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La vida inútil de Pito Pérez, de José Rubén Romero
Pito Pérez atisba otra forma de ser del hombre en el fondo de una botella, y justo es reconocer que no conmina a volverse alcohólico como él.


Un loco y expresivo borracho, Pito Pérez, es el personaje literario con el que José Rubén Romero critica la “forma estéril del hombre” e identifica, en esta novela de 1938, con el rico, al que llama “polvo seco”; con el cura, “hojarasca podrida”; el “holgazán pájaro medroso” y el “aventurero langosta” que acaba con las simientes, entre otras figuras de sentido.

Para mostrar al lector tal esterilidad en el carácter de la sociedad mexicana que observó, Romero creó este útil personaje que le ayuda a cuestionar y ridiculizar las ideas dominantes de todos los órdenes estamentales, a rebelarse contra ellas: por ejemplo, afirma que el subversivo borracho Pito Pérez, en un delirio, una vez se asomó al cielo mismo y lo vio lleno de ovejas blancas con rostros humanos que conservaban símbolos de su vida en la Tierra: “cuernos, los esposos engañados”, “sonrisas las adúlteras”, “precio en las prostitutas”, “vendas de vanidad, los tontos beatificados”, “lana de carneros, los hipócritas ricos”, “charreteras los generales que combatieron cristianamente a los enemigos de su religión” (o sea, cristeros asesinos), “todas ellas apacentadas por un venerable anciano”. Allí, en la misma Gloria celestial vio también un cura gordo con un platillo de colecta de limosnas entre las manos, “para no perder la costumbre”, a quien Pito Pérez preguntó si en el cielo no había “ovejas negras”, a lo que el padre contestó: “No, candoroso hermano, las ovejas negras son los pobres de la Tierra, pero como hay tantos y aquí no cabrían, los acomodamos en el purgatorio o en el limbo”.

La sorna de José Rubén Romero no tiene límite; prácticamente no hay tema que el borracho plantee, en el que no ridiculice a los sectores sociales representados por diversos personajes: sacerdotes y religiosos, mujeres beatas, farmacéuticos y sus esposas, comerciantes, cantineros, funcionarios desde el más bajo hasta el Presidente de la República, monaguillos, mujeres jóvenes trabajadoras y de la pequeña burguesía, clases sociales otrora pudientes caídas en desgracia, etcétera. Y de cada uno se expresa con ingenio sin igual el borracho Pito Pérez, lo que genera una amena agilidad en su lectura.

Lamentablemente, las películas filmadas en torno a esta obra censuraron las partes más controversiales; por ello conviene regresar al original; y más en estos tiempos en que necesitamos abrevar en manantiales de ideas distintas a las que dominan el inculto y opresor ambiente social, donde nos han creado los descendientes ideológicos de aquellos contra los que Pito Pérez se rebeló, esa “casta de muñecos de oropel”, “casta privilegiada” que tanto odió el desgraciado alcohólico y que hoy está controlando la economía y la política de México; la misma casta, pero revolcada en el lodo de esa hipocresía que Pito Pérez ridiculizó, revolcada en los “crímenes, de esos que honran a los ricos” y, por supuesto, vestida a la moda: tricolor, azul, amarilla o guinda, según sople el viento.

Pito Pérez atisba otra forma de ser del hombre en el fondo de una botella, y justo es reconocer que no conmina a volverse alcohólico como él. Precisamente en ese sentido, el borracho, sin remordimiento alguno, llama constantemente al pueblo mexicano a sublevarse. Mas la espléndida forma en que lo realiza deberá descubrirla usted, con muchas de sus desventuras antiheroicas; y de su estremecedor testamento, que le harán tener a Romero como una de nuestras lecturas obligadas. Pito Pérez sí sería inútil si su esencia crítica se alejara de la vehemente cultura mexicana.

José Rubén Romero (1890-1952) es michoacano, autor de numerosas novelas costumbristas. En abril de 1943, durante la guerra contra la Unión Soviética, siendo embajador de México en Cuba, pronunció un discurso en defensa de las naciones americanas ante las amenazas del hegemonismo estadounidense; su honroso antiimperialismo le costó el puesto. 


Escrito por Luis Miguel López Alanís

Periodista y escritor. Autor del libro “Ecos de los organizadores”.


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