El 72 por ciento no gana lo necesario y 66 por ciento se encuentra en la informalidad.
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El martes 10 de marzo, la revista Forbes publicó su listado-2026 de las personalidades más ricas del mundo y Elon Musk aparece como el hombre más acaudalado con 839 mil millones de dólares (mdd); es el dueño de Tesla, fabricante de vehículos eléctricos, de SpaceX, empresa aeroespacial; de X, la red social sustituta de Twitter, y posee la compañía de inteligencia artificial XAI.
Forbes evidencia que, en 2025, la fortuna del magnate sumaba 342 mil mdd, por lo que en octubre de 2025 alcanzó 500 mil mdd, en diciembre llegó a 600 mil, y 700 mil en sólo cuatro (¡concentración brutal de capital en un solo individuo!); y ya a comienzos del 2026, su patrimonio resultaba superior a los 800 mil mdd, que lo sitúa como “la primera persona” poseedora de esa fortuna.
La lista de Forbes también reveló cómo aumentó la cantidad de multimillonarios globalmente, ya que el ranking de este año plantea tres mil 428 personas (400 más que en 2025) con fortunas superiores a los mil mdd, la cifra más alta desde 1987, cuando se creó este criterio de medición. La suma de esos magnates equivale a 20.1 billones de dólares (bdd), cifra superior a los 16.1 bdd de 2025.
Los otros cuatro acaudalados son Larry Page, con una riqueza de 257 mil mdd; y Sergey Brin, con una fortuna de 237 mil mdd, ambos hombres importantes en la historia de Google; y desde luego está Jeff Bezos, fundador de Amazon, quien concentra 224 mil mdd; Mark Zuckerberg, fundador de Facebook e Instagram y también uno de los principales accionistas en la competencia de la inteligencia artificial (IA), cuya riqueza corresponde a 220 mil mdd. Los cuatro son empresarios en tecnología; y en el más reciente estudio del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre (Oxfam) se plantea que el incremento de tales riquezas surgió con las políticas de Donald Trump que favorecen a las élites económicas.
¿Qué podemos concluir de la concentración brutal de tanta riqueza en pocas manos?, ¿su dinero proviene del esfuerzo “personal”? El simple hecho de que Musk posea tanto dinero espanta y debe preocupar, sobre todo porque se ha difundido alrededor del mundo que quien controla la economía controla también la política y la ideología, es decir, busca dominar a la humanidad por todos los medios.
Por otro lado, la riqueza de estos hombres contrasta con la también brutal y extrema desigualdad social, en la que 10 por ciento percibe lo mismo que el 75 por ciento de la población mundial; esto fue publicado en el Informe sobre la desigualdad global 2026, en el que se advierte: “el 10 por ciento más rico de la población representa 53 por ciento del ingreso global, mientras que el 50 por ciento más pobre sólo gana ocho por ciento del mismo rubro”. Esta comparación significa que los hombres con mayores fortunas son unos cuantos y se quedan con gran parte del ingreso mundial, donde el uno por ciento más rico posee más riqueza que el 90 por ciento más pobre.
Entonces, desde cualquier perspectiva, la fortuna acumulada por cada mil millonario necesariamente proviene del trabajo ajeno, de los trabajadores, todos los obreros empleados en las grandes empresas o compañías; muy poco de ese ingreso existe por el “sacrificio personal”, al contrario, se genera por la explotación permanente de la clase trabajadora mundial.
Los ricos casi siempre evaden o pagan muy pocos impuestos; Elon Musk no cumplió con los impuestos federales sobre la renta en 2018 y está comprobado que se valió de estratagemas “legales” para restar su carga fiscal, como acumular dinero en acciones, no percibir salario o solicitar préstamos garantizados por tales acciones en lugar de venderlas.
En todo el mundo se necesitan formas muy concretas para reducir la desigualdad; y una de ellas consiste en aplicar impuestos progresivos sobre la distribución, pues hasta ahora, el sistema no ha sido capaz de gravar a los más ricos. El mundo necesita cambiar; todas las naciones capitalistas requieren otro modelo económico más justo y cuya producción sea distribuida equitativamente: que los que ganan más y tienen más riqueza, paguen más; y la clase trabajadora debe recibir salarios justos y bien remunerados, suficiente para vivir con dignidad y no morir de hambre.
La desigualdad es brutal, aunque en el mundo existan niveles muy altos de producción y capital. Los pueblos de todos los países –educados, politizados y organizados– deben intervenir y desarrollar revoluciones que cambien la forma de hacer política para distribuir tal riqueza. La única salida es que los pueblos de cada nación tomen el poder político y económico en sus manos. Por el momento, querido lector, es todo.
El 72 por ciento no gana lo necesario y 66 por ciento se encuentra en la informalidad.
Aunque los datos sobre carencias educativas, de alimentación, vivienda o ingreso quizá puedan no parecer tan elevados en el promedio, en sus extremos superiores sí dan cuenta de municipios con carencias muy importantes.
En México, 28 millones de personas carecen de comida y 10 millones sufren y padecen hambre crónica.
Los malos resultados en PISA 2025 son el reflejo de años de desigualdad social acumulada.
Personal del recinto presidencial de Estados Unidos impidió el ingreso de los tres medios nuevamente.
"Si esto no se cuestiona, amenaza la libertad de prensa y el derecho del público a un periodismo independiente, libre de la interferencia del gobierno", aseguraron.
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No puede evadirse la realidad, la sociedad humana está profundamente dividida en dos clases sociales fundamentales.
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Escrito por Miguel Ángel Casique
Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).