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Los rellenos sanitarios fueron destruidos en Puebla, mientras la recolección y destino final de los desechos representa un problema que las autoridades deben resolver radical e inmediatamente. De no hacerlo, tienen una bomba de tiempo en sus manos.
Las demandas de pobladores y activistas han logrado un hecho histórico: el cierre de tres espacios que incumplían las normas federales. Los rellenos sanitarios de Chiltepeque, ubicado al sur de la capital poblana, San Pedro Cholula y Tehuacán han sido clausurados definitivamente; esto ha generado el colapso del servicio de recolección de basura y depósito de residuos de cerca de 50 municipios dependientes de estos depósitos.
La historia de la crisis ambiental y la lucha de los activistas comenzó en 2024 cuando, mediante demandas, manifestaciones y clausuras simbólicas, exigieron a las autoridades municipales, estatales y federales volver la vista a estos lugares, donde los desechos eran arrojados a cielo abierto, provocando contaminación y afectaciones a la salud de los habitantes.
Puebla tenía registro de 14 rellenos sanitarios, de los cuales cuatro han sido clausurados: Tehuacán, Tepanco, Tepeaca y Chiltepeque. De los 10 restantes, sólo ocho cumplen con las reglas establecidas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y son Ajalpan, Atlixco, Chalchicomula de Sesma, Cohetzala, San Martín Texmelucan, Tehuitzingo, Izúcar de Matamoros y Teziutlán.
Hasta el momento, el incumplimiento de la NOM-083-SEMARNAT-2003, que establece las especificaciones de protección ambiental para la disposición final de residuos sólidos urbanos, se ha convertido en el argumento para el cierre definitivo de algunos rellenos y el bloqueo parcial y temporal de otros más.
Tehuacán, el primer cierre definitivo
En junio de 2024, tras una inspección realizada al relleno sanitario de Tehuacán ‒situado en la junta auxiliar de Santa María Coapan‒, la Profepa determinó que incumplía las normas y procedió a su cierre definitivo; pero con ello se eliminó el servicio de limpia municipal.
Durante más de 25 años de operación, este sitio acumuló más de 3.7 millones de toneladas de basura provenientes no sólo de Tehuacán, sino también de Zapotitlán Salinas, San Gabriel Chilac, Vicente Guerrero, Tlacotepec de Benito Juárez y Altepexi.
Sin embargo, los problemas habían comenzado años antes. En 2019, el Organismo Operador del Servicio de Limpia de Tehuacán (OOSL) informó que el relleno sanitario llevaba tiempo sin liberar adecuadamente los gases generados por los residuos, con el riesgo de suprimirse.
En ese momento, el entonces alcalde Felipe Patjane Martínez aseguró que se efectuarían disposiciones para mejorar las condiciones del lugar, entre ellas la activación de pozos de venteo. Sin embargo, especialistas y ambientalistas advirtieron que al relleno le quedaba poco tiempo de vida útil.
Los problemas continuaron y, en 2021, habitantes de la comunidad nahua de Santa María Coapan bloquearon las actividades del relleno sanitario. Ante la falta de acuerdos y soluciones, más de 300 toneladas de basura quedaron acumuladas en las calles, lo que incrementó el descontento de la población.
La inconformidad de los vecinos se mantuvo y, en junio de 2022, la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADSOT) ordenó la clausura total permanente del sitio para evitar que aumentaran los daños al entorno. Entre las principales preocupaciones destacaba su cercanía con la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, así como las afectaciones al equilibrio ecológico, a la salud de la población y a los ecosistemas de la zona.
Tras múltiples revisiones sobre las acciones emprendidas para atender el daño ambiental, en julio de 2024, la Profepa concluyó que no era viable reabrir el relleno sanitario debido a las deficiencias en las condiciones del lugar y al incumplimiento de las disposiciones legales. Desde entonces y hasta la fecha, los residuos recolectados en la cabecera municipal y las juntas auxiliares de Tehuacán son trasladados al relleno sanitario de Ciudad Serdán.
Recientemente, el alcalde Alejandro Barroso Chávez reveló que uno de los proyectos prioritarios de su administración en materia ambiental consiste en la construcción de una planta tratadora de residuos, que será un centro para aprovechar desechos orgánicos e inorgánicos y no un nuevo relleno sanitario. El objetivo consiste en que los residuos orgánicos se conviertan en composta para uso agrícola; mientras que los plásticos serán reciclados mediante maquinaria especializada para fabricar contenedores reutilizables.
San Pedro Cholula: la lucha de pobladores y activistas
Después de más de 17 años de funcionamiento y una larga disputa entre habitantes, activistas y autoridades, el relleno sanitario de San Pedro Cholula cerró definitivamente sus operaciones el pasado nueve de abril, lo que afectó el servicio de recolección y desecho de basura de 22 municipios.
Este cierre definitivo representa uno de los triunfos de la Unión de Pueblos y organizaciones ambientalistas que, desde 2024, mantuvieron protestas, bloqueos y denuncias para exigir la clausura del sitio, al que consideran una fuente de contaminación y un riesgo para la salud de miles de personas en la región.
Los denunciantes señalaron que, durante años, en el lugar se depositaban residuos a cielo abierto, lo que generaba malos olores, escurrimientos y afectaciones al medio ambiente. A esto sumaron evidencia de que el relleno estaba ubicado y operando a pocos metros de zonas habitadas y de mantos acuíferos que abastecen a varias comunidades de la región cholulteca.
Sin embargo, el cierre del basurero no significa el fin del proceso. Como parte de los acuerdos alcanzados entre autoridades, pobladores y la empresa Pro-Faj Hidrolimpieza S.A. de C.V., responsable de la operación del lugar, se activó un plan de recuperación ambiental para rehabilitar el espacio utilizado durante casi dos décadas.
Entre las acciones comprometidas se encuentra la construcción de una laguna de concreto con geomembrana para almacenar los lixiviados y líquidos contaminantes que genera la descomposición de los residuos.
Además, la empresa desistió formalmente de ampliar el relleno sanitario hacia un terreno contiguo. De acuerdo con activistas, el 31 de marzo, el representante legal de la compañía presentó ante la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) estatal la documentación correspondiente para cancelar el proyecto de expansión y cubrir el socavón que ya estaba listo para esos trabajos.
Como parte de los compromisos adquiridos, las autoridades ambientales deberán dar seguimiento a las denuncias de los habitantes sobre una posible filtración de lixiviados al subsuelo y su eventual impacto en pozos y fuentes de agua cercanas.
Desde 2024, especialistas, organizaciones sociales y habitantes habían advertido sobre los riesgos ambientales asociados al relleno sanitario. Entre las principales preocupaciones destacaron la contaminación del agua subterránea, la generación de microorganismos derivados de residuos orgánicos y la emisión de gases producidos por la acumulación de basura.
Las afectaciones denunciadas por los pobladores alcanzaban principalmente a comunidades de San Pedro Cholula, Juan C. Bonilla y Calpan, cuyos habitantes mantuvieron una de las movilizaciones ambientales más prolongadas registradas en la región durante los últimos años.
Los municipios que contaban con el servicio de desechos en este relleno sanitario eran San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, San Salvador El Verde, Cuautlancingo, Amozoc, Huejotzingo, Coronango, Ocoyucan, Juan C. Bonilla, Chiautzingo, San Matías Tlalancaleca, San Andrés Calpan, Tianguismanalco, Nealtican, San Miguel Xoxtla, San Nicolás de los Ranchos, Santa Isabel Cholula, San Felipe Teotlancingo, San Gregorio Atzompa, Domingo Arenas, Tlaltenango y Tecuanipan.
Cierre de Chiltepeque desata inconformidad metropolitana
En enero de 1995 fue inaugurado el relleno sanitario de Chiltepeque, diseñado exclusivamente para atender la recolección de desechos de la capital poblana. Sin embargo, a lo largo de 31 años de servicio, el espacio de 67 hectáreas abrió sus puertas a siete municipios más, esto significó cerca de mil 700 toneladas diarias de basura, que ocuparon rápidamente más del 40 por ciento del predio total.
Debido a la falta de procesos acreditados, el desgaste de las celdas y el derrame de lixiviados, el pasado 14 de mayo, la Profepa colocó los sellos de clausura temporal al relleno sanitario de Chiltepeque, situado en la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla, en el municipio de Puebla.
La dependencia federal informó que la clausura es parcial y temporal, ya que los lixiviados representan un riesgo para el agua y el suelo si no se manejan correctamente. Asimismo, la dependencia precisó que el sitio será reabierto hasta que la concesionaria Rellenos Sanitarios (Resa) acredite un control adecuado de estos fluidos contaminantes.
Frente a este contexto, la concesionaria respondió que el derrame de los líquidos generados por los residuos fue resultado de las intensas lluvias registradas en la zona y anunció un nuevo esquema para regular el ingreso de desechos con base en criterios técnicos y en la capacidad espacial.
Sin embargo, esta situación generó el colapso del sistema de limpieza de la capital poblana y de la zona conurbada, debido a que Chiltepeque era el principal receptor de residuos sólidos no solamente del municipio de Puebla, sino también de Coronango, Huejotzingo, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Cuautlancingo, Amozoc y Santa Clara Ocoyucan.
El déficit del espacio ya había sido denunciado por diversos activistas ecológicos durante 15 años. En ese tiempo reconocieron que, aunque tenía la denominación de relleno sanitario, realmente operaba como un tiradero. Entre las principales fallas del lugar destacaban la insuficiencia operativa de las celdas existentes, que ya habían sido rebasadas por la cantidad de basura que ingresaba diariamente, situación que dejaba sólo dos opciones: cerrarlo o ampliarlo.
Actualmente, la operación del lugar pasó de 65 a 80 por ciento, ya que la empresa ha logrado solventar tres de las observaciones emitidas por la autoridad federal. No obstante, aún existen requerimientos pendientes que deberán ser atendidos por Resa para alcanzar la normalización total de las actividades.
El caos tras la clausura de los rellenos sanitarios
Desde hace algunos meses las autoridades conocían los problemas generados tras las movilizaciones de los activistas, que exigieron el cierre de los basureros, como el de Cholula; sin embargo, el mayor problema para las autoridades se desató tras la clausura parcial del Chiltepeque, debido a que la recolección de los principales municipios del estado afectó la zona conurbada.
Tras la notificación de clausura temporal efectuada el 14 de mayo por las autoridades, diferentes municipios como Coronango, Cholula, Cuautlancingo, entre otros, anunciaron que realizarían una recolección escalonada de sus desechos solamente en algunas zonas municipales.
Sin embargo, tras el diálogo con el gobierno del estado, previeron que la recolección seguiría normal, ya que podrían llevar sus desechos gradualmente con horarios especiales para Chiltepeque.
Posteriormente, el secretario de gobernación, Samuel Aguilar Pala, informó que, mientras se subsanaban los señalamientos de las autoridades federales, los desechos se enviarían a Atlixco.
Reportó, también, que la acción estaba programada para dos o tres semanas; sin embargo, en la primera quincena de junio, y tras un mes del señalamiento de la autoridad federal, los desechos todavía se envían al municipio.
Aguilar Pala detalló que, tan solo del 14 al 17 de mayo, se habían recibido residuos paulatinamente, de los cuales 386 toneladas eran de San Andrés Cholula, 162 de Amozoc, 52 de Coronango, 296 de Cuautlancingo, 264 de Huejotzingo y no se especificó la cantidad de desechos provenientes de Puebla. Los activistas aseguraron que, si no se toman medidas contundentes para atender los rellenos sanitarios, también colapsará el de Atlixco.
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Escrito por Norma Herrera
@Norma_HG