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Reportaje
¡Los huitziltecos exigen paz! Cuatro ediles asesinados y nuevas amenazas contra el alcalde actual
Habitantes de Huitzilan consideran que detrás de las tensiones políticas registradas en los últimos años domina el interés de grupos vinculados al antiguo cacicazgo por recuperar influencia en la vida pública del municipio.


Huitzilan es un municipio de la Sierra Norte de Puebla y ha sufrido el asesinato de cuatro de sus presidentes municipales en un contexto de violencia política que durante décadas enfrentó la población organizada con grupos ligados al antiguo cacicazgo local y a la Unión Campesina Independiente (UCI).

En junio de 2026 se sumaron dos amenazas de muerte; fueron dirigidas contra el alcalde en funciones, Josué Elías Velázquez Bonilla, maestro rural y líder natural de los indígenas de la zona, a través de mensajes publicados por un usuario identificado como simpatizante de Morena.

Los presidentes municipales asesinados son Ignacio Gómez Cipriano, presidente en funciones, ultimado el 12 de julio de 1988; Francisco Luna Gobierno, asesinado el 30 de enero de 1998 tras concluir su mandato; José Ramírez Velázquez Gobierno, victimado el cuatro de abril de 2004; y Manuel Hernández Pasión, presidente municipal en funciones, asesinado el 10 de octubre de 2017.

Las amenazas contra el actual presidente se enmarcan en un conflicto político surgido a raíz de la elección del Comité de Obras del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (FAISPIAM). El tres de junio, la Secretaría de Bienestar federal convocó a los habitantes de la cabecera municipal de Huitzilan a una asamblea para integrar este comité, que definirá las obras financiadas con un presupuesto cercano a los 10 millones de pesos (mdp).

La realización de estas asambleas ha generado controversias en distintas comunidades indígenas del país debido a que en ellas se decide el destino de recursos públicos importantes. En Huitzilan, diversos habitantes reportaron que surgió inconformidad por la forma en que se desarrolló el proceso y denuncian una intervención parcial de los organizadores.

Sin embargo, en el municipio también llamado “Rubí de la Sierra Norte”, la planilla respaldada por la mayoría de los asistentes obtuvo alrededor de mil 400 votos, frente a menos de 700 sufragios obtenidos por la opción identificada por los pobladores como cercana a Morena.

Tras conocerse el resultado, se registraron momentos de tensión durante la asamblea. Testimonios recabados para este reportaje informaron que varias mujeres indígenas y el propio presidente municipal fueron agredidos físicamente en medio de los incidentes. Habitantes consultados consideran que los responsables de conducir la jornada no lograron contener oportunamente el desorden generado después de la votación.

El cinco de junio amenazaron por primera vez: “Los antorchas me la pelan y que se dejen con sus pt pdjd los antorchistas y que cuiden mucho a su presidente porque alguien lo trae de encargo; yo nomás le digo eso porque me comentaron y arriba Morena porque Morena sí cumple lo que dice”, escribió el usuario de Facebook Gabino Mota García. Y el 15 de junio insistió: “Yo les dije que son los antorchas y que cuiden a su pinche presidente porque lo van a matar los Z”.

Pobladores identifican a Marco Alonso Aco Cortés entre los principales actores de la disputa política debido a la integración del Comité del FAISPIAM. También mencionan la participación de Joel Torres y Vicente Luna Márquez, integrantes de la organización Unidad de las Izquierdas (UI). En distintas etapas, Alonso Aco ha mantenido cercanía con actores y grupos vinculados a Morena, entre ellos el delegado federal de los Programas para el Desarrollo en Puebla, Rodrigo Abdala Dartigues.

En este contexto, Cristal González Rosales, regidora de Gobernación de Huitzilan, denunció haber recibido llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp con amenazas desde números desconocidos. Situación similar reportó el expresidente municipal Moisés González Lira, quien también recibió llamadas intimidatorias en semanas recientes.

Varios indígenas huitziltecos entrevistados coinciden en señalar a Alonso Aco como uno de los principales promotores de la confrontación política en el municipio. Como antecedente, recuerdan que el 12 de enero de 2016, durante una entrevista realizada por el periodista Martín Hernández y publicada en La Jornada de Oriente, declaró: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto o malherido”.

Alonso Aco y sus amenazas de muerte

Marco Alonso Aco Cortés se ha presentado en distintas ocasiones como indígena huitzilteco. Sin embargo, los huitziltecos lo identifican como descendiente de una de las familias asociadas al antiguo cacicazgo que durante décadas ejerció poder político y económico en el municipio.

En una entrevista efectuada por el periodista Martín Hernández Alcántara, Alonso Aco relató que, durante la década de los ochenta, se encontraba en la Ciudad de México participando en actividades políticas vinculadas al entonces Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT). Mientras tanto, Huitzilan atravesaba uno de los periodos más violentos de su historia, marcado por enfrentamientos entre el pueblo organizado, grupos ligados al antiguo cacicazgo local y remanentes de la UCI. Además, es sobrino de Jerónimo Aco Huerta, a quien habitantes de Huitzilan y dirigentes del Movimiento Antorchista Nacional (MAN) han señalado durante años como autor intelectual del asesinato del presidente municipal Ignacio Gómez Cipriano.

 

 

En marzo de 2016, buzos de la noticia publicó el reportaje Familia Aco: 50 años de crímenes en Huitzilan, en el que documentó la denuncia presentada por el ingeniero Valentín Oliver Tenorio relacionada con la compra de acciones de la empresa Desucampo S.A. de C.V., creada por Alonso Aco y Rolando Aco. El caso derivó en el proceso penal número 101/2011 radicado en el Juzgado de lo Penal del Distrito Judicial de Huejotzingo. En ese trabajo periodístico, Oliver Tenorio declaró: “Alonso es uno de los más violentos de ellos; Alonso me tiene amenazado de muerte”.

La tarde del 10 de octubre de 2017, el presidente municipal Manuel Hernández Pasión fue asesinado en los límites de Zacapoaxtla. Tras el crimen, el MAN señaló públicamente a Alonso Aco y al entonces alcalde de Zacapoaxtla, Guillermo Lobato Toral, como presuntos autores intelectuales del homicidio. El 16 de enero de 2018, El Sol de Puebla publicó que dos de los detenidos por el asesinato de Hernández Pasión eran familiar directo y sobrino de Guillermo Lobato Toral. La información fue atribuida por el medio a fuentes extraoficiales que solicitaron el anonimato.

En la elección municipal de 2018, Alonso Aco respaldó a la oposición agrupada en torno al Partido del Trabajo; en 2021 apoyó a la planilla de Morena y, en 2024, a la del Partido Verde Ecologista de México. Ese mismo año buscó la candidatura de Morena a la diputación federal por el distrito 02, pero no la obtuvo.

En julio de 2022, integrantes de la agrupación morenista Colectiva por Bienestar Social, entre ellos René Sánchez Galindo, Ana Lluvia García Vilchis y Manuel Rosales Sandoval, expresaron públicamente su respaldo para que Alonso Aco asumiera la dirigencia estatal de Morena, objetivo que finalmente no consiguió.

Actualmente preside el Movimiento Popular Progresista (MPP), organización en la que participa también Violeta Becerril, excandidata de Morena a la alcaldía de Ocoyucan en 2024. Asimismo, mantiene cercanía política con integrantes de la UI, entre ellos Joel Torres, así como con diversos actores vinculados a Morena en Puebla, entre ellos el delegado federal de los Programas para el Desarrollo en el estado, Rodrigo Abdala Dartigues.

Nuevas amenazas al acecho

Diversos habitantes de Huitzilan consideran que detrás de las tensiones políticas registradas en los últimos años domina el interés de grupos vinculados al antiguo cacicazgo por recuperar influencia en la vida pública del municipio.

En lo que va de la administración 2024-2027, pobladores identifican una serie de acciones y discursos que les recuerdan el clima de confrontación que antecedió al asesinato del expresidente municipal Manuel Hernández Pasión en 2017.

Durante actividades públicas recientes, entre ellas la elección del Comité de Obras del FAISPIAM, algunos habitantes reconocieron la presencia de personas que estuvieron vinculadas a los conflictos que marcaron una de las etapas más violentas de la historia de Huitzilan; entre ellas mencionan a Raúl Santiago Cristóbal, a quien identifican como integrante de los grupos que operaron durante aquellos años y a quien relacionan con hechos de violencia ocurridos en el municipio. También señalan la participación de Vicente Luna Márquez y de otros actores que han reaparecido en la vida política local. Asimismo, pobladores reportan la presencia de Francisco Ayance, conocido como El Tépeth, así como otras personas que estuvieron alejadas de la actividad pública del municipio durante años.

En este contexto se produjo la amenaza de muerte difundida el pasado cinco de junio contra el presidente municipal Josué Elías Velázquez Bonilla. La situación mantiene en alerta a los huitziltecos, quienes recuerdan que, en el pasado, los episodios de violencia estuvieron precedidos por confrontaciones políticas, campañas de desprestigio y un clima creciente de polarización social.

Huitzilan de Serdán ha perdido a varios de sus dirigentes y representantes populares durante las últimas décadas. Por ello, el pueblo organizado sostiene que defenderá los avances alcanzados en materia educativa, social y de infraestructura para evitar que el municipio reviva esa época de violencia.

 

 

Así lo expresó Bartolomé Aparicio Pasión, indígena huitzilteco de 75 años, quien ha sido testigo de las transformaciones recorridas por el municipio. Entrevistado por buzos de la noticia, reveló en náhuatl: “No hay ninguna razón para que hagan una amenaza o que traigan nuevamente la muerte”. Recordó que, durante años, los habitantes tuvieron que organizarse para exigir justicia y recuperar la tranquilidad social: “ahora ya no dejamos que nos hagan nuevamente como en esos tiempos; porque en esos tiempos había mucha matanza. Eso ya no lo queremos”, demandó.

Con la autoridad que le da haber vivido aquellos años, don Bartolomé concluyó: “Ahora somos libres, donde sea podemos andar, a la hora que sea; hasta cuando hacen una fiesta pueden amanecer libres. Que así se siga, ya no queremos matanzas, ya no queremos problemas; que así se siga: ése es el pensamiento que tenemos nosotros”.

Los hechos del pueblo organizado

En 1984, Huitzilan tenía apenas tres escuelas y ninguna contaba con maestros. Cuatro décadas después, las 28 comunidades del municipio tienen caminos transitables todo el año, electrificación, agua potable y una red de drenaje que cubre al 90 por ciento de la población. También posee infraestructura deportiva y cultural que incluye 33 canchas techadas de usos múltiples, una cancha de futbol rápido, campo de futbol, gimnasio y auditorio con capacidad para cuatro mil personas.

La oferta educativa se ha ampliado a 25 preescolares, 25 primarias, ocho secundarias, cinco bachilleratos y una Escuela Normal. En materia de salud, los habitantes cuentan con clínicas en San Miguel del Progreso, Zoyotla y Totutla, además del Centro de Salud con Servicios Ampliados (CESSA), inaugurado en 2015, que brinda mil 350 consultas mensuales en promedio. De acuerdo con autoridades municipales, parte de los insumos y algunos servicios profesionales son complementados por el ayuntamiento y el MAN.

Piden paz en Huitzilan

El MAN –organización a la que pertenece el alcalde– exigió al Gobierno del Estado garantizar la integridad del presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Josué Elías Velázquez Bonilla, así como la seguridad de los habitantes del municipio. De igual modo, solicitó que se investiguen las amenazas denunciadas y se actúe para evitar que la confrontación política escale a hechos de mayor gravedad.

La organización hizo un llamado similar al Gobierno de la República para que, en el ámbito de sus atribuciones, contribuya a preservar la tranquilidad social en Huitzilan. También expresó su preocupación por la intervención de actores políticos que, a juicio de los habitantes entrevistados y de la propia organización, han contribuido a reactivar viejas confrontaciones en el municipio, entre ellos el delegado federal de los Programas para el Desarrollo en Puebla, Rodrigo Abdala Dartigues. 

 

La lucha contra el terror

El municipio de Huitzilan de Serdán ha sostenido una lucha para preservar la tranquilidad social y el desarrollo conquistados por su población organizada durante más de 40 años. En la década de los 20 del siglo pasado, un grupo de familias provenientes de Tetela de Ocampo concentró la propiedad de las tierras más fértiles, el comercio y buena parte del poder político local. Así lo documentó el antropólogo canadiense James Mounsey Taggart en su investigación sobre una comunidad náhuatl de la Sierra Norte de Puebla, donde registró cómo una pequeña élite controlaba la tierra, la actividad comercial y los servicios básicos, mientras gran parte de la población indígena permanecía en condiciones de marginación.

 

 

El despojo de tierras, la concentración del comercio y el control político llevaron a cientos de huitziltecos a incorporarse a la UCI a finales de los 70 del siglo pasado. Tras la muerte de sus dirigentes históricos, el municipio atravesó un periodo de intensa violencia. De acuerdo con testimonios de pobladores, entre 1978 y 1984 ocurrieron más de 150 asesinatos. Don Francisco Cipriano Santiago recuerda aquellos años de la siguiente manera: “Antes estábamos mal; se asesinaba, se maltrataba. A eso de las seis ya teníamos que encerrarnos, ya no podíamos salir. Yo sí recuerdo que mataron a muchos, yo los vi. Muchos fueron los caídos”.

Frente a tal situación, un grupo de campesinos buscó apoyo en organizaciones sociales, partidos políticos e instituciones gubernamentales. Fue entonces cuando establecieron contacto con el MAN y expusieron la problemática del municipio. A partir de ese acercamiento, los pobladores se organizaron para exigir la intervención de las autoridades y luchar por el regreso de los desplazados.

El 21 de marzo de 1984 regresaron a Huitzilan más de 500 habitantes que habían abandonado sus hogares debido a la violencia. Encabezados por sus líderes naturales, los huitziltecos recuperaron la tranquilidad social. Con ello inició una nueva etapa en la historia del municipio, marcada por el trabajo colectivo y la búsqueda de mejores condiciones de vida.

La intervención de las instituciones de seguridad y procuración de justicia permitió disminuir los niveles de violencia, mientras los habitantes organizados emprendían la reconstrucción del municipio. La reapertura de escuelas, caminos y servicios básicos marcó el inicio de una nueva etapa para Huitzilan de Serdán. Sin embargo, las disputas políticas y sociales no desaparecieron completamente y continuaron en distintos momentos de la vida pública municipal.

A pesar de ello, el pueblo organizado impulsa la transformación del municipio. De acuerdo con la investigación etnográfica y documental realizada por buzos de la noticia, tras el asesinato del líder social Máximo de la Cruz Rivera, surgieron diversos actores que mantuvieron una postura crítica frente al proyecto impulsado por los huitziltecos organizados.

Entre ellos destacó Fernando Cuéllar Muñoz. Más tarde apareció Marco Alonso Aco Cortés, descendiente de una de las familias vinculadas históricamente al antiguo cacicazgo local, quien encontró en el sacerdote José Martín Hernández Martínez a un aliado político. Ambos se convirtieron en figuras relevantes entre las expresiones opositoras al proyecto encabezado por el pueblo organizado.

En contraste, el liderazgo de Manuel Hernández Pasión crecía dentro y fuera de Huitzilan. Impulsó un periodo de desarrollo que fortaleció el prestigio del proyecto constituido por los huitziltecos. El 12 de enero de 2016, bajo el membrete del llamado Consejo Ciudadano, fue publicada una advertencia, en la que se leía: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto o malherido para inculpar a otros”.

Fue en ese contexto de confrontación política que, el 10 de octubre de 2017, Manuel Hernández Pasión fue asesinado con su escolta durante una emboscada perpetrada en las inmediaciones de Zacapoaxtla. A casi nueve años del crimen, el caso persiste como una de las heridas más profundas en la memoria de Huitzilan.


Escrito por Carmen Guevara

Reportera poblana


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