Cargando, por favor espere...

Reportaje
La capital del miedo: Oaxaca de Juárez y la crisis de seguridad
La percepción de inseguridad en Oaxaca de Juárez se expresa claramente en la sucesión de actos delictivos de gran impacto.


Mientras los ciudadanos de todas las edades, oficios y profesiones se quejan de que a diario hay robos en las calles, plazas y otros espacios públicos, las autoridades municipales de la ciudad reportan que prevalece la seguridad en la entidad.

Dulce, estudiante de 16 años, hacía su tarea escolar detrás del mostrador de una tienda de abarrotes ubicada en la Avenida José Murat cuando una mujer ingresó al negocio blandiendo un desarmador y le exigió el dinero de la caja.

La joven gritó y otros comerciantes y vecinos acudieron a auxiliarla para someter a la agresora y de inmediato solicitar el apoyo policial. Pero lo que ocurrió después les produjo una sensación todavía más inquietante: 

Tanto los elementos de la policía estatal como los de la municipal insistieron en dejar libre a la asaltante con el argumento de que no era necesario presentar una denuncia ante la fiscalía local porque “no se había consumado el robo”.

Según uno de los comerciantes que auxiliaron a Dulce, los policías querían “evitarse el papeleo”, debido a su laboriosidad, porque las estadísticas de inseguridad criminal de Oaxaca de Juárez han llegado a un nivel crítico pocas veces visto.

El alto número de los delitos denunciados se refleja no sólo en el miedo constante de los ciudadanos y su percepción de vulnerabilidad, sino también en la creciente distancia exigente entre lo que ocurre en las calles y el discurso oficial.

La administración municipal, encabezada por Raymundo Chagoya Villanueva, insiste en que la seguridad pública de la capital se ha fortalecido gracias a que los operativos policiales se ejecutan coordinadamente entre las instituciones.

En las redes sociales, el alcalde ha difundido reuniones de seguimiento y reforzamiento de estrategias de seguridad, así como mensajes en los que asegura que Oaxaca de Juárez avanza “por una ciudad más segura y ordenada”.

Pero en las calles, el ambiente se siente distinto. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), correspondiente al primer trimestre de 2026 reveló que el 70.5 por ciento de la población considera como inseguro vivir en Oaxaca.

Esta cifra es 11 por ciento mayor al promedio nacional, situado en 61.5 por ciento. La misma encuesta revela que el miedo se intensifica en los espacios públicos, ya que apenas el 27 por ciento de las personas entrevistadas expresó sentirse segura en las calles y las plazas públicas.

En los mercados, la percepción descendió a apenas 20.3 por ciento; en las carreteras, es de 34.9 por ciento y en los bancos corresponde al 35.7 por ciento. Los únicos espacios donde la percepción mejora son los privados: el 76.6 por ciento afirmó sentirse seguro en su hogar y el 68 por ciento en su lugar de trabajo.

En Oaxaca de Juárez, la seguridad parece haberse convertido en una experiencia limitada al espacio personal, en tanto que las calles, los mercados públicos y las vialidades se ofrecen como espacios asociados al riesgo.

La percepción de inseguridad se advierte también en el cierre más temprano de los negocios y en que la mayoría de los habitantes de la ciudad evitan salir de noche por temor a ser asaltados. Por ello, los espacios públicos se ven cada vez menos concurridos.

Además, los comerciantes del centro y las colonias periféricas afirman que el problema de la inseguridad ya se introdujo en las conversaciones cotidianas; algunos cierran más temprano sus tiendas y otros reconocen haberse acostumbrado a trabajar con temor.

Los delitos al alza

Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), analizada por el Observatorio Nacional Ciudadano, demuestra que la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes en Oaxaca se ubicó en 150.86 en marzo de 2026, con una reducción de 4.01 por ciento respecto al mismo periodo de 2025.

Sin embargo, detrás de esa disminución hay delitos que muestran incrementos importantes y que afectan directamente a la seguridad ciudadana.

El más notorio es el robo de negocio. En marzo de 2025, la tasa reflejaba 5.72 casos por cada 100 mil habitantes y en marzo de este año ascendió a 9.48, cifra equivalente a un incremento de 65.61 por ciento y que en febrero ya alcanzaba 31.58 por ciento.

El aumento coincide con las denuncias de comerciantes que reportaron asaltos, “cristalazos” y robos en todas las áreas comerciales de la ciudad. El robo de vehículos también creció. En marzo de 2025 correspondía a 14.88 y pasó a 17.44 en marzo de 2026, con el incremento anual de 17.20 por ciento.

Las lesiones dolosas en marzo del año pasado fueron de 9.92 por cada 100 mil habitantes y en marzo de 2026 ascendieron a 14.78: un incremento de 49.05 por ciento; y que en el mes anterior ya era del 39.29 por ciento.

El robo con violencia, uno de los delitos que más se refleja en la percepción ciudadana y tiene fluctuaciones notorias, registró, en febrero de 2025, una disminución de 8.69 por ciento, pero en el mismo mes de 2026 reportó un incremento de 47.83 por ciento.

Aunque el índice de violencia mostró en febrero de 2026 una disminución anual de 36.77 por ciento, en marzo pasado registró un aumento mensual de 75 por ciento; la violencia familiar presentó también un incremento mensual de 37.93 por ciento.

Otro incremento relevante se produjo en el rubro de los feminicidios, ya que, según las estadísticas oficiales, no se reportó ninguno en marzo de 2025 y febrero de 2026; pero en marzo de 2026, la tasa alcanzó 0.71 por cada 100 mil habitantes.

Aunque algunas cifras muestran reducciones en delitos como el homicidio doloso y el robo a casa habitación, en los delitos patrimoniales hay repuntes considerablemente altos que alimentan la sensación de vulnerabilidad ciudadana.

 

 

Estadísticas manipuladas

Los especialistas en seguridad pública advierten que una de las prácticas más frecuentes en el análisis institucional consiste en reducir los indicadores estadísticos de la seguridad pública, a pesar de las experiencias negativas que tiene la población sobre ésta.

El sociólogo y criminólogo Loïc Wacquant ha advertido que las estadísticas delictivas por sí solas no permiten comprender plenamente la dimensión social de la inseguridad, debido a que la violencia urbana determina los niveles de temor en las personas y la percepción de abandono institucional.

El criminólogo británico David Garland coincide en que la seguridad pública no puede analizarse sólo con registros oficiales, ya que la percepción social del delito modifica la manera en que las personas utilizan y viven el espacio público. Además, existe un factor que vuelve aun más compleja la evaluación de las cifras oficiales: la llamada “cifra negra”.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), del Inegi, señala que alrededor del 94 por ciento de los delitos cometidos en Oaxaca no son denunciados; es decir, sólo una mínima parte de ellos se vierte en una carpeta de investigación y en los registros oficiales.

El propio Inegi ha documentado que delitos como la extorsión alcanzan niveles sin denunciar superiores al 98 por ciento, y que el robo, la amenaza y las lesiones dolosas muestran también altos niveles de subregistro.

Organizaciones civiles como México Evalúa y el Observatorio Nacional Ciudadano han revelado que esta cifra negra distorsiona la evaluación de la incidencia delictiva, debido a que el bajo número de las carpetas de investigación no implica menos delitos, sino menor denuncia y desconfianza institucional.

Las razones de este fenómeno son múltiples: desconfianza hacia las autoridades, percepción de impunidad, demasiada burocracia institucional y la creencia de la gente en torno a que “denunciar no tendrá resultados”. En otras palabras: una parte considerable de la violencia cotidiana en Oaxaca nunca llega a las estadísticas oficiales.

Violencia en el Centro Histórico

La percepción de inseguridad en Oaxaca de Juárez se expresa claramente en la sucesión de actos delictivos de gran impacto, como fue el caso del asesinato con arma blanca de una mujer y que al parecer fue motivado por un asalto a una tienda de ropa.

Este crimen ocurrió en fecha reciente sobre las avenidas Valerio Trujano, entre Díaz Ordaz y J. P. García, a escasas cuadras de la plaza pública de la capital del estado, cuando el agresor entró al establecimiento y atacó a la víctima luego de que ésta se resistiera a entregarle el dinero de la caja.

El crimen ocurrió a plena luz del día en el área más transitada de Oaxaca de Juárez, y generó enorme indignación entre los comerciantes y los ciudadanos.

“Estamos cansados de vivir con miedo”, denunciaron las personas que presenciaron el ataque, y responsabilizaron a las autoridades municipales por la falta de resultados en su estrategia de seguridad.

El asesinato se convirtió de inmediato en la imagen genérica de la inseguridad dominante en la capital, ya que si puede darse a plena luz del día en el Centro Histórico frente a decenas de personas, un suceso similar puede ocurrir con mayor facilidad en cualquier otra parte de la ciudad.

En efecto, hay mucho mayor riesgo de violencia delictiva en las colonias periféricas, donde vecinos denuncian deficiencias del alumbrado público, menor presencia policial y tiempos de respuesta tardíos o nulos.

En muchas colonias, la inseguridad se gesta por la carencia de luminarias en las calles, por patrullajes insuficientes y el deterioro absoluto de los espacios públicos. Especialistas en análisis urbano señalan que la falta de iluminación, transporte, planeación urbana y acceso a otros servicios públicos aumentan los problemas de inseguridad.

Pese a ello, el discurso oficial se centra todavía en el despliegue de operativos policiales y en las burocráticas reuniones de “coordinación”.

La contradicción entre la percepción y las estadísticas de inseguridad evidencia no sólo manipulación, sino la profunda desconexión entre las autoridades y los graves problemas que la violencia delictiva provoca en la población.

Desconfían del gobierno

La alta percepción de inseguridad en Oaxaca de Juárez surge de la ineficiencia de las autoridades para resolver este problema que afecta la movilidad cotidiana de los ciudadanos.

La ENSU, del Inegi, señala que, en marzo de 2026, la población adulta de la capital oaxaqueña expresó desconfianza en el gobierno de Raymundo Chagoya Villanueva.

 

 

Las cifras revelan que sólo el 46 por ciento de la población de 18 años y más manifestó tener “mucha o algo de confianza” en el gobierno municipal, mientras que el 54 por ciento expresó “alguna o mucha desconfianza”.

En términos aritméticos, 259 mil 321 personas reconocieron desconfiar del gobierno de Chagoya Villanueva, frente a 220 mil 779 que aclararon manifestar algún nivel de confianza.

El indicador sitúa a la actual administración municipal de Oaxaca de Juárez debajo incluso de la confianza expresada hacia el Gobierno Federal, que alcanzó 61.8 por ciento de percepción positiva; el gobierno estatal obtuvo 46.9 por ciento de confianza y 52.7 por ciento de desconfianza.

Pero la desconfianza ciudadana no se limita solamente al ámbito político o administrativo, sino también a la Policía Preventiva Municipal; la ENSU reveló que esta institución es la que obtuvo la peor evaluación en la capital del estado.

De las 405 mil 119 personas que identifican a la corporación municipal, sólo 168 mil 931 consideran que su desempeño es “muy o algo efectivo”, lo equivalente apenas al 41.7 por ciento de percepción positiva.

Esta cifra ubica a la policía municipal muy por debajo de las corporaciones federales, incluso de la policía estatal, institución que logró una percepción positiva de 57.8 por ciento.

La Secretaría de Marina encabeza la evaluación ciudadana, con 87.8 por ciento de percepción de efectividad; la Secretaría de Defensa Nacional alcanza 84.5 por ciento; la Guardia Nacional 81.5 por ciento y la Fuerza Aérea Mexicana 82.1 por ciento.

Estas encuestas estiman que los ciudadanos de Oaxaca de Juárez tienen mucha mayor confianza en las instituciones de seguridad federales y estatales que en las municipales. Especialistas en seguridad pública han señalado que la percepción de efectividad policial constituye uno de los principales indicadores de legitimidad institucional.

Cuando una corporación pierde credibilidad ante los ciudadanos, disminuyen las denuncias, aumenta la cifra negra y se debilita la colaboración social en tareas de prevención del delito.

En Oaxaca-capital los resultados de la ENSU muestran que la estrategia de seguridad de Chagoya Villanueva ha fracasado casi en su totalidad, porque mucha gente aún modifica sus rutas, cierra sus negocios más temprano y mira con desconfianza las calles de la ciudad. 


Escrito por Miguel Maya Alonso

Colaborador. Obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Periodismo 2022, con la investigación "Amapola en Oaxaca, sembradores en la niebla".


Notas relacionadas

Las rachas de viento en costas guerrerenses alcanzarán los 110 km/h.

El hallazgo reportado por la Fiscalía ocurrió en Tepoztlán, a 14.8 kilómetros de Yautepec, donde Michelle Itzayana desapareció el 24 de mayo.

Con mazos, piedras y postes de alumbrado público, alrededor de 20 personas con el rostro cubierto derribaron parte de la barda perimetral del inmueble.

Fiscalía de Veracruz investiga la desaparición de la comunicadora y continúa operativo de búsqueda en la región sur del estado.

Policía y avenidas registran los niveles más bajos de satisfacción ciudadana.

En la entidad, permanecerán sin clases más de 800 mil alumnos de 12 mil escuelas. En CDMX el magisterio fue replegado con gases.

Autoridades agregaron que el resto de los heridos se encuentran estables.

Tras la detención, los manifestantes se trasladaron al Ayuntamiento de Chimalhuacán para exigir la liberación del dirigente Antonio Zacarías.

Morelos, Tabasco y Zacatecas, alcanzaron el nivel más alto de extorsión en los últimos 11 años.

La reducción de violencia en el primer trimestre de 2026 puede responder a múltiples factores aún no verificados.

Está por terminar el primer cuatrimestre de 2026 y tanto en el Gobierno Federal como en los estados se evade atender la seguridad de los ciudadanos.

Puerto Vallarta, Tepic y Zapopan encabezan el listado de las ciudades cuyos pobladores se sienten más inseguros.

Volker Türk hizo un llamado al gobierno mexicano a reforzar los mecanismos de búsqueda, la identificación forense y las capacidades de investigación para enfrentar la crisis de desapariciones y la impunidad.

La violencia en carretera y los altos costos están afectando la operación y el crecimiento económico.

El viaje redondo desde la Ciudad de México a Cuernavaca y Acapulco tiene un costo de 372 pesos y mil 700 pesos respectivamente por automóvil.