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Reportaje
El Mundial de Futbol 2026 en México, un escaparate para los ricos
El Mundial de Futbol 2026 en México, un escaparate para los ricos


El Mundial de Futbol 2026 –del que México será una de las tres sedes, junto a Estados Unidos (EE. UU.) y Canadá– será un negocio multimillonario para los corporativos trasnacionales. La “fiebre” futbolera será capitalizada por las pocas familias que acumulan la riqueza en el mundo, quienes ante la complacencia de los gobiernos anfitriones aumentarán sus fortunas a costa de los daños sociales que este tipo de torneos provocan en la gente.

El Mundial de Futbol 2026, de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio, pero en el país pocos mexicanos podrán disfrutarlo de manera presencial por el alto precio de los boletos.

La idea es vivir la “alegría, emoción; ese espíritu de unión que define la Copa Mundial”, justificó Gianni Infantino, el presidente suizo-italiano de la FIFA, corporativo que es dueño global de la marca del “soccer”.

De este deporte-espectáculo de consumo masivo de personas de escasos recursos en países subdesarrollados como México– se valen las cadenas de televisión y las plataformas digitales para obtener ganancias adicionales por la transmisión de los partidos, la venta de publicidad comercial, la evasión de impuestos y el pago de tarifas por servicios públicos, agua y electricidad.

Por ello, más que fomentar un “espíritu de unión” en una población que en su mayoría es de escasos recursos, el citado torneo estimulará el elitismo y el clasismo.

Además, en poco más de un mes de duración –periodo en el que de manera paralela se renegociará el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), suscrito en 2020– 78 de los 104 partidos del Mundial 2026 se llevarán a cabo en estadios de EE. UU., 13 en tres estadios de México y 13 en dos estadios de Canadá.

Participarán 48 equipos, 16 más que en el pasado Mundial de Qatar 2022, y habrá 40 partidos más que hace cuatro años.

En el reparto de las 16 ciudades sede EE. UU. acaparó 11: Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva Jersey, Filadelfia, el área de la bahía de San Francisco y Seattle; México tendrá tres: CDMX, Guadalajara y Monterrey; y Canadá dos: Toronto y Vancouver.

La inauguración será el 11 de junio en el Estadio Banorte de la CDMX –antes Estadio Azteca– y la final será el domingo 19 de julio en el Estadio MetLife, de East Rutherford, Nueva Jersey, ubicado a 35 minutos de Wall Street, Nueva York, el centro de finanzas mundiales.

No se ven los beneficios

“No tiene ningún beneficio económico para la gente más necesitada. Sería una buena oportunidad que el gobierno viera esto, porque hay mucha gente con necesidades, de comer, de vestir; cosas que son muy necesarias como el agua, una vivienda. Yo no veo ningún beneficio en esto”, dijo a buzos Rubén R., capitalino de 65 años.

Don Rubén comentó que a su parecer los beneficios de un evento internacional como éste “van a parar a las manos de los organizadores; y sabemos que, de alguna manera, todo esto es un negociazo que hace la gente poderosa, los que tienen el dinero. Sería bueno que voltearan un poco a ver la pobreza de la gente para que dijeran: vamos a hacer algo por ellos. Pero eso no se ve”.

Y agregó: “Desgraciadamente lo que mueve al mundo es el dinero; como dicen por ahí, con dinero baila el perro, y sin dinero baila uno como perro. Entonces yo no le veo ningún beneficio; solamente será para los poderosos; son los que lo pueden disfrutar”.

El costo del boleto más “barato” para ingresar a un estadio mundialista en México será de unos 60 dólares, algo así como mil 200 pesos. Estas entradas, además, serán o son muy pocas, porque incluso ya han sido sorteadas; mientras el precio por asistir a la inauguración y al primer partido en el recién remodelado Estadio Banorte va de los mil 900 a los tres mil dólares, precio que supera los 60 mil pesos.

Esto evidencia que sólo los mexicanos con mayores ingresos podrán comprar un boleto. Incluso la reventa de boletos, antes perseguida, hoy está convertida en un negocio digital acaparado por las manos de las corporaciones mediante plataformas como StubHub o Viagogo, cuyos precios se guían por la demanda, de tal forma que una entrada para la inauguración podrá costar hasta 927 mil pesos.

Este evento, asimismo, lleva aparejados costos sociales que derivarán del proyecto de ganancias financieras de las corporaciones y cuyo impacto más visible es el desplazamiento de la población de escasos recursos de sus comunidades urbanas hacia la periferia citadina.

La razón es que éstas no pueden consumir los artículos y servicios que ofrecen las grandes empresas porque sus planes de negocio están destinados a quienes tienen el dinero suficiente para pagarlos.

Las áreas urbanas desalojadas de pobres se convierten poco a poco en barrios para personas de alto poder adquisitivo y que incluso consumen con lujo. Se trata de un desplazamiento forzado que han denunciado colonos y organizaciones sociales de las ciudades mundialistas: México, Monterrey y Guadalajara.

Por ejemplo, el 26 de marzo de 2025, estudiantes jaliscienses del Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) publicaron su investigación Éxodos, en la que documentan el desplazamiento forzado de habitantes por las operaciones de la plataforma internacional de alojamientos AirBNB.

Este corporativo virtual, socio de la FIFA en la organización del Mundial 2026, en esa fecha ya tenía acaparados 11 mil 334 sitios de habitación en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), en los que ya había desplazado a numerosas familias, disparado el costo de los alquileres de vivienda y garantizado para sí la exención de impuestos.

Las normas corporativas que afloraron con la organización del Mundial 2026, también han aplastado las actividades del comercio informal, cuyos integrantes han sido reprimidos por los policías.

Desde el año pasado las autoridades de las ciudades mundialistas de México están ocupadas en embellecer sus escenarios turísticos mediante la “limpia” o “barrido” de las calles de personas en situación de calle, “toreros” del ambulantaje, músicos populares, boleros, mendigos y todos los pudieran afear esos escenarios.

Sin soltar un centavo 

Entre los privilegios otorgados a los participantes en la justa mundialista de este año se halla la exención de impuestos. Conforme al artículo 25 de la Ley de Ingresos de la Federación (LIF), aprobada en el Congreso de la Unión a finales del año pasado, toda persona física y moral (empresa) de México y el extranjero (como AirBNB), que esté directa o indirectamente involucrada en la organización del evento, no pagará impuestos.

De la misma exención del pago de impuestos y servicios públicos federales gozarán los individuos y empresas “mundialistas” en los ayuntamientos de las ciudades sede.

Los gobiernos asociados cumplen con esmero los lineamientos fijados por la FIFA, propietaria de la marca del balompié mundial y enjambre de las firmas comerciales y medios de comunicación internacionales.

En esta organización están representados los dueños de los corporativos de las marcas trasnacionales que promueven sus servicios y mercancías.

Una de ellas es CocaCola, que desde los años 50 es embotellada por la empresa Fomento Económico Mexicano (FEMSA), la más importante de América Latina, asentada en Nuevo León, y propietaria del equipo Monterrey de Primera División y del Estadio BBVA.

Otros operadores financieros de la FIFA son el fondo de inversión Verizon (VZ), respaldado por Vanguard, el principal del mundo, y el también influyente BlackRock, así como las acaudaladas firmas Aramco, empresa de Arabia Saudita, líder mundial en petróleo y gas, que aglutina además a varias empresas, entre las que se hallan la linea aérea Qatar Airlines.

Consumidores pobres 

El 25 de noviembre del año pasado, AirBNB –la plataforma de Internet que publicita alojamientos inmobiliarios– reveló que espera una derrama de 560 millones de dólares (mdd) de sus operaciones relacionadas con el Mundial 2026 en las tres ciudades mundialistas de México.

El 22 de enero de 2026, al tomar posesión como nueva presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), Jenny Althair Rivas Padilla dijo: “hemos visto reflejado un alto movimiento en el alquiler y arrendamiento para cubrir la alta demanda de la Copa Mundial de Futbol que se está centralizando en la Ciudad de México, y ha habido un incremento de 155 por ciento”.

Un análisis de Banamex sobre el Mundial, publicado el pasado 28 de enero, afirma que la “derrama” económica por la visita de extranjeros a las ciudades mundialistas ascendería a 36 mil 487 millones de pesos (mdp), la mayoría procedentes de pagos de alojamiento temporal y consumo de alimentos y bebidas.

Con respecto a la aportación del evento futbolero al crecimiento de la economía mexicana, pronosticó que será de apenas 0.1 por ciento y que el crecimiento marginal de la inflación para el resto del año será de entre el 1.5 y el 1.6 por ciento.

En sus proyecciones económicas para este año, dadas a conocer el 4 de febrero, el grupo financiero Ve por Más (BX+) coincide en la estimación de 0.1 por ciento de aportación del Mundial al crecimiento de la economía nacional.

Lo que sí se va a incrementar con el Mundial es la inflación, sobre todo en los precios de los alimentos y las bebidas, porque el campeón anticipado de la justa futbolera será el consumo, por lo que lejos del cálculo oficial de un alza del tres por ciento la tasa general superará el cuatro por ciento.

En el análisis de Banamex se calcula una inflación de 4.1 por ciento para julio, por encima de su propia estimación anterior del 3.8, que en el cierre de 2026 se ubicará en el 4.23 por ciento.

“En el Mundial de 1986 había todavía posibilidades. Yo recuerdo que compré toda la serie de los juegos del Estadio Azteca, pero para el Mundial de este año están inalcanzables. Los precios son muy exagerados”, dijo a buzos Raúl Machorro, contador jubilado, con edad de 78 años.

También dijo estar desilusionado con el futbol actual. “Creo que ha perdido el interés por tanta comercialización; la mercadotecnia está a la orden del día y no es más que eso. Está como la Fórmula Uno, que solamente van los que verdaderamente pueden pagar un boleto extravagante. Y aquí, en el caso del Mundial, se volvió a lo mismo; nada más hay que ver los precios de los boletos. Al menos yo no tengo para comprarlos.

“Ahora todo es negocio en el futbol. Ya no hay emoción; ninguna esperanza de la Selección Mexicana; vemos que el futbol mexicano también se ha ido al comercio, al dinero, a los intereses. Ya no es por el deporte”.

El señor Machorro aseveró que los intereses están de por medio. “Para no variar, ya sabemos dónde va a ser la final; en dónde hay más dólares (New Jersey, Estados Unidos), Los principales partidos son en EE. UU.; en realidad el Mundial debió haber sido nada más en EE. UU.; pero no faltó el que metió la idea de que también fuera en México y Canadá. Pero a mí no me pareció bien.

“Y ahora, ¿el beneficio para quién es? Pues para las compañías internacionales, son las únicas; el beneficio es para ellos. Para nosotros el beneficio sería el deporte, pero México está muy pobre; de por sí no éramos una potencia importante en el futbol; y ahorita, menos. Por lo mismo; mercadotecnia, publicidad, intereses económicos”, apuntó.

En su artículo El Mundial 2026: consumo, turismo y el impacto que va más allá del estadio, Mario Palafox, un especialista en mundiales de futbol, Juegos Olímpicos y otros eventos internacionales, editor en México del medio internacional Sports Illustrated, escribió: “A diferencia de otros mundiales donde la derrama se concentró en estadios y zonas hoteleras, México apostará por un modelo de impacto extendido, donde la calle, los restaurantes, las plazas públicas y los hogares se convierten en protagonistas.

“Si hay un ganador claro rumbo a 2026, es el consumo interno. El Mundial activa lo que especialistas llaman la canasta mundialista, una combinación de alimentos, bebidas, electrónicos y entretenimiento que históricamente dispara las ventas”.

Por su parte, Diego Cosío, presidente de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), que representa a cadenas como Liverpool, Sears y El Palacio de Hierro;  y supermercados como Soriana y La Comer, dijo que en este año futbolero la expectativa es alcanzar un “consumo histórico”.

Desalojos y falta de servicios

Los daños sociales provocados por el gobierno de Morena han sido exhibidos desde el año pasado por los vecinos desalojados de sus viviendas.

El 14 de septiembre de 2025, en una de las manifestaciones contra la “gentrificación” en la CDMX, colonos y activistas sociales denunciaron la ejecución de un plan oficial de “limpieza social” elaborado por la proximidad del Mundial 2026.

Eduardo Alanís, representante del Frente Antigentrificación Ciudad de México, denunció que el Mundial de Futbol 2026 acentuó la “limpieza social” ejecutada en zonas populares mediante desalojos y desplazamiento de familias que por décadas han habitado en numerosas colonias.

En Monterrey, a finales del año pasado, autoridades municipales y estatales emprendieron las mismas tareas de “limpieza” a través del remozamiento de instalaciones públicas de alta atracción turística, entre ellas la Macroplaza, la Alameda y las vialidades más relevantes de la capital neoleonesa.

Entre los desalojados destacan los vendedores ambulantes, quienes han llevado a cabo protestas para exigir que los dejen trabajar para sobrevivir.

En la CDMX por lo menos cuatro mil comerciantes informales, incluidos “toreros” del Centro Histórico, están siendo perseguidos y desalojados de la vía pública de acuerdo con el plan de limpieza y embellecimiento, el cual incluye el control de la Alameda Central, el Palacio de Bellas Artes y sus alrededores.

“Todo listo”: Brugada

El pasado 28 de marzo se reinauguró el Estadio Azteca –ahora Banorte– con un encuentro amistoso entre las selecciones de México y Portugal, en cuya escuadra estuvo ausente Cristiano Ronaldo, su figura estrella.

Con este encuentro se reiniciaron las actividades para la remodelación del Coloso de Santa Úrsula y los trabajos en sus alrededores, antes de la inauguración del Mundial de Futbol 2026 y sus cinco partidos. Entre estas obras destaca la creación de un Jardín de lluvia que permitirá evitar inundaciones en la zona sur en la época de verano, según informó la jefa de gobierno de la CDMX, Clara Brugada.

“Tenemos una obra muy buena para combatir las inundaciones, con un modelo distinto bajo la perspectiva de ir construyendo una ciudad esponja y que logremos infiltrar millones de litros de agua al subsuelo, para lograr ese equilibrio hídrico que le falta a la ciudad. Y todo listo para el Mundial”, dijo

Lo que omitió en esa declaración Brugada fue que los precios de los boletos de éste serán inalcanzables para la mayoría de los mexicanos, pues StubHub, plataforma autorizada por la FIFA para la venta en línea de boletos, informó que por el nivel de sus precios hay cuatro categorías y que el más alto es el de venta más limitada.

Según la plataforma, los precios de la categoría cuatro cuestan desde 63 mil 522 hasta 85 mil 136 pesos; los de la tres van de 94 mil a 104 mil 235; los de la dos de 99 mil 964 a 227 mil 28; y los de la uno de 188 mil 634 a 927 mil 429 pesos.

Los precios de la reventa superan el millón de pesos, pues los de la categoría tres van del oficial de 24 mil 537 hasta 361 mil 469 pesos; los de la categoría dos, de 28 mil 626 hasta 173 mil 152; y los de la categoría 1 de 85 mil 136 hasta un millón 78 mil 384 pesos (FIFA Pavilion-zona exclusiva). 

 


Escrito por Martín Morales Silva

@mor_martil


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