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Labores de cuidado condenan a millones a permanecer en la pobreza
50 de cada 100 personas que nacen en el grupo con menos recursos económicos no logran salir de esa condición en la vida adulta.


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El más reciente informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) reveló que el 73 por ciento de las personas que nacen en hogares con menos recursos económicos en México permanecen en esa condición cuando realizan labores de cuidado, esto frente al 64 por ciento de quienes no realizan dichas tareas.

El informe, titulado Movilidad social y cuidados, un vínculo inseparable, advirtió que estas tareas recaen principalmente en las mujeres, quienes suelen realizarlas sin remuneración, lo cual puede convertirse en un obstáculo para mejorar sus condiciones de vida, ya que las responsabilidades reducen el tiempo y las oportunidades de desarrollo como estudiar, trabajar o buscar mejores ingresos.

Con base en los resultados de la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2023, el estudio permitió identificar que las necesidades de cuidado pueden afectar la movilidad social, tanto de quienes reciben la atención como de quienes la brindan, ya sea por la reducción del tiempo disponible o por la redistribución de recursos dentro del hogar.

De acuerdo con el informe, 50 de cada 100 personas que nacen en el grupo con menos recursos económicos no logran salir de esa condición en la vida adulta; a esto se suma la persistencia de desigualdades educativas: sólo 9 de cada 100 personas cuyos padres estudiaron hasta primaria o menos alcanzan estudios profesionales.

El documento recuerda que desde su fundación el CEEY realiza cada seis años esta encuesta para analizar si en México el origen determina el destino de las personas. Los resultados han sido consistentes en señalar que factores como el nivel económico del hogar, la educación de los padres o el lugar donde se nace influyen en las oportunidades de desarrollo.

A estas condiciones se suman nacer en zonas rurales o en regiones con menores oportunidades económicas y pertenecer a grupos históricamente discriminados, debido a que disminuye la posibilidad de ascenso social y perpetúa las desigualdades.

El estudio también identificó efectos en la vida cotidiana de las personas cuidadoras. Por ejemplo, atender a personas con discapacidad puede aumentar la probabilidad de dejar de trabajar y reducir el tiempo libre disponible. Asimismo, quienes son cuidadores principales presentan mayores dificultades para participar en el mercado laboral.

Finalmente, el informe señala que ampliar la disponibilidad de servicios de cuidado podría contribuir a mejorar las oportunidades de movilidad social. Ante ello, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias planteó la necesidad de fortalecer un sistema de cuidados y ampliar el acceso a estos servicios para reducir las desigualdades y generar mejores oportunidades en el país.


Escrito por Carolina Ruvalcaba

Periodista con casi 20 años de experiencia en el medio.


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