El objetivo de este ensayo es explorar cómo ocurre el fenómeno educativo dentro de una sociedad capitalista, dependiente y subdesarrollada como la mexicana.
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En esta ciudad se jugarán sólo cuatro de los 104 partidos del Mundial de Futbol 2026; las autoridades locales afirman que éstos la colocarán en el foco de atención futbolera internacional. Y con esta convicción, el gobierno de Jalisco trabaja intensamente para embellecer las principales zonas hoteleras y comunicación contiguas al estadio Akron, donde se efectuarán los cuatro partidos mundialistas.
En el discurso oficial de las autoridades destacan conceptos como “progreso y modernidad”, la cifra de 20 mil millones de pesos (mdp) prospectados ante una supuesta derrama económica y la permanencia indefinida de las obras de renovación urbana. Sin embargo, detrás de esta andanada publicitaria se oculta un hecho por demás lamentable: la inversión pública y privada se ha concentrado en renovar las áreas turísticas y se evaden las necesidades urgentes de los jaliscienses pobres.
El gobierno jaliciense informó que se han destinado más de 23 mil mdp para brindar una mejor vista de la capital del estado en la remodelación y renovación de la infraestructura urbana ante los visitantes.
Para el periodista deportivo Luis Fernando Loza –quien tiene cuatro décadas de experiencia y cubrió los Mundiales de 1994 (Estados Unidos) y Francia (1998)– el beneficio económico del torneo será para una minoría de élite, reveló en entrevista con buzos.
“Nos toca menos del cuatro por ciento de los partidos del Mundial y se trabaja como si fuéramos sede principal”, aclaró para contrastar los 78 que se disputarán en EE. UU., otro de los países-sede con Canadá donde junto a México se repartieron 13 para cada uno.
“El evento se usa como herramienta política y de distracción. Se plantea que el mundo verá a Jalisco, pero las carencias y los desaparecidos siguen ahí”, denunció el periodista.
Mientras tanto, el balón está a unas semanas de rodar en Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México (CMDX), pues el Mundial de Futbol 2026 se disputará entre 11 de junio y el 19 de julio.
El sector hotelero será uno de los principales beneficiarios con otras corporaciones trasnacionales de alojamiento y los medios de comunicación.
Para el ciudadano común, el Mundial dejará, en el mejor de los casos, un parque público remodelado o una fuente de agua nueva sobre su ruta al trabajo; y en el peor, una deuda pública que pagarán ésta y otras generaciones.
Por ello, el debate no se centra en el número de goles anotado, sino en saber cuáles son las prioridades del gobierno de Jalisco, que encabeza Pablo Lemus, militante de Movimiento Ciudadano (MC), advirtió Luis Fernando Loza.
Para conectar el aeropuerto, las principales zonas hoteleras y el estadio Akron, el gobierno de Jalisco ha invertido en infraestructura más de 23 mil mdp.
Aunque el discurso oficial justifica este gasto como necesario para movilizar a tres millones de turistas, la magnitud de la inversión está acentuando las asimetrías del desarrollo urbano.
Mientras las rutas del Mundial se agilizan, los tapatíos de otras áreas de la ciudad observan cómo el presupuesto público se aleja de sus necesidades cotidianas más indispensables.
Un ejemplo de ello es la inversión de dos mil 550 mdp para recubrimiento de concreto hidráulico sobre el tramo de seis kilómetros que enlaza al Periférico Sur con la terminal aérea, por el que transitarán las delegaciones invitadas por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).
El Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) invirtió en la terminal 22 mil mdp para una segunda pista de tres mil 538 metros que eleva la capacidad operativa hasta 70 por ciento. Abrió, además, un nuevo hotel y un centro comercial interno que operará las 24 horas.
La conectividad se completa con la nueva línea de tren eléctrico (Línea 5), cuyo costo fue de 14 mil 780 mdp y que promete trasladar a 125 mil usuarios diarios antes del 15 de mayo.
En contraste con el avance “ultrasónico” de estas obras destinadas a lucirse ante la FIFA, las que beneficiarán a los trabajadores, se edifican lentamente, como la ampliación de Mi Macro Periférico hacia Tonalá.
Para los usuarios de esta vialidad, los traslados se extienden hasta dos horas adicionales diarias. En el Centro Histórico de Guadalajara, la inversión confirmada alcanzó los 400 mdp destinados a la rehabilitación de espacios públicos: plazas, glorietas, parques y corredores peatonales.
Pero más allá de embellecer el primer cuadro, se intervino para abrir espacios acondicionados (Fan Fest), donde se transmitirán en vivo todos los partidos de futbol del Mundial 2026.
Según las autoridades, en las Plazas Guadalajara, Liberación y de Armas se han renovado las luminarias, cámaras de seguridad y banquetas peatonales de las calles aledañas para albergar a 40 mil personas diarias.
En la Plaza Liberación, el gobierno alista los escenarios donde figuras como el cantante Alejandro Fernández y el grupo musical Maná pondrán la banda sonora a la transmisión de los partidos.
El costo de estas adecuaciones resulta exagerado si se compara con el presupuesto municipal de Guadalajara, que equivale a 13 mil 16 mdp. Dividida entre los cuatro partidos, la inversión en el Centro Histórico representa un costo promedio de 100 mdp por encuentro.
Este cálculo resulta conservador porque no incluye los gastos extraordinarios en seguridad y movilidad que las autoridades deben realizar para cumplir con las adecuaciones exigidas por la FIFA para una sede.
La asistencia presencial a los partidos será inalcanzable para la mayoría de los tapatíos. Con un salario promedio de 594 pesos diarios, el pago de un boleto para un juego como el de Uruguay contra España será imposible, pues su costo más barato corresponde a 54 mil 60 pesos.
Para comprar esta entrada, una persona con ingresos de salario mínimo requeriría de 91 días de trabajo. Si un trabajador aspirara a una zona VIP (“gente muy importante” en inglés) de 98 mil pesos, tendría que laborar medio año sin gastar un solo peso en comida o renta.
“Ese evento es para los ricos”, sentenció doña Griselda González, vecina de Tlajomulco. Su frase resume el sentir de los jaliscienses vertido en un sondeo en el que la mayoría confirmó que verá el Mundial por televisión.
Mientras su capital se rehabilita, Jalisco llegará a su cita mundialista sumergido en un mayor contraste social. Las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) 2025-2026 muestran que a pesar de que la pobreza general descendió, las carencias básicas se agudizaron, pues cerca de 180 mil personas viven en pobreza extrema y 718 mil niños sufren carencias básicas.
La crisis más aguda es la sanitaria, pues el 37.1 por ciento de la población –más de tres millones de personas, es decir, uno de cada tres jaliscienses– no tiene acceso a los servicios de salud.
Al inicio de este año, el abasto de medicamentos oncológicos, cuya dotación depende del Gobierno Federal, apenas cubrió 10 por ciento de los pacientes con cáncer, en tanto que el 90 por ciento debió comprarlos. En la misma situación se hallan los más de 600 mil diabéticos.
En el ámbito educativo, el panorama es similar. Aunque el gobierno estatal anunció una inversión superior a los cuatro mil 500 mdp al Fideicomiso para la Infraestructura Educativa (Fineduc), que depende de recursos gestionados por el sector empresarial mediante el Impuesto Sobre la Nómina (ISN).
Este presupuesto, sin embargo, no ha sido suficiente para subsanar el rezago estructural que mantiene a cientos de escuelas abandonadas en las áreas periféricas.
En las zonas marginadas de Tlajomulco, Tonalá y las barrancas de Zapopan Norte, la realidad no ha cambiado desde hace décadas: drenajes rebasados, centros de salud fuera de servicio, calles sin pavimentar ni alumbrado público y escuelas sin techo.
Además, en fecha reciente, la organización no gubernamental México, ¿Cómo Vamos? y el Coneval difundieron que el 22 por ciento de los jaliscienses vive en pobreza laboral, lo que impide a las familias cubrir la canasta básica con sus ingresos.
Esta situación resulta inclusive más aguda fuera de la capital: municipios como Mezquitic, Atemajac de Brizuela y Chiquilistlán encabezan los índices de marginación, a decir del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG).
Pero las cifras más altas de marginalidad social se encuentran en las comunidades indígenas wixárikas, nahuas y purépechas, donde la falta de servicios básicos se combina con la exclusión histórica, que data de hace varios siglos.
A la crisis social se suma una emergencia sanitaria. Los habitantes de 150 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y El Salto han denunciado que el agua potable les llega contaminada con aguas negras. Este problema impacta directamente sobre medio millón de personas, entre las que están ascendiendo los reportes de infecciones oculares, inflamaciones cutáneas y cuadros de diarrea en mascotas.
Guadalajara obtiene 60 por ciento de su agua del Lago de Chapala a través de un canal construido hace 70 años; pero lo que nació como fuente de vida, hoy se ha vuelto un cauce propenso a la “contaminación difusa y el envenenamiento silencioso”.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Guadalajara (UdeG) y el Hospital Civil de Guadalajara denunciaron recientemente que más de mil 700 empresas –entre ellas Nestlé, Celanese y otras trasnacionales– han vertido metales pesados como plomo, arsénico y mercurio, en el sistema hídrico.
Sus investigaciones reportan la creación de una “zona de sacrificio ambiental” porque, en ella, el progreso industrial prevalece sobre la salud pública. La gravedad es tal que la Secretaría de Salud de Jalisco ha emitido que el agua “no debe ser utilizada para beber, cocinar, ni para el aseo personal”.
Esta declaración subraya la enorme disparidad frente a la que se hallan los jaliscienses, ya que mientras el gobierno gasta miles de mdp en infraestructura para proyectar la imagen del estado, sus habitantes siguen atrapados en un ciclo de desigualdad persistente.
El pasado cinco de marzo, después de varias semanas de protestas contra el incremento a 14 pesos en el pasaje del transporte urbano, el gobierno de Jalisco debió oficializar un ajuste de “contingencia” mediante la tarifa de 11 pesos a partir del 1° de abril.
Este nuevo precio es aplicable a todos los usuarios, sea cual sea la forma de pago y habrá un costo preferencial de cinco pesos para los estudiantes.
Pero el ajuste no resuelve la asimetría operativa: mientras la Línea 5 de electromovilidad acelera sus pruebas finales para estar lista el próximo 15 de mayo y poder lucirse ante las delegaciones de la FIFA, los trabajos para Mi Macro Periférico hacia Tonalá han sufrido retrasos presupuestales y su fecha de entrega fue postergada hasta noviembre de 2026.
Así, mientras el corredor turístico y el trayecto al aeropuerto operarán con tecnología de punta durante el Mundial de Futbol, los trabajadores de la zona oriente y los de la zona sur tendrán que utilizar unidades de transporte público saturadas y realizar transbordos lentos, que contrastan con la velocidad del progreso en Jalisco dependiendo de qué tan cerca se encuentren los tapatíos de la ruta de los visitantes.
En materia de seguridad, el gobierno reporta una reducción de hasta 26 por ciento en delitos de alto impacto durante 2025. Pero el resultado de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) de enero de 2026 expresó que la percepción de inseguridad en Guadalajara subió 79.2 por ciento; es decir, que ocho de cada 10 tapatíos viven con temor, sobre todo cuando viajan, se encuentran en el transporte público, los cajeros automáticos y las vialidades mal iluminadas.
A estos problemas se agrega el de las personas no localizadas: Jalisco figura en los primeros lugares nacionales con más de 15 mil expedientes abiertos y el frecuente hallazgo de fosas clandestinas en municipios como Tlajomulco y Zapopan, lo que evidencia el desenfreno de los grupos criminales.
A la estadística oficial se anteponen hechos de violencia extrema y ejecuciones a plena luz del día en zonas residenciales y comerciales de Tonalá y Zapopan; así como la violencia familiar y el robo de motocicletas, delitos cuyos indicadores van al alza.
Cuando el Mundial termine y los reflectores se apaguen, Jalisco enfrentará nuevamente los desafíos en materia de movilidad, inseguridad, violencia y pobreza.
El reto de los gobiernos estatal y municipal será el de volcar, en quienes no pudieron disfrutar ni aplaudir en los 90 minutos de un partido de futbol, un gasto similar o superior a la inversión extraordinaria que hicieron para “empolvar” su imagen pública y engordar el bolsillo de la FIFA y el de las empresas hoteleras, comerciales y mediáticas que la acompañan.
El objetivo de este ensayo es explorar cómo ocurre el fenómeno educativo dentro de una sociedad capitalista, dependiente y subdesarrollada como la mexicana.
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Escrito por Ahtziri de Jesús
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