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Deportes
El Mundial de Futbol 2026, ajeno el deporte popular
La FIFA obliga a los gobiernos a transferir los recursos del pueblo a la iniciativa privada mediante la condonación de impuestos a sus socios.


El futbol despierta diversas emociones: alegría, pasión y un sentimiento de libertad a la hora de jugarlo, el deseo de triunfo y de superación; el deporte tiene que ver con la estética humana, con la formación de un cuerpo bello como el de los futbolistas o con el diseño y la ejecución de una jugada desde la defensa hasta la portería contraria que concluya en un gol. Es necesaria la masificación del deporte, llevar el futbol a los rincones más apartados para practicarlo; pues a pesar de que el deporte es un derecho constitucional, menos del 40 por ciento de los mexicanos lo practican.

La actividad física contribuye a un desarrollo sano del cuerpo y la mente de niños y jóvenes: desarrolla la inteligencia y la capacidad de pensar rápido. Nada de esto tiene que ver la con Copa Mundial de Futbol 2026, que se efectuará en tres sedes: Estados Unidos (EE. UU.), México y Canadá, pues el evento es sólo un gran negocio para unos cuantos magnates.

La Copa Mundial de Futbol 2026 es propiedad privada de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), corporativo trasnacional cuyos socios más importantes no son los clubes deportivos, sino unas cuantas empresas multinacionales que se benefician de la producción y servicios masivos de mercancías físicas, tecnológicas, digitales, comunicaciones, de comida chatarra y de servicios turísticos, financieros, inmobiliarios, restauranteros, de apuestas, movilidad, hotelería, de la industria de la construcción, ropa deportiva y otras más.

Los seleccionados nacionales no son los mejores jugadores de un país, derivados de encuentros locales, regionales y nacionales, en los que los deportistas más destacados entre la población, los equipos, las escuelas y universidades tengan la oportunidad de mostrar sus habilidades y estrategias futbolísticas personales o grupales, sino que son empleados previamente elegidos al arbitrio de empresarios que introducen sus marcas privadas y su poder económico mediante la monopolización de deportes internacionales como negocio del entretenimiento.

El Mundial de Futbol cuatrienal alienta el consumismo debido a las estrategias de sobreexposición mediática. En cada partido que se juega crecen de forma descomunal las ganancias multimillonarias de los directivos de la FIFA, los presidentes de sus filiales nacionales y los dueños de los corporativos asociados al complejo industrial, mercantil, financiero y comunicativo.

Mientras, la FIFA obliga a los gobiernos a transferir los recursos del pueblo a la iniciativa privada mediante la condonación de impuestos a sus socios y obligándolos a invertir millones de pesos en infraestructura necesaria para el desarrollo del Mundial, por ejemplo, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX), Clara Brugada, gastó más de 23 mil millones de pesos en obras de movilidad urbana y embellecimiento de la Capital para recibir a los turistas.

Así, el Mundial de Futbol representa una fiesta por y para las élites económicas, pues el resto de la población sólo podrá ver los partidos por la televisión debido a que los boletos para asistir a un partido están por las nubes: el más barato para entrar a un estadio mundialista en México cuesta arriba de 60 dólares, aproximadamente mil 200 pesos; pero estos boletos escasean y se sortearon para definir cuántos corresponden a cada estadio; los boletos de las zonas para gente muy importante (VIP en inglés) superan los 320 mil pesos por persona, conforme a la publicado por la revista Forbes el pasado 28 de mayo.

A diferencia de las anteriores ediciones del Mundial de Futbol, cuando participaban 32 países, el Mundial 2026 se expandirá a 48 selecciones con 12 grupos de cuatro equipos y una fase de eliminación directa que comenzará en los dieciseisavos de final, lo que alargará el torneo: cada selección jugará tres partidos en la fase de grupos; los dos primeros lugares de cada grupo (24 equipos) y los ocho mejores terceros avanzarán a los dieciseisavos de final, completando 32 equipos en la fase eliminatoria.

El enorme aparato mediático controlado por EE. UU. ha convertido este evento deportivo en un mecanismo para defender al imperialismo norteamericano, cubrir su imagen despótica, justificar su política neocolonial, sus estrategias de saqueo y políticas de agresión como últimamente ha ejecutado en Palestina, Líbano, Irán y Venezuela.


Escrito por Sigrith Yamilet Gómez

Docente del Instituto Deportivo “Salvador Díaz Mirón”, SigrithG.


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