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Reportaje
Aguascalientes: del “milagro industrial” a la crisis laboral
Entre 2023 y 2024, la industria automotriz en Aguascalientes perdió más de tres mil empleos, según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).


Aguascalientes, Aguascalientes. ‒ Durante años, Aguascalientes fue presentado como el ejemplo del “milagro industrial mexicano”. Gobiernos estatales de distintos partidos presumían al estado como un polo de estabilidad económica gracias al crecimiento de la industria automotriz. Hoy abundan los despidos y los trabajadores rezan por que los recortes laborales no los alcancen.

Entre 2023 y 2024, la industria automotriz en Aguascalientes perdió más de tres mil empleos, según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Luego, del 2024 al cuarto trimestre del 2025, otros mil y al cierre del primer trimestre de 2026, registró otros 800 despidos.

Pero el problema no termina ahí. Los despidos en el sector automotor están ocasionando un efecto dominó contra la economía local. Entre el cuarto trimestre de 2024 y el cuarto trimestre de 2025, el comercio registró una disminución de seis mil 389 personas, de acuerdo con la ENOE. Esta reducción no puede atribuirse exclusivamente a las armadoras, pero muestra que las variaciones de la actividad industrial pueden coincidir con movimientos en otras áreas económicas.

La situación resulta fundamental porque Aguascalientes edificó buena parte de su desarrollo alrededor de la manufactura. Actualmente, el 22.5 por ciento de la población ocupada trabaja en la industria manufacturera, es decir, alrededor de 150 mil 500 personas, según datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025 del Inegi.

La fabricación de equipo de transporte representa una actividad central y se considera una parte significativa de sus exportaciones. Además, es el sustento económico estatal y depende de las cadenas de producción automotriz.

Por ejemplo, Nissan inició operaciones en Aguascalientes en 1982 y hoy posee dos plantas de ensamble; también operó COMPAS, empresa conjunta de Nissan y Mercedes-Benz, donde se fabricaron vehículos Infiniti y Mercedes-Benz. Estas armadoras otorgaron empleos a los locales.

Por su parte, el Gobierno de Aguascalientes mantiene a la industria automotriz y de autopartes como sector estratégico para la economía local. Sin embargo, detrás de las cifras optimistas también construyó una realidad preocupante: la dependencia de una actividad vinculada al mercado internacional. Hoy, esa dependencia cobra factura.

Oleada de despidos alcanzó a Aguascalientes

Aguascalientes no es un fenómeno socioeconómico aislado ni una simple “mala racha”. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un estudio sobre la industria automotriz mexicana, identifica la automatización y la digitalización como procesos que modifican las tareas y la organización del trabajo. A esto se suma la transición tecnológica hacia la electrificación de vehículos y las condiciones del mercado internacional.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha documentado cómo estos cambios en las cadenas globales de suministro, con la incertidumbre económica mundial, reconfiguran la producción y reasignan las inversiones en el mundo.

Las grandes empresas buscan reducir costos y producir con mayor eficiencia. Nissan explicó, en su plan “Re: Nissan”, que busca reducir costos, optimizar la capacidad productiva y reorganizar sus plantas. La compañía anunció la consolidación de las plantas de producción de vehículos, de 17 a 10, para el ejercicio fiscal 2027, así como una reorganización de su plantilla mundial. La OIT reporta que la automatización y la digitalización transforman las tareas realizadas por los trabajadores.

Mientras tanto, la incertidumbre económica internacional, la competencia entre potencias y las tensiones comerciales han provocado ajustes en inversiones y producción. La OCDE ha documentado los riesgos que las interrupciones comerciales y la concentración de las cadenas productivas representan para la industria mundial.

Para el líder obrero Javier Jocoby Leyva, cuando las corporaciones buscan reducir costos y reorganizar la producción, “los primeros sacrificados suelen ser los obreros”, porque dependen de un puesto localizado en una planta y no pueden trasladar fácilmente su vida familiar con el capital, destaco a buzos.

El problema central es que el gobierno permitió que la entidad dependiera excesivamente de una sola actividad económica, agregó.

“Durante años se nos hizo creer, y se sembró la idea en la población, de que la industria automotriz resolvería el futuro de Aguascalientes; pero nunca prepararon al estado para una crisis. Hoy, miles de trabajadores están pagando las consecuencias de esa falta de visión”.

Explicó que muchos trabajadores despedidos enfrentan dificultades para reinsertarse laboralmente, pues la economía local no siempre ofrece alternativas con las mismas condiciones salariales. La propia OIT ha informado que la transformación tecnológica exige capacitación y nuevas competencias.

“Hay obreros que pasaron 15 o 20 años en una planta y ahora salen a buscar trabajo con salarios mucho más bajos o terminan en la informalidad. Eso significa menos ingresos para sus familias”, lamentó el líder obrero Javier Jocoby Leyva.    

 

El efecto dominó: cuando el despido llega a toda la ciudad

Cada empleo perdido en una planta automotriz afecta mucho más que a un solo trabajador. Detrás de cada obrero, hay una familia dependiente de ese ingreso: renta, comida, transporte y gastos básicos. Cuando un trabajador pierde un salario, el pequeño comercio resiente inmediatamente el golpe. Así lo relata Roberto Torres, obrero despedido tras más de una década de trabajo en el sector local de autopartes.

“En cuanto te quedas sin trabajo, lo primero que haces es cortar todo lo que no sea indispensable. Ya no compras en la tiendita de la esquina, no te subes al taxi, buscas el mercado más barato y mides cada peso para la comida. Cuando nos recortan a nosotros, le pegamos a toda la colonia, porque el dinero simplemente ya no circula”, narró en entrevista a este medio.

 

Los despidos en las plantas automotrices –incluido en Aguascalientes–, representan una afectación para la economía local, pues lospobladores dejan de consumir, aumentando el empleo informal. El capital no ve nacionalidades, le urgen ganancias. Hoy, Aguascalientespaga las consecuencias, en su momento fue importante para la industria automotriz, ante las nuevas circunstancias, despide a miles detrabajadores

 

Este testimonio refleja la cadena de impacto indicada por dirigentes obreros y comerciantes locales: una contracción en el ingreso familiar que se traslada de inmediato al consumo básico, afectando desde pequeñas tiendas y transporte de plataforma hasta mercados de barrio en las zonas populares de la entidad.

En colonias populares de Aguascalientes, la pérdida o precarización del empleo se traduce en una reducción del gasto familiar, según relatan los propios afectados. Esto se traduce en el incremento de la informalidad.

El Inegi reveló que, al cuarto trimestre de 2025, la informalidad laboral en la entidad alcanzó a cuatro de cada diez personas ocupadas; y la tasa de condiciones críticas de ocupación llegó a 30.9 por ciento.

La OIT advierte que la automatización y la digitalización están modificando las dinámicas laborales en la industria automotriz mexicana. Su estudio sobre dos plantas alerta que el cambio tecnológico no se limita a sustituir tareas: también reorganiza procesos y exige nuevas habilidades. Por ello, el riesgo no debe medirse solamente por despidos inmediatos, sino también por la necesidad de adquirir nuevas capacidades.

A pesar de las alertas, el debate público estatal se ha concentrado principalmente en atraer nuevas inversiones y ampliar la capacidad productiva. La discusión sobre reconversión laboral se vislumbra necesaria.

 

La paradoja

El panorama económico de Aguascalientes evidencia una contradicción de fondo. Por un lado, la entidad presume una fuerza laboral altamente calificada, con décadas de especialización técnica y estándares de productividad internacional reconocidos por las propias armadoras. Sin embargo, el sector automotor atraviesa por una reestructuración severa provocada por la sobreoferta de producción global en el mercado internacional cada vez más contraído, sumado al avance acelerado de la automatización, la robótica y la inteligencia artificial.

En esta ecuación, el eslabón más vulnerable es la clase obrera: mientras los grandes corporativos reconfiguran sus plantas y trasladan sus capitales hacia otros países o regiones ‒en busca de menores costos operativos, subsidios o mejores ventajas fiscales en mercados como Estados Unidos‒, miles de familias quedan expuestas a la precarización, el desempleo y la falta de alternativas laborales equivalentes.

Aguascalientes se encuentra en una encrucijada histórica. El modelo del “milagro industrial”, fundado durante décadas en la dependencia casi absoluta de la manufactura de exportación y la atracción incesante de Inversión Extranjera Directa (IED), muestra hoy sus límites estructurales. Las cifras oficiales de ocupación revelan que, si bien el estado mantiene tasas de desempleo aparentemente bajas, la calidad del empleo se ha deteriorado considerablemente, impulsando la informalidad laboral por encima del 40 por ciento y elevando las condiciones críticas de ocupación.

La crisis automotriz actual demuestra que la competitividad basada únicamente en ofrecer mano de obra barata y eficiente no garantiza la estabilidad social cuando el capital internacional decide mudar sus líneas de producción ante los vaivenes de la economía global.

 

¿Dónde quedó la planeación?

La iniciativa pública y de promoción Invest in Aguascalientes, de la Secretaría de Desarrollo Económico, Ciencia y Tecnología de Aguascalientes (Sedec), promueve a la industria automotriz y de autopartes como el “sector estratégico” prioritario de la entidad, y destaca la permanente llegada de nuevas inversiones, la ampliación de plantas de ensamble y las ventajas competitivas para la manufactura de exportación.

 

 

Pero los especialistas laborales advierten que cuando una economía local concentra una porción tan alta de sus exportaciones y empleos en un ecosistema industrial único, cualquier reestructuración o contracción de sus cadenas globales repercute en el resto de la actividad productiva concreta. La consecuencia que debe vigilarse es clara: cuando una actividad concentra una parte importante de la manufactura y de las exportaciones, cualquier cambio en sus mercados, plantas o cadenas de suministro puede repercutir en el resto de la economía. Los datos del Inegi muestran la importancia de las manufacturas y la orientación exportadora del estado.

No existen, al menos en la información pública revisada para este reportaje, datos suficientes para afirmar que no haya ningún programa de capacitación o reconversión laboral. Sí existe, en cambio, un reto reconocido por la OIT: la automatización exige capacitación y nuevas habilidades. La discusión pendiente provendrá de si tales medidas tienen la escala necesaria.

Esta situación demuestra las contradicciones de un modelo económico que prioriza en las ganancias empresariales sobre la estabilidad social.

“Mientras las empresas modernizan procesos para aumentar ganancias, miles de trabajadores quedan en la incertidumbre. El problema es que el sistema económico actual no está pensado para proteger al pueblo trabajador”, denunció por su parte el líder social Pedro Pérez Gómez.

Y agregó que el gobierno debió prever, desde hace años, las consecuencias de la automatización y la transformación tecnológica. “No se trata de estar contra la tecnología; el problema es que sus beneficios quedan en manos de unos cuantos, mientras los trabajadores cargan con las pérdidas”, demandó.

 

Un futuro incierto

Aguascalientes enfrenta hoy un desafío concreto: mantener su fortaleza industrial mientras cambia la forma en que se produce y se organiza el trabajo. La industria automotriz permanece como sector fundamental y Nissan amplía sus operaciones; pero al mismo tiempo, ejecuta una reestructuración para reducir costos, concentrar plantas y ajustar su plantilla.

Y aunque las cifras oficiales muestran que Aguascalientes conserva niveles importantes de empleo e inversión, los indicadores laborales también muestran condiciones que deben atenderse. En el cuarto trimestre de 2025, la informalidad laboral fue del 41 por ciento y la tasa de condiciones críticas de ocupación alcanzó el 30.9 por ciento, de acuerdo con el Inegi. La realidad laboral también debe medirse por los ingresos y la estabilidad.

La pregunta que surge entre trabajadores y especialistas es inevitable: ¿qué ocurrirá con Aguascalientes si el gigante automotriz reduce más los empleos a escala mundial y se incrementa la automatización? El caso de Nissan demuestra que una empresa puede concentrar producción en Aguascalientes y, al mismo tiempo, reducir plantas y costos en otras partes del mundo.

Porque detrás de cada cifra, hay familias enteras que intentan sostener sus ingresos en un modelo económico más rápido que la capacidad del Estado para acompañar a los trabajadores. El reto no es situarse en contra de la tecnología ni contra la inversión: es lograr que sus beneficios alcancen a quienes producen la riqueza y que los costos de las reestructuraciones no recaigan únicamente sobre ellos, reiteró Pedro Pérez Gómez.

Frente a este escenario, resulta urgente trascender el discurso de la simple atracción de inversiones y exigir una intervención estatal estratégica. Diversificación económica real: el gobierno del estado y la Secretaría de Desarrollo Económico deben liderar una política pública que diversifique la matriz productiva, impulsando sectores de alto valor agregado como la tecnología, las energías renovables y la innovación local, que se reduzca la vulnerabilidad ante una sola industria.

Falta, además, una estrategia integral de reconversión laboral, pues no basta con lamentar la llegada de la automatización; se requiere implementar programas públicos de capacitación y actualización tecnológica de gran escala para que los trabajadores desplazados se reintegren a la economía con salarios dignos y prestaciones de ley.

Pactos de responsabilidad social corporativa: es momento de condicionar los incentivos fiscales y las facilidades otorgadas a los consorcios multinacionales ante compromisos reales de permanencia, reconversión de su personal y protección laboral.

El desarrollo tecnológico y la eficiencia productiva no deben constituirse a costa del bienestar obrero. Garantizar una transición económica justa no es sólo un reto de planeación económica, sino un imperativo de justicia social para el futuro de Aguascalientes.


Escrito por Emilio Rosas Nieto

@BuzosNoticias


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