El “crecimiento económico” del país apenas arriba del cero por ciento durante 2025, calculado por especialistas entre 0.4 y 0.7 por ciento, creó pocos empleos y obligó a millones de trabajadores a sumarse a la informalidad laboral.
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Desde hace ya varias décadas, y hasta este sexenio, la crisis educativa en México se ha venido profundizando; durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el rezago educativo y la deserción escolar aumentaron exponencialmente debido a la absoluta desatención. Pero lo peor de esto es que no hay visos de que, en los años venideros, las consecuencias negativas de tales problemas vayan a ser atendidas a fondo, como se notó en el fallido primer debate presidencial.
El 1º de octubre habrá nuevo titular del Poder Ejecutivo Federal en el país; y uno de los retos de la mayor prioridad para el nuevo Presidente consistirá en atender expedita y ampliamente los problemas del sistema educativo, además de los de salud y seguridad, ámbito en el que millones de mexicanos sufren diariamente agresiones físicas y patrimoniales por las múltiples bandas de delincuentes comunes y “organizados”.
Este objetivo deberá implicar un cambio sustancial en el diseño de las estrategias educativa, sanitaria y policial; porque las aplicadas por AMLO llevaron a México al desastre casi integral, como ocurrió también en el ámbito económico y comercial. Pero ¿qué debe hacerse con la educación? ¿Qué hay que cambiar? ¿Qué porcentaje del presupuesto estatal debe destinar el Gobierno en este rubro fundamental para el desarrollo de México?
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), organización civil dedicada al análisis especializado del gasto público, reportó que este año el Gobierno morenista gastará 102 mil 958 millones de pesos (mdp) en las becas que se entregan a estudiantes de educación media superior y superior, monto que equivale al 9.3 por ciento del presupuesto del sector educativo.
En 2023, más de 22 millones de los 34 millones 941 mil 380 de estudiantes de los tres niveles educativos recibieron una beca, monto presupuestal que contrasta con los resultados del Gobierno Federal morenista en educación; y que sugiere que estas transferencias obedecieron a sus intereses electoreros y no a la superación del rezago, la deserción y de la falta de mantenimiento e infraestructura escolar.
Al próximo gobernante no le será fácil enfrentar estos remanentes negativos; el gobierno ya agotó su capacidad fiscal para cubrir estas becas, no se ha mejorado la calidad de la educación ni la capacidad del mercado laboral para absorber a los egresados; y únicamente se prevé una crisis educativa que se profundiza a diario.
Hoy, el Gobierno Federal está muy lejos de cumplir con el mandato constitucional –establecido en 1993– de invertir el ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en educación; y prestar servicios educativos de calidad en todos los niveles.
Antes de la pandemia de Covid-19 se destinaba el 3.84 del PIB a educación; en 2023, el gobierno de “los pobres” redujo la partida a 3.24, monto inferior al 4.6 por ciento de Brasil y al 4.5 por ciento de Argentina.
En mayo vamos a “celebrar” el Día del Maestro y el Día del estudiante; pero habrá muy poco que festejar porque, según cifras de la SEP, en seis años de “transformación”, la tasa de escolarización en educación básica cayó del 96.8 por ciento que había en 2015, al 90.8 por ciento de 2023. Ahora hay 10 por ciento de niños y adolescentes menos en escuelas de prescolar, primarias, secundarias y preparatorias.
Otro de los grandes adeudos del sistema educativo nacional es la inversión del Estado en infraestructura y mantenimiento de los centros escolares. La organización civil México Evalúa denunció recientemente que este gasto disminuyó 54 por ciento de 2013 a 2021; que en el bienio 2020-2021 se redujo el 12 por ciento; y que 198 mil 192 escuelas públicas de nivel básico carecían de agua potable.
El mismo informe detalla que el 22 por ciento de las escuelas públicas de nivel básico (43 mil 600) no contaban con líquido vital; que 35 mil 674 carecían de lavabos; 13 mil 873 del servicio de luz eléctrica y 11 mil 891 de sanitarios independientes. Esta situación crítica, sin embargo, es evadida por AMLO quien, hace un par de años, denominó “neoliberales” los resultados de la prueba PISA.
Frente a esta situación de desastre, ¿qué camino debemos seguir? Un buen comienzo incluiría el aumento del gasto público del 3.24 al cuatro o cinco por ciento del PIB; mejorar la infraestructura escolar en todo el país; invertir en la capacitación de los maestros y brindarles mejores salarios. La crisis educativa de México requiere que el próximo Gobierno Federal elabore un proyecto diferente al que hoy existe. ¿Es posible esperar esto o sólo es un sueño guajiro? Por el momento, querido lector, es todo.
El “crecimiento económico” del país apenas arriba del cero por ciento durante 2025, calculado por especialistas entre 0.4 y 0.7 por ciento, creó pocos empleos y obligó a millones de trabajadores a sumarse a la informalidad laboral.
López Obrador heredó enorme deuda pública a la presidenta Sheinbaum
Once de cada 100 niñas y niños en educación básica no asisten a la escuela, mientras que 4 de cada 10 jóvenes de entre 25 y 34 años no han concluido la educación media superior.
La economía mexicana avanzó a un ritmo mínimo en 2025, afectada por la caída en la inversión pública y privada, la debilidad industrial y la incertidumbre derivada de reformas internas.
El robo siguió siendo el delito más frecuente y el que más impactó la vida cotidiana de la población.
El costo de la canasta básica registró un alza de 0.80 por ciento.
La solución de muchos problemas que ahora nos afectan a todos no reside en la aprobación de leyes o apoyos individuales; requiere un esfuerzo tanto de planeación como de financiamiento
Aunque el Gobierno celebró un récord histórico en inversión extranjera directa (IED) al cierre del año, la realidad de la economía mexicana es otra: hay números negativos
Que la cobertura total en media superior sea de 80.6 y en superior sea de 45.1 por ciento no quiere decir que cuatro de cada cinco adolescentes en edad de ir a la preparatoria, o que casi la mitad de los jóvenes en edad de ir a la universidad, de hecho, vayan.
Como siempre, los empresarios andan tras la ganancia; y si consideran que el Tratado les dejará más utilidades, no les importará aumentar un poco el salario mínimo sabiendo que pronto lo recuperarán con creces.
Todos estos males asolaron a los mexicanos, aunque mes con mes y trimestre con trimestre se observara el predominio de alguno de ellos.
La convocatoria de ingreso a las licenciaturas se publicará el 12 de enero de 2026; el registro de aspirantes se realizará del 23 de enero al 3 de febrero.
Se le entrega dinero a la gente, pero no se resuelve el problema de fondo.
Cada actor y cada actriz tienen sus propia historia; y el teatro les recuerda vivencias de alguna etapa de su vida, lo que les “facilita” interpretar sus personajes; muchos actores, como Doña Ambrosia no saben que quizá el destino la marcó desde el nacimiento.
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Escrito por Miguel Ángel Casique
Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).