Cargando, por favor espere...

Esténtor Político
Tiempos de guerra, tiempos difíciles
En su último informe sobre perspectivas económicas, el FMI aseguró que los estragos de la guerra ya se reflejan en los bolsillos; pero empeorarán si no se frenan las agresiones contra el pueblo iraní.


A casi dos meses de iniciada la siniestra guerra desplegada por Estados Unidos (EE. UU.) e Israel contra Irán, mediante ataques aéreos “furtivos” que asesinaron a su líder supremo Alí Jamenei y sus familiares, altos funcionarios y mataron a más de cinco mil 500 personas (dos mil 167 en Líbano y tres mil 375 en Irán), incluidas al menos 220 niñas de una escuela en Minab; y aunque ha habido intentos por llegar a un “acuerdo”, lo cierto es que las supuestas treguas son rotas principalmente por Israel y EE. UU.

Predomina el temor sobre una gran recesión mundial, frente a la alerta emitida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido al conflicto bélico; incluso plantea que está muy cerca de “un punto de inflexión”, es decir, las consecuencias serán desastrosas para el mundo, pero sobre todo para los países más pobres, como México.

En su último informe sobre perspectivas económicas, el FMI aseguró que los estragos de la guerra ya se reflejan en los bolsillos; pero empeorarán si no se frenan las agresiones contra el pueblo iraní; “una escalada de la guerra entre EE. UU., Israel e Irán podría empujar al mundo hacia una recesión, con una inflación disparada y fuertes turbulencias en los mercados”.

La alerta que ya es global, refiere que el crecimiento mundial podría desplomarse debajo del dos por ciento en 2026, caída que equivaldría a una recesión mundial, y sería la quinta vez, desde hace 46 años (1980), que se alcanza ese nivel; incluso, Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, advirtió que, aunque se ofrezcan treguas temporales, “el daño ya está hecho” y los riesgos serán elevados.

Cerrar el estrecho de Ormuz, que resulta fundamental para movilizar el petróleo hacia gran parte del mundo, daña las infraestructuras energéticas, lo que terminaría en una crisis de alto impacto, visible ya con los precios del crudo, que nuevamente alcanzan los 100 dólares por barril; esto influirá en el incremento de precios sobre productos como el combustible para aviones, diésel o fertilizantes; y seguiría gradualmente elevando el precio de muchos otros productos indispensables en la vida cotidiana de la población mundial.

En su análisis, el FMI baraja escenarios: uno que califica como “más moderado”, donde el impacto de la guerra se degradaría a mediados de 2026 (junio-julio), con un crecimiento global de 3.1 por ciento y una inflación de 4.4; pero si el conflicto se prolonga y los precios energéticos permanecen elevados, el crecimiento caería al 2.5 por ciento y la inflación escalaría a 5.4.

El escenario más preocupante se enmarca en una guerra prolongada (aproximadamente un año) y el barril de petróleo se ubicaría arriba de los 110 dólares hacia 2027; en este contexto, el crecimiento mundial se desplomaría hasta el entorno de dos por ciento; mientras que la inflación superaría el seis por ciento, obligando a los bancos centrales a endurecer más su política monetaria con aumentos en los tipos de interés.

Una vez considerado esto, es urgente detener la guerra para evitar un deterioro económico global mayúsculo, susceptible de tragedias; sin embargo, el organismo recomienda a los gobernantes cómo aplicar medidas de apoyo “temporales y focalizadas” y evitar políticas generalizadas, como subsidios o controles de precios que serían costosos y no eficientes en un contexto de elevada deuda pública.

Sumado a estas alertas, la encuesta de Ipsos y Reuters asegura que 60 por ciento de los estadounidenses rechaza los ataques militares contra Irán, frente al 35 por ciento que los respalda; podríamos afirmar que ese rechazo irá más allá, porque la administración de Donad Trump está interesada en que la guerra termine, pero sin que pierda, algo que ya resulta imposible; él, inclusive, hará todo para impedir que los demócratas ganen en las elecciones de noviembre; porque si esto sucede, sus días estarían contados.

El presidente estadounidense “juega con lumbre”; y lo más seguro, como publicó The Economist, es que “Donald Trump será el mayor perdedor de la guerra”, porque no logró sus objetivos bélicos: no llevó paz a la región en Medio Oriente, no alcanzó el cambio de régimen ni “desarmar” a Irán; por el contrario, se encontró con un pueblo fuerte y combativo, que resiste los embates del imperialismo.

Por lo pronto, conviene que la guerra concluya para que los estragos económicos y políticos sean menores; pero las exigencias mundiales por la paz –como la emitida por el Papa León XIV– deberían ser la bandera de todos los seres humanos; porque los tiempos de guerra son tiempos difíciles y quienes más sufren son los pueblos más pobres del planeta. Por el momento, querido lector, es todo. 


Escrito por Miguel Ángel Casique

Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).


Notas relacionadas

El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia aseguró que el gobierno de Zelenski fortaleció su cooperación con organizaciones criminales mexicanas para facilitar el tráfico de drogas hacia Europa. Hasta el momento Ucrania no ha respondido a las acusaciones.

El primer ministro israelí aseguró que las tropas permanecerán en territorio libanés mientras continúe en el poder, al considerar que la medida es necesaria para la seguridad de Israel.

Las 144 fotografías de la muestra son resultado de una selección de más de 57 mil imágenes enviadas por tres mil 747 fotógrafos de 141 países.

Petróleo, seguridad marítima y cooperación regional son sólo algunos de los acuerdos alcanzados.

Negociaciones en Suiza continúan tras superar crisis provocada por ataques de Israel en Líbano.

Corea del Norte no está experimentando las consecuencias del aislamiento, sino las oportunidades abiertas por una correlación internacional.

El acuerdo es resultado del liderazgo del ayatolá Moytaba Jamenei y al respaldo sostenido de la población iraní en distintos frentes, aseguró el vicepresidente primero de Irán.

México aparece como suculento botín estratégico.

Washington asegura que la ofensiva es una respuesta al derribo del helicóptero Apache en el Estrecho de Ormuz.

Estados Unidos fue la nación que más gastó en arsenal nuclear, beneficiando a corporaciones como Honeywell y Lockheed Martin.

EE. UU. es el depositario del legado nazi, y que al igual que la de Hitler, su política es antagónica al progreso, la paz y el bienestar de los pueblos.

El derecho del mar no opera en un vacío y no puede utilizarse para justificar la agresión ni ignorar los derechos soberanos de los Estados ribereños.

La reunión no parece haber impactado sobre la progresiva hostilidad norteamericana hacia el gigante asiático, ni en las guerras o crecientes amenazas de EE. UU. contra Teherán y La Habana.

La historia iraní se parece al ave Fénix: ha sido incendiada muchas veces, pero siempre vuelve a levantarse de sus cenizas.