En zonas urbanas una persona requirió de dos mil 545 pesos para comprar alimentos.
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El Covid 19 o SARS-CoV-2 llegó para cambiar el mundo. Desde la simple convivencia familiar hasta la forma de hacer negocios y mantener la economía a flote se ha visto afectada por este virus que apenas comienza a entenderse.
Una de las áreas que registró los cambios más dramáticos en su evolución fue, sin duda, la de ventas en línea. Expertos en comercio electrónico sostienen, por ejemplo, que por la pandemia la curva de adopción del comercio digital se aceleró 6 años. Es decir, la cantidad de gente que, se proyectaba, hiciera su primera compra en línea durante los siguientes seis años (2019-2025) hizo esa primera transacción en los últimos 12 meses, justamente por el encierro social al que obligó el Covid-19.
Pero ese frenesí de comercio electrónico no es para nada uniforme y constante. Al contrario, es diverso y variable: Primero, la demanda se dio en artículos sanitarios y de desinfección; luego las necesidades se centraron en computadoras y artículos para el trabajo y la interacción telemática; después vino la concentración en temas de esparcimiento y así ha ido transcurriendo la evolución del e-commerce.
No obstante, los propios expertos advierten la gran mayoría de los patrones de consumo que se van generando, duran menos de 45 días. De pronto se registra un alza en la venta de zapatos pero 15 días después se detiene y la gente empieza a comprar televisores. 20 días después, empiezan a comprar viajes y 8 días después accesorios para mascotas.
Sin embargo, hay rubros que dentro del comercio electrónico no sólo se han mantenido estables sino que se han vuelto una auténtica solución para el ritmo de la vida moderna en el país. Uno de ellos, sin duda, es: la adquisición de despensas, alimentos y productos de consumo básico.
Jacqueline García, Directora de Operaciones de Central en línea, start-up mexicana líder en el abastecimiento del súper y artículos de primera necesidad desde la Central de Abastos hasta los hogares de la zona metropolitana, comenta: “La pandemia fue ese empujón que muchas personas necesitaron para probar el comercio electrónico en muchas industrias, provocando que se dieran cuenta del valor de su tiempo y los beneficios que tiene el canal para su estilo y calidad de vida. En ciudades como la CDMX, donde el tiempo es un recurso muy apreciado, soluciones como Central en línea brindan al consumidor esa alternativa de calidad que resuelve esta problemática. El consumidor también ha aprendido a confiar en que hay empresas que cumplen altos estándares de calidad y que, en el caso de las despensas, que sabemos elegir bien los productos tal y como ellos mismos lo harían. Incluso la AMVO menciona en su último estudio que el 82% de las personas considera seguro pedir el súper en línea e incluso es de las categorías donde el consumidor se siente más seguro, haciendo que el supermercado, junto con farmacia, fueran de las industrias con mayor crecimiento”.
A decir de la joven ejecutiva, para cubrir cabalmente las expectativas de los consumidores no es suficiente entregar la mercancía y ya.
Para mantenerse como una opción confiable en el abasto de insumos alimenticios y de primera necesidad en el hogar, se deben de cumplir una serie de requisitos que satisfagan totalmente la demanda del consumidor.
“Es una mezcla de atención personalizada, tiempos de entrega, productos de calidad y protocolos de sanidad; sólo una estricta observación de todos los detalles, permite mantenerte en un sector tan competitivo. Con un ritmo de vida tan acelerado y con la nueva realidad que estamos viviendo en las grandes urbes, como la zona metropolitana, el tener la posibilidad de recibir en la puerta de tu casa -y en el horario de tu conveniencia- productos de alta calidad y bajo un estricto control sanitario, es una opción de bastante auxilio en la administración del tiempo, tiempo que, hoy más que nunca, debemos eficientar”, concluye García.
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Escrito por Redacción