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A pesar de la regulación continúa desabasto de medicamentos en Morelia
Integrantes de la Sociedad Michoacana de Salud Pública A.C. (SMSP) denunciaron que el desabasto de medicamentos en los Centros de Salud en la entidad era del 60 por ciento y del 40 por ciento en otros insumos de curación.
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Médicos y pacientes denunciaron que, lejos de aminorar, se agrava la falta de medicinas en el hospital infantil Eva Sámano de López Mateos y los institutos de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) de la capital de Michoacán y Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Tengo acumuladas varias recetas del Seguro Social sin surtir. Antes a uno le decían: tal día llega el medicamento y ese día te lo daban. Ahora me traen vuelta y vuelta, se vencen mis medicamentos y no me los surten; y como son muy caros porque son controlados, no me alcanza para comprarlos”, denuncia la señora Judith González.

Judith es obrera derechohabiente de la clínica 80 del IMSS de Morelia y contó a buzos que, desde enero de este año, no le surten las recetas médicas. En la misma situación se hallan otros pacientes de la clínica, en cuya farmacia ni siquiera les informan la fecha en que podrán recoger las medicinas. 

En enero, la oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Thalía Concepción Lagunas, informó al administrador del IMSS-Michoacán que los medicamentos comprados en noviembre del 2019 serían entregados a partir de marzo de 2020, por lo que las necesidades del primer trimestre eran responsabilidad de las instituciones de salud. Ésta fue la respuesta del Gobierno Federal a una demanda local de medicamentos. 

El 20 de enero, Diana Carpio Ríos, titular de la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM), aseguró que en los Centros de Salud urbanos y rurales, el suministro de medicinas se mantenía en 84 por ciento respecto a su demanda; en tanto que en los 27 hospitales de la dependencia había sido del 81 por ciento. Esta versión, sin embargo, fue desmentida por los pacientes de esos nosocomios.

Judith González indicó a este semanario que tenía conocimiento de que en marzo se regularizaría el abastecimiento de medicinas; pero, hasta la tercera semana de marzo, no se había concretado dicho surtimiento. Por el contrario, se quejó de la forma altanera con que los trabajadores del IMSS responden a las demandas de los derechohabientes. 

“Me dijeron que, supuestamente, en marzo se iba a nivelar el abasto; pero todo sigue igual, no me pueden surtir aún las recetas y cuando pregunto, me contestan déspotamente y mal. El 23 de febrero tuve la cita, ya estamos a 16 de marzo y todavía no me la surten. Así es mes con mes. Ya van tres veces que voy y me dicen que venga la semana que sigue y que venga la semana que sigue para ver si llega; pero nada.

“Se me hace injusto que esto esté pasando porque, como sea, a uno le descuentan del salario para el pago de su seguro; me descuentan y estoy desembolsando más dinero para mi salud pues no me alcanza para un doctor privado. Cada ocho días nos pagan y cada ocho días nos descuentan lo del Seguro, tenga uno su medicamento o no”, expuso Judith.

El pasado ocho de enero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Presidente de la República, afirmó, en su conferencia de prensa mañanera, que la falta de medicamentos se debía a la corrupción de los directivos en los hospitales y al abuso de las empresas que distribuyen productos farmacéuticos. También señaló que para revertir el desabasto, su gobierno implementa una nueva política de compras y que había autorizado una inversión de 60 millones de pesos para adquirir medicinas en el extranjero.

Pese a la acción de esas medidas, el problema del desabasto no se ha solucionado. Por el contrario, empeora y provoca mayores afectaciones a pacientes de enfermedades graves. Un estudio del colectivo #NoAlHuachicolDeMedicinas, el mayor impacto social por la falta de medicamentos se concentra en los pacientes de diabetes (15.3 por ciento), hipertensión (14.3 por ciento), cáncer (8.6 por ciento), VIH-SIDA (7.3 por ciento) y fallas renales (3.5 por ciento).

La misma investigación revela que 48.7 por ciento de los enfermos beneficiados por las medicinas corresponde al ISSSTE, 25.1 por ciento al IMSS, 15.9 por ciento al Instituto Nacional del Bienestar (INB) y el resto a otros sistemas de salud. El 25 de enero, el periódico Publimetro difundió una entrevista con el doctor Esteban López Gaitán, quien afirmó que el desabasto de medicinas no solo afecta a los hospitales del gobierno sino también a los particulares y que, en enero de este año, este problema fue hasta del 95 por ciento, en el caso de ciertos productos. 

Integrantes de la Sociedad Michoacana de Salud Pública A.C. (SMSP) denunciaron que el desabasto de medicamentos en los Centros de Salud en la entidad era del 60 por ciento y del 40 por ciento en otros insumos de curación, causas por las que estas clínicas solo rendían una atención equivalente al 40 por ciento de las necesidades médicas de sus pacientes.

Ana Julia H. tiene 65 años, es derechohabiente del IMSS y confirmó que la falta de medicamentos se agravó en enero de este año porque, desde entonces, no le han surtido el medicamento que necesita su hijo, quien padece parálisis cerebral. La medicina resulta muy cara y ella ha tenido que comprarla este último periodo. 

“Ha estado fallando mucho la medicina. Tengo un niño con parálisis cerebral y a él le dan risperidona, carbamazepina y omeprazol; pero desde enero, no ha llegado la risperidona; nunca había fallado antes. He buscado en dónde quejarme de esta situación; pero yo creo que necesitaríamos unirnos y manifestarnos porque los medicamentos están fallando mucho para llegar y parece que todo mundo está conforme y que todo está bien. Pero no está bien, porque así como yo hay muchas personas en la situación de falta de medicamentos. Ya van tres meses que no hay medicina para mi hijo, la tuve que comprar y me salió arriba de 400 pesos. Mi hijo toma dos pastillas diarias de este medicamento”, denunció la señora Ana Julia.

Niños, los más vulnerables

En el Hospital Infantil de Morelia, la situación no es diferente; el maltrato del personal a los pacientes y la falta de medicamentos son constantes. Al inicio de la semana pasada, el pequeño Omar llegó a este nosocomio con un dolor de estómago tan fuerte, que incluso, lo había convulsionado como si padeciera ataques epilépticos.

Gloria Estrada, su madre, relata así lo ocurrido del 17 de marzo: “Llegué con mi niño, ya se le había pasado la convulsión. Lo revisaron porque tenía dolor en su estómago y me dijeron que me lo llevara, que no tenía nada y que si convulsionaba de nuevo lo trajera. Se me hizo raro que dijeran que no tenía nada, el niño todavía tenía dolor para que me dijeran eso. Me dieron esta receta pero no me surtieron ningún medicamento, porque dijeron que no los tenían, que los comprara por fuera”. 

El señor Miguel Duarte también salió muy molesto de este mismo hospital porque su hijo no recibió atención a pesar de que les habían dado cita en seis ocasiones distintas.

“Con ésta ya son seis citas, las mismas seis veces que no nos han querido atender, y ahorita nos acaban de salir con que, hasta dentro de mes y medio, nos van a atender, debido al problema  del coronavirus. No se vale, mi niño necesita que lo atiendan, necesitamos saber qué tiene. Me va tocar llevarlo a un hospital particular ¿Pero si me lo internan con qué voy a pagar?”.

 “Hago lo que puedo, pero es muy difícil la situación. No sé cómo voy a pagar sus medicinas de forma particular y las consultas. Voy a tener que pedir prestado. Mi mujer vende dulces para apoyar en la casa pero no nos alcanza; de verdad no nos alcanza y estoy preocupado por mi niño”, cuenta el señor Miguel Duarte con los ojos en llanto y la voz quebrada.

En el Hospital Civil de Morelia se vive la misma situación. Al frente hay decenas de familias que esperan conseguir recursos económicos para pagar las medicinas recetadas por los médicos a sus pacientes y que no se abastecen en la farmacia de esta institución.

En dicho nosocomio no hay, siquiera, cosas tan básicas como una bolsa de hielo o una caja de paracetamol ni, por supuesto, algún medicamento para aliviar a los enfermos con males graves y en estado de coma. La semana antepasada, algunos doctores difundieron, en redes sociales, que ni siquiera había agua potable para beber o lavarse las manos. 

Octavio Carrillo, campesino que padece de la próstata y se trata en el Hospital civil de Morelia, reveló a buzos: “En dos años no me han dado medicamento, las primeras veces que lo compraba me salía arriba de mil pesos; pero lo que he hecho es cotizar en diferentes farmacias de Morelia y solo así lo he encontrado en 400 pesos; pero de no ser por buscarle me saldría como en mil 200 o mil 500 por un mes de medicamento.

“Me dedico al campo y es poco lo que gano. Y no solo tengo problemas en la próstata; tengo diabetes y padezco del nervio ciático. A veces tratan mal a uno; uno hace una filota y cuando al fin llegamos a la farmacia, solo nos dicen: ‘no hay’. Les he preguntado por qué no la surten aunque sea cada dos meses; pero solo me hacen caras. No me han dado explicaciones de la falta de medicamentos, ni cuando podríamos pasar por él”, advierte.

Han transcurrido más de tres años de la administración de Silvano Aureoles, quien se comprometió a garantizar el abasto de medicamentos y a equipar bien el sistema de salud local, pero tal compromiso quedó en el aire. Es la misma falla en  que incurre AMLO; buena parte de los medicamentos que tienen carácter de urgente no están disponibles para los enfermos graves y siguen sin surtirse en las instituciones de salud pública.


Escrito por Laura Osornio

colaboradora


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