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Historia
Clase y lucha de clases
La lucha de clases constituye, por decirlo así, la ley de leyes del desarrollo de la humanidad: es el principal resorte del desarrollo de las formas sociales.


El proceso histórico es, ante todo, lucha de clases. La lucha de clases constituye, por decirlo así, la ley de leyes del desarrollo de la humanidad: es el principal resorte del desarrollo de las formas sociales. De ahí que resulte imposible analizar un fenómeno sin realizar una caracterización de clase del mismo y que el punto de partida de todo análisis deba ser la definición de clase de un fenómeno dado.

Pero ¿qué es, entonces, una clase social? ¿La conciencia de clase es o no un elemento necesario para su definición? 

Se suele afirmar que no basta con especificar el lugar que ocupa un grupo social en la estructura económica para poder hablar de “clase social”, sino que, por el contrario, es preciso considerar también la intervención de factores ideológicos y políticos en el proceso de conformación de una clase, pues una clase autónoma no existe históricamente más que en la medida en que desarrolla una práctica específica de clase que corresponde a sus intereses objetivos.

El término “clase” comporta, desde luego, una doble significación. En un sentido, el concepto de clase aparece como la “personificación” de las categorías económicas centrales de un determinado régimen de producción. El primer nivel en que se sitúa el concepto es, pues, el análisis del modo de producción. Desde este punto de vista, las clases son efectos específicos de determinados modos de producción, de donde resulta que tienen una existencia objetiva, incluso antes de que los agentes sociales tomen conciencia de su posición estructural.

En este primer nivel, el económico, las clases se generan y adquieren existencia objetiva en la matriz económica de ciertos modos de producción; son efectos de determinada estructura económica sobre los agentes sociales de la producción, a quienes constituyen precisamente como clases.

Pero, en otro sentido, el concepto de “clase” refiere a un grupo social constituido por la conciencia de su situación en el conjunto social y por su práctica política. Hace referencia, por tanto, a la relación dialéctica entre las clases como efectos de determinada estructura económica y las clases como verdaderos sujetos históricos que devienen tales a través de la lucha de clases; es decir, como agentes históricos concretos, capaces de actuar sobre las estructuras y transformarlas. La conciencia de clase aparece aquí como un elemento decisivo para la existencia histórica de la clase social. Es en este segundo nivel del análisis, el político, donde se integra el concepto de conciencia de clase.

La distinción clásica entre clase “en sí” y clase “para sí” no pretende indicar una sucesión cronológica, como si primero existieran las clases y la lucha entre ellas apareciera después; esto es, como si primero existiera la clase en cuanto tal y sólo después la clase consciente de su particularidad. El concepto de clase definido en términos puramente económicos, a partir de la ubicación de un grupo social en el conjunto de las relaciones de producción, presupone, en cambio, que la clase es algo que existe de por sí, con independencia de las luchas que lleva a cabo.

Desde el punto de vista de una concepción “reformista” o economista de las clases sociales, éstas existen antes de la lucha de clases. Como señala Louis Althusser, “es como si se creyera que se puede comprender un partido de fútbol ‘analizando’ la composición de los equipos, sin analizar su enfrentamiento”. Desde esta perspectiva, los contrarios serían anteriores a la contradicción y las clases sociales tendrían una existencia previa e independiente de la lucha de clases. La distinción entre clase “en sí” y clase “para sí” indicaría entonces la existencia previa de una clase social que más tarde adquiriría conciencia de su particularidad.

Cabe sostener, sin embargo, cuando menos para el modo de producción capitalista, el principio del primado de la contradicción sobre los contrarios, es decir, de la lucha de clases sobre las clases mismas y, en consecuencia, del antagonismo de clase sobre la consideración aislada de las clases. De lo contrario, se incurriría en el error de analizar, por un lado, a la clase burguesa y, por el otro, a la clase obrera, como si ambas pudieran comprenderse al margen de la lucha de clases que las constituye precisamente al dividirlas en clases antagónicas.

Desde esta perspectiva, no es posible separar las clases de la lucha de clases: se trata de captar a la vez los dos términos del antagonismo para comprender el antagonismo mismo como aquello que constituye a ambos. La lucha de clases sería, pues, el concepto clave para comprender las clases sociales: en otras palabras, las clases sólo existen a través de la lucha de clases. 


Escrito por Miguel Alejandro Pérez

Maestro en Historia por la UNAM.


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