En contra de todas las críticas internacionales, el mandatario salvadoreño declaró ante cientos de miles de ciudadanos que coreaban “sí se pudo”, que “nunca un proyecto había ganado con la cantidad de votos que hemos ganado este día".
A pesar de haberse postulado de manera ilegal para un segundo periodo al frente de la presidencia de El Salvador, Nayib Bukele, del partido de Nuevas Ideas (NI) obtuvo más del 70% de los votos a su favor (1 millón 662 mil 313) muy por arriba de sus competidores Manuel Flores, del Frente Faraundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con 139 mil votos, y del empresario Joel Sánchez, de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), con 122 mil 926 votos.
“Toda la oposición quedó pulverizada", afirmó Bukele en su discurso triunfal, quien sostuvo además que ganó con arriba del 85% de los votos escrutados y obtener la Asamblea Legislativa con 58 de 60 diputados. Con ello, se jactó de que El Salvador sería “el primer país con partido único en un sistema plenamente democrático”.
En contra de todas las críticas de gobiernos “democráticos”, de la prensa internacional, periodistas y ONG, el mandatario salvadoreño declaró ante cientos de miles de ciudadanos que coreaban “sí se pudo”, que “nunca un proyecto había ganado con la cantidad de votos que hemos ganado este día, es la diferencia entre el primero y segundo lugar más alta en toda la historia”.
El proyecto de Estado de Nayib Bukele ha llevado a unas 70 mil personas pertenecientes a pandillas delictivas, a la cárcel, gracias a un estado de excepción que mantiene desde hace dos años y que con su triunfo le permitirá seguirá sosteniendo.
"Dicen que los salvadoreños viven oprimidos y que no quieren el régimen de excepción, que viven con miedo al gobierno. Y yo le digo a los periodistas que nos acompañan esta noche -en total libertad y seguridad, en el país más seguro de todo el hemisferio occidental-, no me crean a mí, solo soy un político, un funcionario, créanle al pueblo salvadoreño, que les está diciendo: el pueblo salvadoreño habló fuerte y claro", dijo.
"Si eso no los convence, señores periodistas, de las ONG, de organismos internacionales, de la ONU y de la OEA, nada los va a convencer", señaló.
A 81 años de la victoria del Ejército Rojo sobre el nazifascismo, el raquítico imperialismo estadounidense y la ahora colonizada Europa quieren ocultar la gran epopeya militar con la que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) concluyó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
La comunicación es arma estratégica en un frente invisible, donde Estados y corporaciones expanden su geopolítica. En tiempos de guerra, manipular emociones y decisiones de la clase trabajadora es vital para las élites.
El estrangulamiento energético y la amenaza de un ataque militar para devastar a Cuba, sumados a un bloqueo comercial, político y psicológico por más de medio siglo, sólo tienen un nombre: terrorismo genocida de Estado.
El número de personas que padecen hambre en el mundo podría aumentar de 45 millones a la cifra récord de 673 millones, lo que representa 1395.6% de incremento.
El imperialismo estadounidense ha intentado convencer a la opinión pública mundial que el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, ejecutado por las fuerzas armadas de Estados Unidos (EE. UU.), fue un acto de “justicia internacional”.
El potencial económico de estas fábricas es gigantesco, tiende a ser infinito, se trata de una revolución industrial más asombrosa que las que se conocieron en los siglos anteriores.
Escrito por Redacción