"Si esto no se cuestiona, amenaza la libertad de prensa y el derecho del público a un periodismo independiente, libre de la interferencia del gobierno", aseguraron.
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Foto: Internet
El presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, anunció que se reunirá con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Budapest, Hungría, con el objetivo de poner fin a la guerra en Ucrania, acuerdo que se produjo tras una conversación telefónica en la que, según el mandatario estadounidense se alcanzaron "grandes progresos".
En un mensaje publicado en Truth Social, detalló que la próxima semana se celebrarán reuniones preliminares de asesores de alto nivel, lideradas por el secretario de Estado Marco Rubio desde el lado estadounidense, en un lugar aún por definir.
Cabe recordar que el último encuentro del presidente estadounidense con Putin se llevó a cabo el pasado 15 de agosto, en una base militar en Alaska, sin embargo, información de ambos gobiernos apuntaron que no se acordaron avances concretos respecto al conflicto armado entre Rusia y Ucrania.
Cabe destacar que el anuncio de Trump se da en vísperas de la visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a Washington, quien anunció que busca obtener misiles Tomahawk, por parte de la unión americana, para realizar ataques profundos en territorio ruso, a pesar de las advertencias de Moscú sobre una posible escalada en el conflicto.
"Si esto no se cuestiona, amenaza la libertad de prensa y el derecho del público a un periodismo independiente, libre de la interferencia del gobierno", aseguraron.
Lo cierto es que nunca nadie había colocado al pueblo en tanto peligro como los funcionarios actuales.
Este proyecto de seguridad fronteriza genera profundas críticas locales y nacionales, y suspende leyes ambientales, entrelazándose con la narrativa de control migratorio y políticas de tierras federales.
Dos países definen su bando en la guerra contra el neocolonialismo; y en las urnas, sus ciudadanos expresan el deseo de soberanía y autodeterminación.
La causa más profunda, sistémica, que empuja al imperio a cometer tantos crímenes es la necesidad de expansión del gran capital.
La mandataria de México respondió la publicación hecha por Trump, quien publicó un mapa donde Estados Unidos aparece anexándose México, Canadá, Centroamérica y el Caribe.
El Partido Comunista de Venezuela rechazó el acuerdo que contempla desarrollar 17 campos petroleros con un potencial de 65 mil millones de barriles y cuestionó la participación de Estados Unidos en el negocio energético venezolano.
La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, marcó el punto de inflexión sobre el orden imperante en Asia occidental tras la Segunda Guerra Mundial.
Donald Trump quiere arrojar del territorio de EE. UU. a la parte más vulnerable de la clase obrera que ha enriquecido internamente a los poderosos capitalistas norteamericanos.
La estrategia, según los funcionarios, busca desincentivar la migración irregular al alejar a los deportados de la frontera con EE. UU.
Las grandes potencias enfrentan límites cuando intentan utilizar el comercio exclusivamente como instrumento de presión política.
La guerra se ha convertido para la Casa Blanca en el método con el que los estadounidenses estudian geografía, y la fuerza militar, en el idioma para exportar la democracia estadounidense.
El 58 por ciento de los mexicanos considera que China es un socio confiable, frente al 34 por ciento que opina lo mismo de Estados Unidos. Además, siete de cada diez creen que Washington interfiere en los asuntos internos de otros países.
La derecha mexicana avala y promueve el intervencionismo norteamericano, la dominación de una nación sobre otra, es decir, el neocolonialismo.
¿Qué queda del derecho internacional si una de las principales potencias del mundo anuncia públicamente el ataque contra infraestructura esencial de otro Estado como parte de su política de disuasión?
Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.