Cargando, por favor espere...

Tribuna Poética
Domingo Argumosa: una confusión centenaria
La gramática también castiga; o de cómo la falta de verbos cambió la nacionalidad de un poeta mexicano, sería un título apropiado para la decimonónica anécdota literaria que hoy nos ocupa.


La gramática también castiga; o de cómo la falta de verbos cambió la nacionalidad de un poeta mexicano, sería un título apropiado para la decimonónica anécdota literaria que hoy nos ocupa.

El 13 de septiembre de 1890, en el número 175 de El Perú ilustrado, en medio de anuncios de bálsamos curalotodo, máquinas de escribir “Remington”, “Emulsión de Scott”, Máquinas de coser “Davis”, perfumería inglesa “Atkinson” y jabón de azufre-bórax para el cuidado de la piel, apareció publicado el poema El dolor por el goce, que el periódico acreditaba al “colombiano” Domingo Argumoza. A partir de entonces, todas las antologías literarias de la época, e incluso posteriores, incurrieron en el error de cambiar la nacionalidad a este poeta conservador de la segunda mitad del Siglo XIX, miembro de la Sociedad Católica de la Ciudad de México y hoy casi olvidado, incluso en su tierra.

Pero esta confusión internacional no impidió que, una y otra vez, se citara al poeta agregando, entre paréntesis, el adjetivo “colombiano”, seguido del interesante comentario original: “esta composición tiene de notable que no se usa en ella el VERBO”.

En efecto, se trata de un lipograma, es decir, de un artificio literario con el que el autor elabora un mensaje completo y coherente suprimiendo un elemento (una letra, un signo gráfico, etc.); la proeza de Argumosa estriba en que suprime (y con éxito) nada menos que el verbo que, en español, es una categoría gramatical imprescindible para una comunicación efectiva. ¿Cómo lo consigue? Utilizando la estructura Para X, Y; y haciendo elipsis de los verbos “existe”, “vuela”, “crecen”, “nacen”, etc.

Este recurso estilístico brinda al poema un ambiente de inmovilidad y nostalgia en cada estrofa, planteando una marcada antítesis entre la belleza y lo agradable a los hombres (la naturaleza, el paisaje y los placeres de la vida) y el llanto, el sufrimiento y la muerte, atributos de su yo lírico, brindando a la composición un carácter pesimista, propio del romanticismo tardío al que perteneció el poeta católico que renunció al verbo… y al parecer El Verbo, irritado por su atrevimiento, se está vengando desde entonces.

 

Para el azul del éter

el iris de colores,

para las gayas flores

pintado colibrí,

para el bosque los árboles,

para el campo el rocío,

las ondas para el río,

el llanto para mí.

Para el jardín ameno

alfombra de esmeralda,

para el cielo la gualda,

los peces para el mar,

para el viento las aves

de mil pintadas plumas,

para el terreno espumas

y para mí el pesar.

Para el joven ardiente

lánguidas ilusiones,

y gratas sensaciones

al viejo baladí;

para ambos juntamente

la dicha apetecida,

para todos la vida,

la muerte para mí.

Para la fuente rústica

poético murmullo,

la luz para el cocuyo,

para la abeja miel,

y para el hombre amado

con delirio profundo

todo el placer del mundo,

y para mí su hiel.

Para la niña angélica

encantados jardines,

guirnalda de jazmines,

horizontes de amor:

el cielo para el hombre

dueño de esa hermosura;

para ellos la ventura,

y para mí el dolor. 


Escrito por Tania Zapata Ortega

Correctora de estilo y editora.


Notas relacionadas

A menudo se considera a Las Instrucciones de Shuruppak como el libro más antiguo de que se tenga noticia.

La prosa de Álvaro Mutis tiene tanto de poética como su poesía roza la narración.

Entre cada presentación, el público, cubierto en un murmullo de emoción, se sentía parte de algo más grande que un simple espectáculo.

En esta magnífica jornada artística se mostraron destacados grupos dancísticos y musicales procedentes de Colombia, Panamá y Eslovaquia, así como el prestigiado Ballet Nacional de Danza y de Música del Movimiento Antorchista Nacional.

Su primera novela fue La cabeza en las nubes (1989).

Su inspirada poesía aborda temas universales como el amor, el odio, el dolor, la muerte, la naturaleza y el sentimiento patriótico, dando importancia especial a las imágenes.

El mundo moderno, con todos sus adelantos, sigue siendo tributario de Sumeria.

La poetisa y periodista argentina Olga Orozco forma parte de la generación conocida como la Tercera Vanguardia.

Harto conocida es la importancia jurídica de este extenso código.

El encuentro cultural reunirá expresiones artísticas de Colombia, Panamá, Eslovaquia y México.

Hoy compartimos dos poemas de la argentina María Meleck Vivanco (1921-2010) en los que se expresa su militancia antibélica y su profunda preocupación por la realidad convulsa de su tiempo.

Los estudiosos de la india comprendieron muy bien la diferencia entre todas las formas anteriores y la poesía de autor.

Fue la única mujer que formó parte del grupo de poetas surrealistas argentinos, en una sociedad en que las mujeres no votaban ni podían ser votadas.

Se trata, pues, de una poesía el servicio de la ética y de un ideal moral y acético, razón por la cual está expresada en estilo gnómico (sapiencial).