e intentaron ingresar a la sala donde se realizaban conferencias sobre transición ecológica.
Posteriormente se registró un forcejeo con los guardias de seguridad, que incluyó empujones, golpes y el uso de objetos improvisados. Pese a ello, las autoridades locales no reportaron personas heridas.
Finalmente, la organización de la COP30 no ha confirmado si presentó denuncias por estos hechos; sin embargo, se prevé que para los días restantes de la cumbre, se refuercen las medidas de seguridad.
El avance de la derecha representa un retroceso para la región, ya que las conquistas sociales se ven amenazadas, tal como ocurre en Brasil.
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Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.