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La inteligencia artificial (IA) está transformando el mundo digital, pero su crecimiento acelerado tiene un costo ambiental invisible que podría convertirse en una crisis global. De acuerdo con un informe del Instituto de la Universidad de la ONU para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH), los centros de datos que alimentan la IA podrían convertirse en uno de los mayores consumidores de recursos del planeta en menos de una década.
El estudio estima que para 2030 los centros de datos consumirán alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad, casi el triple del consumo conjunto de países como Pakistán, Bangladés y Nigeria, que suman más de 650 millones de personas.
Además, su impacto hídrico sería igual al consumo básico de agua de 1,300 millones de personas en África subsahariana, mientras que la infraestructura ocuparía más de 14,500 km² de territorio, el doble del área metropolitana de Yakarta.
Estos datos muestran que el impacto de la inteligencia artificial no se limita al carbono, sino que también afecta de forma directa al agua y al uso del suelo.
Aunque suele hablarse del costo de entrenar modelos de IA, el informe señala que entre el 80 y 90 por ciento del consumo energético proviene del uso cotidiano (inferencia).
La expansión de la IA no afecta a todos por igual. En países como Irlanda, los centros de datos ya consumen más electricidad que los hogares urbanos.
En México, específicamente en Querétaro, la expansión de infraestructura digital está generando presión sobre los recursos hídricos en medio de sequías prolongadas. Situaciones similares ocurren en otras regiones como Uruguay, donde la demanda tecnológica coincide con crisis de agua.
Además, se estima que la industria podría generar hasta 2.5 millones de toneladas de residuos electrónicos al año en 2030, gran parte gestionados en países con menor regulación ambiental.
El informe advierte que la eficiencia tecnológica no reducirá el impacto total, ya que el menor costo de uso impulsa un consumo masivo (efecto rebote). La ONU llama a regular la IA con criterios de sostenibilidad, considerando no solo el carbono, sino también el agua y el territorio.
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Escrito por Adamina Márquez
Directora editorial de buzos web. Egresada de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación por la UNAM.