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Reportaje
En agonía el Sistema Arrecifal Veracruzano
Las costas de Veracruz guardan un tesoro natural, un sistema arrecifal; pero poco a poco éste se ha ido destruyendo a causa de la voracidad de compañías privadas, de Petróleos Mexicanos y recientemente, con la anuencia de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales-


Las costas de Veracruz guardan un tesoro natural, un sistema arrecifal; pero poco a poco éste se ha ido destruyendo a causa de la voracidad de compañías privadas, de Petróleos Mexicanos (Pemex) y recientemente, con la anuencia de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), al autorizar trabajos de ampliación del puerto a cargo de la Secretaría de Marina (Semar).

El pasado 23 de julio, el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de la Semar, anunció la extensión de más de tres kilómetros para el puerto, obra que será construida con grandes bloques de piedra o cemento. El funcionario, quien hizo este anuncio durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, precisó que los trabajos de esta obra se efectuarán en la escollera sur del puerto e iniciarán en septiembre próximo.

La obra anunciada implicará la devastación del ecosistema marino del puerto, conformado por el Sistema Arrecifal Veracruzano, diversas especies marinas y manglares. El arrecife más afectado será La Gallega, un gigante biológico del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano que, por su alto valor ecológico, en 1971 fue designado Sitio Ramsar-humedal por la Convención de Ramsar, Irán.

La obra proyectada será su sentencia de muerte, porque ya perdió 98 de sus 196 hectáreas originales; ahora, el proyecto de expansión portuaria le devorará otras 90. La destrucción será absoluta porque el dragado y la nueva estructura se realizarán sobre los corales. Además, la sedimentación –el polvo desprendido de este tipo de obras– asfixiará a los pólipos de coral, impidiéndoles la fotosíntesis y alimentación.

Organizaciones defensoras del sistema arrecifal, comunidades y ciudadanos han denunciado que desaparecerán un ecosistema marino completo para abrir paso a los barcos de carga, contenedores y grúas. Activistas de la organización Territorios Diversos para la Vida (TerraVida) y la Red Corredor Arrecifal del Golfo advierten que no sólo se perderá biodiversidad, sino la primera línea de defensa contra la “furia climática”.

El proyecto fue gestionado por la Administración del Sistema Portuario Nacional de Veracruz (Asipona-Veracruz), empresa del Gobierno Federal en cuyas obras participan compañías privadas, como el Grupo CICE.

Los trabajos que destruirán el ecosistema marino del Puerto de Veracruz se suman a los realizados por Pemex y sus refinerías con derrames de hidrocarburos que impactan al Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.

 Un “nuevo puerto”

El área donde se construirá el “nuevo Puerto de Veracruz” se localiza en una celda litoral que va desde el promontorio natural de Punta Gorda hasta el artificial, creado en 1902 cuando se modernizó el puerto.

Por ello, si el “nuevo” puerto se construye como está proyectado, los sedimentos provenientes del río Antigua –ubicado al norte de Veracruz– sepultarán completamente el área arrecifal conocida como Punta Gorda.

De esta forma, podría repetirse una desaparición semejante a la del arrecife La Caleta, ocurrida en 1882 debido a otra modernización del puerto de Veracruz, según evidencias cartográficas de aquellos años. Con la diferencia de que el arrecife Punta Gorda pertenece al Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano y, por tal motivo, recibe vigilancia y protección federal por la Semarnat, aunque ésta ya autorizó la ampliación de los trabajos.

Académicos de la Universidad Veracruzana (UV) revelaron que existe una estrecha relación entre los puertos y las áreas arrecifales, porque éstas brindan protección a las embarcaciones contra cambios climáticos extremos (tormentas y huracanes).

Con apoyo de la documentación fotográfica disponible del impacto que en el pasado remoto y reciente tuvieron los desarrollos portuarios en esa área, puede preverse la devastación que causará el proyecto en marcha.

“Es común encontrar bases de datos de fotografías aéreas en países en desarrollo, donde a menudo hay pocas o ninguna otra base de datos confiable. Además, suele haber escasez de recursos económicos para desarrollar programas de monitoreo de gran escala. Bajo este enfoque, las fotografías aéreas son una fuente de información bastante económica”, explicaron Leonardo Ortiz Lozano, investigador de la UV, y Verónica Valadez, académica del Instituto Tecnológico de Boca del Río.

Otra preocupación radica en la poca transparencia con que se efectúan los trabajos previos. “La falta de información sobre los sitios de extracción de piedra para las obras y el eventual uso de áreas naturales protegidas, como bancos de materiales”, apuntó Valadez.

La información histórica sobre el crecimiento portuario abarca un siglo y evidencia tanto la enorme depredación de los arrecifes en el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano como los efectos del reclamo de tierras –rellenos– destinada a la construcción de estructuras costeras.

Los investigadores universitarios utilizaron fotografías aéreas y mapas del Siglo XIX y principios del XX para evaluar los impactos causados por las actividades de expansión portuaria en los arrecifes someros de coral.

Los resultados fueron la pérdida del área arrecifal causada por rellenos y la construcción de estructuras costeras perpendiculares, lo que propició la desaparición de casi 50 por ciento del arrecife costero cercano al puerto, su fragmentación a corto y mediano plazo y la modificación de la dinámica costera en el largo plazo, que derivará en la sedimentación y pérdida completa del área arrecifal.

En vísperas de una nueva expansión del Puerto de Veracruz, los especialistas utilizaron indicadores geomórficos de la deriva litoral neta pertenecientes al Plan del Proyecto del Nuevo Puerto y la tipología del impacto portuario de todo un siglo para evaluar su posible escenario futuro.

Este escenario probable advierte que el nuevo proyecto de expansión repetirá los tres tipos de impactos sobre el área arrecifal que conforman el Parque Nacional. En sus entornos, los puertos están asociados con playas, pastos marinos y arrecifes de coral. Las actividades con impacto ecológico negativo en la línea costera son el dragado, la construcción de escolleras y el reclamo de tierras.

Históricamente, el crecimiento de los puertos ha cambiado los patrones de transporte de sedimentos y las corrientes marinas debido a la construcción de estructuras costeras y rellenos. Estos cambios en la geomorfología costera también han provocado “altas” de erosión, con los aportados por el viento y el oleaje, contra los que naturalmente protegían a los arrecifes.

Desacato

En febrero de 2022, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió el amparo 54/2022 que dejó sin efecto las autorizaciones de la Semarnat, debido a que el proyecto fue evaluado de forma “fragmentada”. El recurso legal fue interpuesto por las asociaciones civiles Territorios Diversos para la Vida (Terranova) y AIDA, que denunciaron al Gobierno Federal por autorizar obras que atentan contra los ecosistemas marinos y terrestres de Veracruz.

Cuando las autoridades federales, que desestimaron la sentencia y el titular de Marina anunciaron –en fecha reciente– que en septiembre de este año empezarán las obras en la escollera sur, las organizaciones civiles anunciaron que insistirán en exigir lo ordenado por la SCJN.

Además de los grupos sociales citados, la demanda de frenar el proyecto ecocida –que fue aprobado desde 2024 por la Semarnat– tiene el respaldo de los ciudadanos y del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

Las asociaciones civiles también han insistido en llamar a las autoridades federales y veracruzanas a que se efectúe urgentemente una evaluación independiente del impacto ambiental de la obra sobre los arrecifes. “Evaluar por pedazos es ocultar el impacto total. Es una simulación que violenta el derecho humano a un medio ambiente sano”, acusaron los representantes de Cemda mediante un comunicado.

¡Ahora chapopote!

Pero quizás para acallar el debate sobre la muerte del “tesoro” arrecifal de Veracruz, el derrame de hidrocarburos que hace un par de semanas inició en Paraíso, Tabasco, ahora llega a la laguna de Tamiahua, después de extenderse a lo largo de 630 kilómetros.

Loni Hensler, integrante de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, subrayó que el chapopote ya contamina las playas de municipios como Tamiahua, Tuxpan y Cazones, así como la totalidad del Corredor Arrecifal del Suroeste.

Hasta finales de marzo se contabilizaron 51 sitios afectados, de los cuales 42 se localizan en territorio veracruzano y nueve en Tabasco. Esta crisis surgió a escasas semanas de que se inicie la temporada de anidación de cinco especies de tortugas marinas en peligro de extinción; y cuando ya se reporta el hallazgo de fauna muerta de especies marinas y terrestres, entre ellas manatíes y aves playeras.

La situación dramática que se vive en las playas de Veracruz y Tabasco cuestiona el reporte de Pemex publicado el pasado 19 de marzo, en el que se informó que había un avance del 85 por ciento en las labores de limpieza.

Los registros comunitarios revelan que al menos 26 sitios afectados no han recibido atención de las autoridades; en muchos otros lugares son los habitantes quienes retiran el material y lo hacen sin equipo de protección ni capacitación adecuada.

También denunciaron que las acciones gubernamentales se concentran en las áreas turísticas de los municipios y evaden los ecosistemas vitales, como la Laguna del Ostión, hábitat del mangle y del protegido cangrejo azul, además de los 125 arrecifes coralinos y rocosos, de los cuales dependen unas 16 mil familias pesqueras de la región.

Las comunidades pesqueras, indígenas y afromexicanas son doblemente vulnerables, ya que con sus labores manuales exponen la salud y porque, desde hace tres semanas, no pescan ni atienden a los turistas. Hasta ahora, las autoridades federales no han aclarado con precisión el origen del derrame; mientras, una versión plantea la fuga de un buque-tanque y algunos investigadores no descartan que provenga de la Sonda de Campeche, donde el pasado 20 de febrero se reportó un incidente.

Es por ello que las organizaciones ambientalistas y las comunidades insisten con urgencia en que el gobierno debe declarar formalmente a ese gran tramo de litoral como “zona de emergencia ambiental” y activar planes de remediación en los que estén incluidos los ecosistemas.

Exigen a la Secretaría de Energía y a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) que suspendan temporalmente las actividades de exploración y explotación en esa área como medida precautoria e indemnicen a los pescadores y trabajadores del turismo afectados.

Extensiones coralinas 

La investigación Efectos espaciales y temporales de la expansión de instalaciones portuarias en la superficie de arrecifes de coral someros, publicada hace más de una década, señala que existen pocos estudios en el mundo que evalúen el impacto de los desarrollos portuarios sobre los arrecifes someros de coral. Esta investigación, realizada mediante el análisis de las expansiones portuarias a lo largo de un siglo, identifica los tipos de impactos en arrecifes someros; cuantifica su ocurrencia espacial y temporal y utiliza la tipología en la evaluación del proyecto de extensión del puerto de Veracruz. Las estructuras de los arrecifes de coral proporcionan protección a los barcos contra el oleaje, los huracanes y las tormentas invernales, así como materiales para la construcción de edificios.

La modernización del puerto emprendida en 1895, que incluyó la construcción de una gran infraestructura de protección y consolidó a Veracruz como el principal puerto comercial del Golfo de México, se efectuó a costa de la “ganancia” de 100 hectáreas de arrecifes de coral someros vecinos.

El Siglo XX trajo consigo nuevas expansiones portuarias y más pérdidas de “terreno” marino. Estos reveses del mar provocaron que los actores locales se organizaran y presionaran para que, en 1992, de acuerdo con los compromisos internacionales, el Gobierno Federal reconociera la importancia de los arrecifes de coral vecinos en las operaciones y el mantenimiento de la ciudad de Veracruz y su puerto.

En ese año, la zona de arrecifes de coral fue declarada Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, formada por más de 52 mil hectáreas con 23 estructuras de arrecifes de coral, incluyendo seis islas. Las estructuras arrecifales se dividen en dos grupos, uno norte y otro sur, los cuales están separados por la desembocadura del río Jamapa.

El grupo norte tiene cuatro arrecifes costeros bordeantes. Tres de ellos (Punta Gorda, La Gallega y Hornos) están bajo la influencia directa de las actividades portuarias. Además, posee siete plataformas arrecifales que alcanzan profundidades de 25-30 metros. Estos arrecifes forman dos canales naturales que son utilizados para maniobras de aproximación de barcos.

Según el estudio de Rangel-Avalos (2008): “el grupo de arrecifes del sur se localiza frente a Punta Antón Lizardo, aproximadamente a 20 kilómetros al sureste de Veracruz, e incluye 12 arrecifes. Éstos poseen estructuras bien desarrolladas en una zona que está asociada a los regímenes de energía que moldean las comunidades bentónicas”. La diversidad reportada en las áreas arrecifales consta de hasta 30 especies diferentes de corales escleractinios y 155 especies de peces, informa el estudio.

En 2004, por iniciativa de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la protección del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano se amplió debido a la inscripción del área natural en 2006 en la lista de la Convención de Ramsar y en el programa “El Hombre y la Biósfera”, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Con estos reconocimientos, Veracruz se convirtió en uno de los pocos puertos en el mundo donde el acceso de las embarcaciones se realizaba sobre un área protegida de arrecifes de coral.

Destrucción gradual

Estudios de la UV sostienen que algunos de los arrecifes de coral someros sufrieron pérdidas de área y la imposición de “parches” por cuenta de la infraestructura costera. La Lavandera, pequeño parche arrecifal separado de la costa, sufrió fragmentación y casi un 16 por ciento de la pérdida de su área debido a la construcción y mantenimiento de un rompeolas.

El arrecife Hornos, muy grande y costero, fue fragmentado en tres partes para la edificación de estructuras costeras perpendiculares y rellenos. Uno de los parches quedó aislado. La localidad de Las Barrancas, Alvarado, ha perdido 150 metros de playa. Las vías de comunicación desaparecieron bajo el agua y, con ellas, el acceso a servicios básicos.

La erosión costera representa un grave problema para las comunidades veracruzanas, cuyos pobladores abandonaron sus viviendas y su actividad pesquera debido a las afectaciones que aquélla genera. Las Barrancas se halla en un área cercana a la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, donde se han registrado los daños más graves en el territorio estatal por el mismo motivo.

“Otras comunidades eran nuestras vías de comunicación para poder salir a lo que es el puerto de Veracruz y para recibir atención médica, incluso educación para los niños”, lamenta Nancy Lizett Ochoa Tello.

Nancy participó en la tercera sesión del seminario virtual Uniendo Comunidades a través del Mar: El Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, organizado por la Red Corredor Arrecifal, que reflexiona sobre los problemas provocados por el derrame de hidrocarburos y los gasoductos en los arrecifes y las comunidades pesqueras.

Nancy señaló que los habitantes de Las Barrancas se organizaron para desarrollar acciones de conservación de los arrecifes en las costas veracruzanas, los cuales son una barrera natural ante la formación de huracanes y otros fenómenos meteorológicos.

“Para nosotros, los arrecifes son todo. Considero que si Las Barrancas no estuvieran en el Parque Nacional del Sistema Arrecifal Veracruzano, si no estuviéramos dentro de esta área natural protegida, creo que Las Barrancas ya no existirían”, dijo a buzos.

“Es por eso una prioridad para nosotros cuidar los arrecifes, porque nos protegen y nos dan seguridad y soberanía alimentaria. Nosotros, como pescadores, vivimos de los arrecifes; de ahí sale nuestro alimento y el sustento para muchas familias, no sólo de Las Barrancas, sino a nivel nacional e internacional. Somos un sector pesquero muy productivo que lleva el alimento a muchas familias, ya sea de manera directa o indirecta”.

Los pobladores no han recibido ayuda de los gobiernos estatal o Federal para enfrentar el problema de la erosión costera en las comunidades de Alvarado. Los ambientalistas y las comunidades continúan organizados para mantener la defensa legal y social del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano ante la visible devastación por “megaproyectos” como la ampliación del puerto y los derrames de hidrocarburos provenientes de la industria petrolera. 


Escrito por Juan David Castilla

@Jdcastillaarcos


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