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Brasil Acosta Peña
"La crisis terminal del capitalismo"
Sustentada en la conferencia sobre el tema que el Ingeniero Aquiles Córdova dictó a jóvenes en 2015, en la obra el autor usa el análisis marxista-leninista, con el cual sus deducciones se han comprobado una a una con el paso de los años.


Antes de iniciar con la lectura de este artículo, quiero dedicar unas líneas a la memoria de la compañera Angélica Gasca Dávila, quien el pasado lunes cinco de enero perdió la vida. Angélica formaba parte el comité seccional del Movimiento Antorchista Nacional (MAN) de Toluca, Estado de México (Edomex). Fue una mujer de origen socio-económico modesto y se dedicó a trabajar en el comercio informal, sector en el que destacó como lideresa hábil y valiente en la defensa de los derechos laborales de sus compañeros. En las calles de la capital mexiquense, Angélica enfrentó toda clase de dificultades ante las autoridades locales: persecuciones y represiones policiacas macana en mano, “levantones” y confiscaciones de mercancías, presiones y chantajes de todo tipo, pero ninguna de estas acciones la llevó a desistir de su firme convicción de defender el derecho al trabajo de los sencillos comerciantes ambulantes o callejeros. Por ello, el Movimiento Antorchista del Edomex y el MAN lamentan su pérdida, pues todavía son pocos los mexicanos que hemos decidido entregar nuestras vidas a la defensa de los más desprotegidos del país y el mundo. Angélica cumplió su promesa porque, aunque murió por causas naturales, entregó buena parte de su vida a la lucha por la construcción de un México mejor para todos. Descanse en paz y que su memoria viva para siempre en la mente del pueblo organizado.

La crisis terminal del capitalismo es el título del nuevo libro del ingeniero Aquiles Córdova Morán, creador y guía del MAN. En 2015, hace casi una década, el dirigente nacional antorchista, ante un grupo de estudiantes jóvenes, dictó una conferencia sobre la crisis terminal del capitalismo; y este libro se sustenta precisamente en el contenido de esa plática.

Hay muchos profetas a posteriori, pero son muy pocas las mentes cuyos análisis trascienden en el tiempo. Esto se debe a que, a la hora de razonar, no todos los análisis recurren al uso de la ciencia, incluidos muchos estudios cuyo contenido ideológico es adecuado y están cubiertos con ropaje seudocientífico, pero cuando se les somete a la prueba del ácido, a la prueba del tiempo, resultan equívocos o falsos. Éste es el caso de la tesis de Francis Fukuyama, quien en su libro El fin de la historia y el último hombre (1992) aseguró que, después de la caída del bloque socialista, la única opción para el desarrollo futuro de la humanidad era el modelo capitalista. Hoy, tres décadas después, la realidad ha demostrado que Fukuyama no tenía razón y que una sociedad mejor sin el capitalismo es posible.

El ingeniero Aquiles Córdova hace uso del método materialista dialéctico e histórico para estudiar la realidad nacional y mundial. Gracias a la poderosa herramienta del análisis marxista-leninista –cuya utilidad debe ser promovida entre los mexicanos– sus deducciones se han comprobado una a una con el paso de los años. La tesis central del libro consiste en que “hoy, la lucha por el dominio del mundo” es liderada por el vecino país del norte. “Estados Unidos (EE. UU.) quiere controlar el mundo, incluidos Rusia, China y todos los países de América Latina que hoy no están totalmente bajo su dominio, bajo su control y su explotación económica”.

Cuando el ingeniero Córdova Morán dictó su conferencia, no se habían agudizado los problemas en Taiwán ni la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) amenazaba con estrechar su cerco contra Rusia desde Ucrania, obligándola a dirigir una operación militar especial en defensa de sus fronteras. En ese periodo, EE. UU. tampoco había iniciado una guerra comercial contra China por el dominio tecnológico ni Israel había mostrado con tanta claridad sus feroces dotes nazis contra el pueblo palestino. En ambos hechos, como lo plantea el dirigente nacional del MAN, se atisba la posibilidad de un conflicto militar de mayor extensión y, lo que es peor, que estalle una guerra nuclear de consecuencias catastróficas para la humanidad entera.

“La OTAN dispone de bases militares prácticamente en todo el mundo. Es más, alrededor de Rusia tiene ya un cerco de bases militares, todas equipadas con misiles de largo alcance y con ojivas nucleares verdaderamente devastadoras”, que además podrían alcanzar a Moscú en sólo 15 minutos. Este cerco, detalla el ingeniero Córdova Morán, intentó rebasar la línea roja al incorporar a Ucrania a la OTAN, a pesar de todos los esfuerzos diplomáticos que Rusia hizo para evitarlo. Sin embargo, EE. UU. y sus aliados perseveraron por incluir a Ucrania en la OTAN y Rusia se vio forzada a realizar la operación militar especial, porque un país que está en guerra no puede inscribirse a este órgano mundial. Como se ve, esa acción militar fue en legítima defensa y no una “invasión”, como pretenden interpretar las potencias de Occidente con la ayuda de la prensa corporativa.

El ingeniero Aquiles Córdova explica que los intentos estadounidenses por acaparar territorios significan que nadie más que EE. UU. debe dominarlo, con lo que se convierte en heredero directo del nazismo que, en su tiempo, también recurrió a tales medidas porque le sobraba capital y le faltaban territorios donde explotar a la clase trabajadora. Por ello hoy, cuando EE. UU. no tiene acceso libre a los mercados debido a la competencia económica o a tratados comerciales leoninos a su favor, recurre al uso de las armas, como en Irak y Afganistán.

En La crisis terminal del capitalismo se explica cómo las grandes corporaciones industriales, comerciales y financieras privadas han inundado los mercados, creado o reforzado a las oligarquías locales e inducido la idea de expansión y actualización tecnológica para su beneficio, sin que les importe el desempleo provocado por la modernidad, la incapacidad de compra de las masas, las crisis de sobreproducción y la exorbitante acumulación del capital que actualmente se vive en gran parte del mundo.

Por fortuna, revela el gran líder antorchista, la aparición de Rusia y China como grandes y efectivos contrapesos contra Occidente y EE. UU. ha iniciado la lucha por construir un mundo multipolar donde el desarrollo de todos los pueblos sea la base para el progreso de la humanidad y para combatir el supremacismo de una sola nación sobre otras, que se guíe a las demás. Su magistral conclusión está reseñada en la siguiente exhortación:

“El llamado es a unirnos, a organizarnos y a luchar para abonar en la construcción de una sociedad en la que todos vivamos mejor. El mundo no se cambia con buenas intenciones; muchos se conforman con eso, pero el planeta se queda igual. Hay que meter las manos en la realidad y correr los riesgos que sean necesarios. No prometo soluciones mágicas ni hago demagogia; yo llamo a luchar, ésa es mi consigna, porque cambiar al modelo no es fácil”.

Invito a todos a leer este libro para tomar conciencia y partido a favor de un mundo multipolar.


Escrito por Brasil Acosta Peña

Doctor en Economía por El Colegio de México, con estancia en investigación en la Universidad de Princeton. Fue catedrático en el CIDE.


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