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El "fracking" está matando la agricultura de Veracruz
La Alianza Mexicana contra el Fracking (AMF) advierte que, además de la escasez de agua potable, este método de extracción ha contaminado los mantos acuíferos subterráneos de Totonacapan y la Huasteca veracruzana con metales pesados y compuestos químicos demasiado tóxicos.
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Cada pozo de petróleo o gas explotado con la técnica de fracturación hidráulica requiere hasta 29 millones de litros de agua; y en un lapso muy corto ha provocado una crisis alarmante de producción agrícola en el norte del estado de Veracruz.

 

La Alianza Mexicana contra el Fracking (AMF), autora de esta denuncia, documentó que, además de la escasez de agua potable en los últimos 10 años, este método de extracción ha contaminado los mantos acuíferos subterráneos de Totonacapan y la Huasteca veracruzana con metales pesados y compuestos químicos demasiado tóxicos.

“La alteración de la calidad del agua puede influir negativamente en la salud de los árboles y la calidad de la fruta. La contaminación del suelo también podría ser una preocupación, ya que los residuos pueden alterar el equilibrio del suelo y afectar la absorción de nutrientes”, reveló el análisis de 2023.

El impacto a los cultivos es casi total en Veracruz, pues afectó al 31 por ciento de la producción de naranja; 54 por ciento de la vainilla; 29 por ciento de sorgo grano; maíz en grano, uno por ciento; limón, tres puntos porcentuales; mandarina, 23 por ciento; tangerina, 37; piña, cuatro; plátano, dos y maracuyá 25, así como 38 mil 338 unidades del programa Sembrando Vida”, detalla el informe.

Estas pérdidas se han detectado en localidades agrícolas de Papantla, Poza Rica, Coatzintla, Castillo de Teayo y Tihuatlán, ubicadas en las cuencas petroleras Cazones y Tecolutla; y se hallan muy cerca de los pozos donde se utiliza la técnica fracking.

El fracking genera escasez de agua, salmueras (alta concentración de sal en ésta), emisiones tóxicas y derrames de hidrocarburos que afectan la productividad de los cultivos de su entorno inmediato.

Esta información está incluida en la investigación Fracturando el campo. Impactos potenciales del fracking en la agricultura y en Sembrando Vida, editado por Carla Flores Lot y Manuel Llano, integrantes de la AMF y Cartocrítica, iniciativa civil mexicana independiente.

Estas organizaciones promueven la transparencia y el acceso a la información socioambiental georreferenciada y el respeto a los derechos humanos, además de la conservación de la diversidad biológica y cultural.

 

 

Veracruz, primer lugar nacional en fracking

En territorio mexicano hay 68 municipios donde se utiliza el fracking, de los cuales 25 se conforman en Veracruz, por lo que esta entidad ocupa el primer lugar nacional; le siguen Tamaulipas con 15; Nuevo León, nueve; Tabasco, ocho; Coahuila, seis; Puebla, tres y Chiapas, uno. En Veracruz, a decir de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), en 2023 se detectaron 10 mil 356 fracturas hidráulicas en dos mil 953 pozos petroleros.

En Papantla y sus comunidades hay 738 pozos, pero sólo 169 están en operación; es decir, el 23 por ciento; en tanto que 569 están abandonados (77 por ciento); mientras que en Poza Rica únicamente hay tres que no funcionan. De los casi tres mil 953 pozos veracruzanos donde se aplicó el fracking, sólo 655 operaban (32 por ciento); y mil 398 (68 por ciento) se hallaban en el abandono.

“Los pozos visitados han sido fracturados desde ocho, 10 veces o hasta más de 70 veces. Son pozos agotados”, demandó la investigación de los activistas de la AMF, quienes visitaron las plataformas de los pozos fracturados y de los yacimientos convencionales de la zona Activo Integral Aceite Terciario del Golfo (ATG).

Entre las primeras estuvo la documentación de los pozos 26 y 428 del Campo Poza Rica; Campo Santa Águeda; Plataforma Remolino 1984 (operada por Weatherford); Campo San Andrés y Campo Furberos; este último muestra el mayor número de fracturas en el país, entre ellos los de los pozos Presidente Alemán-1336, San Andrés-5044 y Furbero-1559, con 93, 85 y 70 fracturas cada uno, de acuerdo con datos de Cartocrítica.

La empresa paraestatal Petróleos Mexicanos Exploración y Producción (PEP) informa que en el periodo de 2010 a 2020 se empleó la citada técnica de extracción en 784 ocasiones sobre seis campos petroleros; y que en los de San Andrés y Remolino se aplicó al menos en una ocasión durante 2021. 

El Centro Nacional de Información de Hidrocarburos detalló que, durante 2022, se usaba la fracturación hidráulica en mil 168 pozos de los dos mil 55 de Papantla, es decir, en el 56.8 por ciento de los pozos.

 

 

El fracking nos dejó sin agua

En la localidad Reforma Escolín, municipio de Papantla, los habitantes denunciaron la falta de agua debido a que los manantiales se secaron; los pobladores culpan de ello a Petróleos Mexicanos (Pemex) y señalan que las perforaciones en busca de nuevos yacimientos provocaron fisuras de más de tres metros de profundidad en sus tierras.

Esto ocurrió en febrero de 2023; los lugareños se alarmaron porque, a través de las brechas abiertas por el fracking, se filtraba el agua hacia abajo y los dejaba sin ella. Este problema se suscitó después de que, en 2022, los pozos artesianos prácticamente se secaron, denunció en su momento Gerardo Pérez Jiménez, sub-agente municipal de esa localidad.

“Para las exploraciones realizadas por Pemex utilizaron explosiones subterráneas; esto provocó que la tierra se cimbrara y hubo fracturas, razón por la que el agua se fue hacia las profundidades”, denunciaron los pobladores de Reforma Escolín, cuya comunidad está conformada por unas dos mil personas y se asienta a un costado de la carretera Papantla-Poza Rica, donde transitan constantemente vehículos de la paraestatal, pues en ese sitio hay decenas de campos petroleros.

“Los pozos que son fracturados no llegan solos; los habitantes de las comunidades en donde hay fracking se ven obligados a comprar agua, porque se secan sus manantiales y otras fuentes de agua”, indica la AMF.

La CNH ha reportado que cada pozo sometido a fracturación hidráulica contiene entre nueve y 29 millones de litros de agua dulce mezclada con más de 750 sustancias, muchas de ellas tóxicas (arsénico y benceno, entre otras), por lo que irremediablemente se contamina.

De esta agua dependen las comunidades para su consumo y actividades agrícolas, entre otras necesidades. Esta distracción agrava el estrés hídrico en un país donde se ha alterado el régimen de lluvias, agregaron los activistas, quienes llevan una década estudiando las afectaciones provocadas por la industria petrolera.

La técnica de fracturación hidráulica es aplicada principalmente en los yacimientos con poca porosidad y casi impermeables llamados lutitas, esquistos o “no convencionales”, que se encuentran a profundidades de mil a cinco mil metros, aunque también se utiliza en yacimientos convencionales de escasa o difícil extracción.