Internacional
Mundiales dejan pérdidas millonarias a países anfitriones, revela estudio
Rusia 2018 fue la única copa del mundo que dejó ganancias para el país anfitrión.
Aunque los megaeventos deportivos suelen promoverse como impulsores del desarrollo económico, quienes obtienen las mayores ganancias son las empresas y los organismos encargados de su realización, toda vez que 11 de las últimas 12 Copas del Mundo dejaron a las naciones anfitrionas con un gasto superior a los ingresos que esperaban obtener, reveló México Evalúa (ME).
En su más reciente informe “Y después del mundial… ¿puede la política pública convertir un megaevento en legado?” ME explicó que, aunque dichas competencias se presentan como catalizadoras de inversión, turismo y crecimiento, los beneficios dependerán de “la capacidad de los gobiernos para planear, coordinar, regular y evaluar las decisiones asociadas a su organización”.
En este sentido, detalló que las estimaciones de visitantes, derrama económica y creación de empleos son “optimistas”, pues “contrario a lo que podríamos imaginar cuando hablamos de eventos de talla global, no siempre resultan con un impacto favorable para los anfitriones”.
En este contexto, ME expuso que, de las últimas 12 Copas del Mundo, sólo la de Rusia 2018 logró dejarle al país un superávit de 0.2 billones de dólares (bdd).

Entre los países que más perdieron por esta justa deportiva destacó el caso de Corea del Sur y Japón 2002, con quebrantos por 4.8 bdd, seguida de Sudáfrica 2010 e Italia 1990, con menoscabos de 2.8 y 1.7 bdd, respectivamente.
Dicha situación es similar en los Juegos Olímpicos: los países anfitriones han registrado pérdidas que van desde un mínimo de 0.5 a un máximo de 5.2 bdd, reportado en los de Londres 2012.
Ante este panorama, ME propuso organizar una evaluación de dichas competencias basándose en los impactos económicos, sociales y ambientales que generan, dado que reconocer “el éxito de un megaevento depende del equilibrio entre ellos y no únicamente de su rentabilidad”.
Finalmente, subrayó que estos eventos pueden resultar positivos para los países receptores, pero dependerá de la capacidad de éstos para transformar las condiciones impuestas por los organismos deportivos “en oportunidades para fortalecer las instituciones, impulsar el desarrollo territorial y generar beneficios medibles que perduren mucho después de concluido el evento”.
Escrito por Sebastián Campos Rivera
Periodista de finanzas, economía, negocios, mercados, divisas, indicadores y el sector energético. | X: @srivera1410