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La generación de cristal, término que ha cobrado fuerza para describir a los jóvenes nacidos a partir del año 2000, enfrenta desafíos profundos en el ámbito laboral y en su sentido de existencia, afirmó el psicólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luis Rodrigo Martínez Jiménez, en entrevista para buzos en el marco del Día Mundial de la Salud Mental que se celebró el pasado 10 de octubre.
Con siete años de experiencia en el sector salud y de recursos humanos, Martínez Jiménez recordó el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que determinó que aproximadamente 1.3 millones de jóvenes en México padecen problemas de salud mental, de los cuales un alarmante 90 por ciento presenta síntomas de ansiedad o depresión, según la UNAM. “Estos datos revelan una crisis que no solo afecta la vida personal de los jóvenes, sino que también repercute en su desempeño laboral”, manifestó.
Asimismo, indicó que los trastornos mentales, como la ansiedad y la depresión, son especialmente prevalentes entre aquellos de 15 a 19 años. Esta etapa de la vida, marcada por la búsqueda de identidad y autonomía, coincide con una creciente presión social y laboral.
Destacó que entre los factores que desencadenan problemas de salud mental en los jóvenes son diversos, entre ellos: el estrés, acoso escolar, altas expectativas, deseo de una mayor autonomía, presión por pertenecer a un grupo de amigos y mayor acceso a la tecnología y por tanto a la sobreinformación, es decir, el hecho de que estén con el celular todo el tiempo, en todo momento.
A estos factores de riesgo, el psicólogo sumó la exploración de la identidad sexual, frustración entre la realidad y lo que debería ser; así como las primeras experiencias de enamoramiento “todo ello, en un contexto laboral, los torna vulnerables, lo cual se traduce en un aumento en los niveles de frustración y una alta rotación de personal. Muchos jóvenes sienten que sus expectativas laborales no se alinean con la realidad, lo que genera un sentimiento de insatisfacción y desmotivación”, manifestó.
Choque Generacional en el Trabajo
El también gerente de Recursos Humanos en una empresa de logística señaló que el entorno laboral, donde coexisten generaciones con diferentes valores y expectativas, se presenta un desafío adicional. La “generación de cristal”, también conocidos como “generación Z” o “Centennial”, tiende a priorizar su bienestar personal sobre la lealtad a una empresa, lo que puede llevar a cambios frecuentes de trabajo. Esta falta de compromiso, junto con su susceptibilidad emocional, provoca tensiones con los mandos superiores que a menudo no comprenden esta nueva realidad.
Martínez explicó que existe un choque generacional. Los líderes, en su mayoría de generaciones anteriores, han sido formados en entornos donde el trabajo era la prioridad absoluta; además de que cuentan con prestaciones como la antigüedad, pensión y seguridad social. Por el contrario, los jóvenes actuales carecen de estas garantías laborales, por lo que valoran el equilibrio entre la vida personal y profesional, lo que a menudo se traduce en renuncias ante situaciones de estrés.
Estrategias para la Adaptación
Para mitigar estos conflictos, Martínez Jiménez insistió en que se necesitan estrategias efectivas que promuevan una mejor comunicación y entendimiento entre las diferentes generaciones en el trabajo.
También recomendó la implementación de programas de capacitación para líderes sobre habilidades como la asertividad, lo cual puede ser fundamental para crear un ambiente laboral más comprensivo, donde se respeten las necesidades de cada generación.
Aseguró que es crucial fomentar una cultura de apoyo y reconocimiento en el lugar de trabajo. Las empresas deben ser conscientes de las particularidades de la generación de cristal y adaptar sus políticas para ofrecer un entorno que respete y valore sus preocupaciones.
“La falta de un sentido claro de existencia en muchos jóvenes de la generación de cristal se refleja en sus interacciones laborales. Los problemas de salud mental, junto con el choque generacional, crean un panorama desafiante. Las empresas tienen la responsabilidad de adaptarse a esta nueva realidad, ofreciendo un entorno que no sólo valore la productividad, sino que también priorice el bienestar de sus empleados. De esta manera será posible construir un futuro laboral más inclusivo y satisfactorio para todos”, concluyó.
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Escrito por Carolina Ruvalcaba
Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.