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Tóxicos y heces respiran habitantes de la CDMX
El indiscriminado uso industrial de combustibles fósiles, el tránsito diario de autos y la presencia de heces animales y humanas en las calles generan casos tóxicos y el aumentan las enfermedades en la CDMX.
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El indiscriminado uso industrial de combustibles fósiles, el tránsito diario de miles de automóviles y la presencia de heces animales y humanas en las calles generan casos tóxicos y el aumento de varias enfermedades en la Ciudad de México (CDMX). Pero no sólo eso, a decir de los especialistas, la contaminación en la capital acelera la defunción de entre ocho mil y 14 mil personas cada año.

 

Las principales víctimas de estos padecimientos son los niños y jóvenes, que cada vez se hallan más propensos a morir debido al elevado índice de contaminación ambiental que ahora afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nueve de cada 10 y mata cada año a siete millones de personas en el mundo.

Aunque en los últimos años la OMS registra una mejora en los índices de polución; advierte, sin embargo, que ésta se encuentra cada vez más relacionada con problemas oculares, cardiovasculares, cánceres en todo el cuerpo, además de enfermedades respiratorias.

En fechas recientes, la diputada Polimnia Romana reveló que la contaminación del aire tiene relación con el cambio climático y que ambos problemas tienen mayor impacto en la salud de mujeres y niños, por lo que sugirió que éstos y los adolescentes sean mejor instruidos en ecología.

Informó, además, que la contaminación del aire ha incrementado males respiratorios como el asma y la bronquitis y cardiopatías que afectan el desarrollo cerebral y mental en los niños.

Algunas de las consecuencias de los químicos emitidos por grandes industrias generan padecimientos de por vida. El dióxido de azufre, por ejemplo, irrita las vías respiratorias, en altas concentraciones provoca broncoconstricción, bronquitis y traqueítis; aunado a ello puede agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

El ozono irrita las vías respiratorias y en altas concentraciones reduce la función pulmonar, agrava el asma, inflama las células que recubren los pulmones, empeora las enfermedades pulmonares crónicas. El plomo causa retraso en el aprendizaje y alteraciones en la conducta. El benceno produce efectos nocivos en la médula ósea, se asocia con el desarrollo de leucemia mieloide y daña el sistema inmunológico. En las mujeres, puede provocar irregularidades en la matriz y en las mujeres embarazadas, el benceno puede pasar de la sangre de la madre al feto.

 

 

En entrevista con buzos, el cirujano cardiovascular y torácico Javier Sagahon coincidió en que la contaminación ambiental se ha convertido en un problema de salud pública vinculado con el incremento de las patologías cardiovasculares y con el cáncer.

Con respecto a las cardiovasculares explicó: “sabemos que este tipo de enfermedades tienen más bien un trasfondo alimenticio y de sedentarismo; pero al haber contaminación ambiental, aumentan los problemas respiratorios y consecuentemente también afectan al corazón”.

En cuanto al cáncer precisó que también tiene un peso relevante porque se han detectado más pacientes de cáncer pulmonar debido “principalmente a la contaminación industrial” y agregó:

“Nuevos estudios realizados por el King´s College de Londres revelan que el aire contaminado también incide en la salud mental, sobre todo en las personas que padecen trastornos de demencia, así como aumentan las probabilidades de que se desarrolle el cáncer de mama por la exposición a largo plazo a la contaminación del aire.

El especialista citó también a la doctora Béatrice Fervers, directora del Departamento Medioambiental para la Prevención del Cáncer del Centre Léon Bérard para el Cáncer en Lyon, Francia, cuya opinión consistió en lo siguiente:

“Nuestros datos muestran una asociación estadísticamente significativa entre la exposición a pequeñas partículas contaminantes a largo plazo, en casa y en el trabajo, y el riesgo de cáncer de mama. Este hallazgo contrasta con investigaciones previas que tenían como objeto únicamente la exposición a dichas partículas en el lugar de residencia de las mujeres, y que mostraron efectos insignificantes o ausencia de efectos en el riesgo de cáncer de mama”.

Por su parte, la doctora Irma Rosas, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICACC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reportó que las enfermedades del tracto respiratorio son más frecuentes debido a que los habitantes de las ciudades aspiran miles de metros cúbicos de aire con abundantes microrganismos infecciosos que afectan a un mayor número de personas, sobre todo en los meses de otoño e invierno.

 

Problema de salud pública

Hace unas semanas, el exrector de la UNAM José Narro lamentó que el presupuesto público destinado a atacar la contaminación ambiental en el país sea muy bajo, a pesar de que ya representa un problema de salud pública; y que, por lo tanto, ese gasto “debe incrementarse anualmente de forma sostenida”.

El también exSecretario de Salud advirtió que en el análisis del Presupuesto de Egresos de las Federación (PEF 2024) se detectó que los recursos destinados al sector salud sólo alcanzaban para brindar la cobertura parcial o carente.

“Su financiamiento es mixto, público y privado, con énfasis en los servicios personales y curativos; muy heterogéneo en su calidad, inequitativo e inercial”, informó; además detalló que el país ha cambiado: hoy en día cuenta con 80 millones de habitantes más que hace 50 años y es más urbano.

“Además ha habido una transición epidemiológica: de 1980 a 2020, mientras la población creció 1.9 veces, las defunciones por enfermedades cerebrovasculares aumentaron 2.4; por padecimientos del hígado, 2.8; por afecciones cardiovasculares, 5.9; por homicidios, tres; por tumores, 3.4; y por diabetes, 10.3 veces”.

 

 

Narro urgió a aumentar los recursos destinados al sector salud, porque la población de México ha sufrido demasiado en los últimos cinco años; y el gobierno ha desacatado el mandato del Artículo 4° de la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos.

En el Sector Salud, enfatizó, debe haber más personas y más recursos; y cuando se tenga eso, podrán compaginarse los derechos constitucionales. “Hay que decirlo con toda la entereza. Cada vez es más complicado escucharnos en este país, a México no le conviene la sordera, la cerrazón. Hoy es parte de la cotidianeidad”.

El extitular de la Secretaría de Salud (SS) alertó que los trabajadores de la salud en el país suman un millón y más de la mitad (unos 550 mil) son médicos y enfermeras, y que por ello no es conveniente la polarización que todos los días alienta desde la más alta tribuna política de México.

El exrector de la UNAM señaló que la falta de salud es la carencia social que más se ha incrementado en los últimos años; y este dato ha sido confirmado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ya que de los 20 millones de personas que carecían de servicios de salud en 2018, pasó a 50 millones en 2023.

Y esto ha ocurrido, insistió, “porque no hay personal, no hay medicamentos y ahora hay un sector todavía más desprotegido”.

 

Previsiones necesarias

Frente a esta situación, la diputada Luisa Gutiérrez señaló que resulta fundamental definir una estrategia diferente contra la contaminación, pues no sólo las industrias y los autos contaminan.

Se estima que, en México, el 70 por ciento de la población tiene mascotas, que sale a pasear a su perro todos los días; y de ese porcentaje, 30 por ciento no recoge las heces, desechos que se quedan expuestos al Sol, el viento y la lluvia y que provocan contaminación.

Tales heces se solidifican un día después, se convierten en polvo y el viento las lleva a otros lugares; con la humedad nocturna o con la lluvia sucede lo mismo: se disuelven y dispersan para luego contaminar agua, alimentos y aire.

La legisladora explicó que la mayoría de las enfermedades parasitarias de los perros son transmisibles al humano, entre ellas la toxocariosis, cuya fase larvaria se transmite a través de la materia fecal de los perros.

La doctora Yazmín Alcalá agregó una explicación similar: la exposición del excremento canino al oxígeno, la humedad y la tierra contribuyen a que el parásito sea ingerido por las personas.

Los niños son los más susceptibles de ingerir este parásito cuando comen tierra, juegan en un parque o en jardín, los lugares donde hay más desechos de perros. Por ello es importante educar a los dueños de mascotas para responsabilizarlos al pasearlas, recoger y limpiar sus desechos.

Se calcula que en la CDMX se producen 625 toneladas diarias de heces caninas, las cuales se convierten en polvo que fácilmente llega a los depósitos de agua, incluso a los alimentos que consumen los habitantes.

Es por lo anterior que la legisladora promueve la concientización de la sociedad a través de campañas y la aplicación de las sanciones establecidas en la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México (LCCCM).

La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados local, Marcela Guerra Castillo, advirtió que deben resolverse los desafíos planteados por la contaminación ambiental con base en la asignación de recursos financieros suficientes para combatirla, y apuntó:

“Por nuestra experiencia como nación sabemos que no es suficiente la voluntad y capacidad financiera para atender desastres, sino que es igualmente importante la acción oportuna; ya que dilatar las respuestas, retrasar inversiones y la canalización de ayuda, hacen que los fenómenos naturales tengan repercusiones todavía mayores: los damnificados prolongan su doloroso estado de indefensión y vulnerabilidad.

 

 

“Se debe trazar el camino para conocer debidamente los riesgos, generar capacidades locales, gestionar las respuestas y mejorar la calidad de atención ante desastres y emergencias ambientales”.

En su informe del pasado cinco de diciembre, Marina Robles García, titular de la Secretaría del Medio ambiente (Sedema), dijo que el Programa Ambiental y de Cambio Climático 2019-2024, se ha evitado la emisión anual de dos millones 169 mil 765 toneladas de CO2 y equivalentes, entre ellas las llamadas partículas, que agravan el asma y enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y cuya exposición crónica a altas concentraciones puede provocar un incremento en el riesgo de morbilidad y mortalidad.

Ante el aumento de la temperatura en la Tierra, el gobierno de la CDMX aplicó el Programa Ambiental y de Cambio Climático (PACC 2019-2024), la Estrategia Local de Acción Climática de la Ciudad de México (ELACCC 2021-2050) y el Programa de Acción Climática 2021-2030, los cuales establecen líneas estratégicas y acciones particulares para atender tanto la mitigación de gases de efecto invernadero y adaptar a la ciudad a los efectos del cambio climático.

El seguimiento de estas medidas debe ser evaluado con base en los acuerdos logrados en la Cumbre Climática (COP28), celebrada en Dubai, por el que los países se someterían a un periodo de transición hacia el abandono de combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón, reconocidos por ser los energéticos más contaminantes en el mundo.

Este acuerdo convoca a los países a reducir la contaminación por carbono globalmente para alcanzar la meta de cero emisiones en 2050, objetivos que fueron calificados como “históricos” por el presidente de la COP28, Sultán Al Jaber.

 

Activistas ambientales en riesgo mortal 

Al menos 177 personas defensoras de la Tierra y el medioambiente de todo el mundo fueron asesinadas el año pasado, con lo que el número total de homicidios entre 2012 y 2022 asciende a mil 910, según un nuevo informe de Global Witness. Casi nueve de cada diez homicidios registrados en 2022 se produjeron en América Latina.

México no se salva de esta realidad. En 2023, nuestro país registró 31 ataques mortales contra activistas medioambientales, colocándose en el tercer país más inseguro de América Latina para este sector, sólo después de Colombia y Brasil.

“Las personas responsables de ataques mortales contra activistas llevan demasiado tiempo saliéndose con la suya. Incluso si no llegan a asesinar a las personas defensoras, ejercen violencia, intimidación y hostigamiento contra ellas en distintas partes del mundo para silenciarlas. Pero el movimiento está siempre en pie de guerra, a pesar de verse amenazado por las irresponsables acciones de empresas y Gobiernos, y no lograrán silenciarlo”, declaró en un comunicado Shruti Suresh, codirectora interina de campañas de Global Witness.