La primera edición de Chesil Beach apareció en 2007.
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A mi madre
Tú has hecho un incensario de este vaso de arcilla,
tú has prendido la llama que en mi cerebro brilla,
es tuyo el sacro incienso que la llama consume,
¿qué tributo más justo? Sea tuyo el perfume.
-Diego Dublé, dedicatoria de su libro Veinte años
Hoy compartimos fragmentos de En ajeno hogar, poema de Diego Dublé Urrutia contenido en Fontana cándida, compuesto por cuartetos endecasílabos en los que el poeta expresa cómo, acogido como hijo propio en el seno de una familia distinta a la suya, y a pesar del trato amable que recibe, siente una apremiante nostalgia por el terruño y el hogar distante y sufre por el imposible regreso, añorando el insustituible amor maternal.
Todo, en aquel hogar, me era propicio:
los verdes ojos de la niña Estela,
la mano cariñosa del patricio,
la sonrisa perenne de la abuela;
la madre, siempre triste, que gustaba
de verme, cada noche, en aquel nido,
tal vez porque mi edad le recordaba
su pobre Juan, en hora cruel perdido;
(…)
Y, sin embargo, una indecible pena
contristábame allí… me hacían daño
los tibios besos de esa madre ajena
y el calor de ese hogar, que me era extraño…
Y en tanto que en las llamas de escarlata
del fuego familiar mi vista hundía,
de aquel tibio rincón, como ave ingrata,
se alejaba, volando, el alma mía…
(…)
¿No has visto alguna sombra, a aquellas horas,
Entrar, ¡oh, madre!, en tu aposento amado?
¿Junto al fuego tus manos tejedoras,
al sentirse besadas, no han temblado?
¿O escuchando llover, oyendo el ruido
del mar, mientras besabas la plegaria,
el clamor angustiado no has oído
de alguna alta y viajera procelaria?…
Es mi sombra; soy yo, que al lado tuyo
vuelo, a entibiar mi desolado invierno;
yo, que hambriento de hogar, en sueños huyo
de este abandono que parece eterno.
Es mi sombra, que hastiada de esta vida
con nostalgias de cárcel y destierro,
tiende, a veces, al viento el ala herida
y va a turbar tu solitario encierro…
Que no hay ojos más nobles que tus reales
ojos, que el tiempo, vanamente, hiere;
ni azulados, ni verdes cual raudales,
pero que son como mi amor los quiere.
Ni hay fuego alguno que fundir los hielos
de mi alma logre cual tu lumbre amable,
ni otra mano, en la Tierra ni en los cielos,
que cual la tuya, de ternezas me hable.
Ni hay cuadros, a mis ojos, más grandiosos
que esos pálidos astros centelleantes
que a adorar me enseñaron, temblorosos
tus dedos, en crepúsculos distantes.
(…)
Que pueden las ausencias perpetuadas
dar instintos de fiera al alma buena,
desolarse las almas escarchadas
y en piedra, al hombre, convertir la pena;
y pueden las caricias o el arrullo
del amor, la piedad o la fortuna,
nieblas de olvido o ráfagas de orgullo
sembrar, entre la vida y nuestra cuna…
¡Pero nada, ni el tiempo que marchita,
ni del mundo la comba cansadora
pueden robarnos la visión bendita
del hogar, de su beso y de su aurora!…
Poeta, pintor, diplomático y miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, Diego Dublé Urrutia (1877-1967) comenzó en 1895 la carrera de leyes, que vería interrumpida en 1903 por su ingreso al Servicio Diplomático Chileno y su traslado a Francia en una misión diplomática que marcaría el inicio de un prolongado peregrinar por 17 países. Aunque su producción poética coincide con el periodo modernista, el rechazo a la ornamentación oriental y a toda afectación caracterizan su obra, en la que se decanta por la exaltación del paisaje natal, su terruño y sus pobladores. Entre su obra publicada destacan el poemarioVeinte años (1898); Profesión de fe (1928); y Fontana cándida (1942), que recoge toda su obra lírica, de una depurada belleza formal y una delicada sensibilidad. En 1958 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura.
La primera edición de Chesil Beach apareció en 2007.
Realizó su amplia labor en la prensa anarquista latinoamericana de principios del Siglo XX.
Poema de Atrahasis o del “muy sabio”
Las historias fueron recogidas del habla popular por W. B. Yeats durante su adolescencia y escritas entre 1893 y 1901.
Hoy viene a la Tribuna este poeta casi olvidado.
Convocamos ahora a otro poeta anónimo de la antigüedad, al autor del poema Ludlul Bel nemequi (Quiero alabar al Señor de la sabiduría) considerado el poema de carácter sapiencial más extenso en lengua babilónica.
Es evidente que Héctor Aguilar Camín eligió, sin ambages, contar una historia desde el poder con el discurso construido para reprimir la disidencia.
La novela es una obra notable y contiene una denuncia impecable de la destrucción de comunidades, costumbres y vidas por parte de los imperialismos occidentales.
La gramática también castiga; o de cómo la falta de verbos cambió la nacionalidad de un poeta mexicano, sería un título apropiado para la decimonónica anécdota literaria que hoy nos ocupa.
A menudo se considera a Las Instrucciones de Shuruppak como el libro más antiguo de que se tenga noticia.
La prosa de Álvaro Mutis tiene tanto de poética como su poesía roza la narración.
Su primera novela fue La cabeza en las nubes (1989).
Su inspirada poesía aborda temas universales como el amor, el odio, el dolor, la muerte, la naturaleza y el sentimiento patriótico, dando importancia especial a las imágenes.
El mundo moderno, con todos sus adelantos, sigue siendo tributario de Sumeria.
“La literatura latinoamericana, en especial los géneros narrativos, nacieron comprometidos fundamentalmente con la realidad social…”
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Escrito por Tania Zapata Ortega
Correctora de estilo y editora.