Su enérgica poesía combativa está llena de simbolismos y será preciso tratarla aparte.
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Sumeria es, a decir de Ángel María Garibay K, en Voces de Oriente, “la nación más antigua y la más altamente influyente en la humanidad”. Acaso solamente China, para el oriente extremo, puede competir con ella y aún hay datos para pensar en un interflujo de ambas culturas (…) El mundo moderno, con todos sus adelantos, sigue siendo tributario de Sumeria. Le debemos calendario, medidas, astronomía. El primer documento en que aparece este nombre es el Código de Hammurabi. No se ha podido dar hasta hoy la significación del nombre de sumer, sumerio, Sumeria. La población más importante de esta cultura fue Babilonia I, probablemente en el milenio cuarto a. C. Aunque no hay certeza de que hayan sido de esta raza los fundadores primitivos.
En la antología titulada Literatura Sumeria, Juan Manuel Pérez García señala: “Los sumerios presentan un gran enigma para los investigadores y conocedores del tema, ya que todavía no han podido determinar tanto su origen racial como su origen geográfico”; sin embargo, una vez descifrada la escritura cuneiforme, los arqueólogos han dado a conocer todos los grandes adelantos realizados por ellos y de los cuales nosotros aún nos beneficiamos, como son las matemáticas, la medicina, la astronomía, la medición del tiempo, la rueda, las construcciones monumentales con ladrillo y la mayor de todas, la escritura. El sistema de escritura que los sumerios crearon por el año 3500 a. C., provocó un gran cambio en el sistema social, pues aumentó el poder que los sacerdotes detentaban, porque ellos poseían el secreto de la escritura y eran los únicos que podían leer los registros, mientras que las personas comunes lo ignoraban por completo; de esta manera la clase sacerdotal llevaba la cuenta de los tributos pagados al templo. La escritura cuneiforme también fue utilizada por los comerciantes, quienes realizaban pedidos y registraban por escrito las transacciones realizadas; además de ser empleada por los notarios y los reyes, quienes ponían por escrito las leyes que regulaban el comportamiento de los hombres dentro de la vida en sociedad; pero, sin lugar a dudas, la mejor utilidad que los sumerios le pudieron dar a la escritura que ellos mismos crearon fue preservar los relatos míticos y legendarios, que seguramente se habían transmitido desde mucho tiempo atrás a través de la tradición oral.
Lamento por la destrucción de Ur, es una antigua composición sumeria que lamenta el colapso de la tercera dinastía de Ur (hacia el año 2004 a. C.) en el sur de Mesopotamia. Esta elegía, compuesta principalmente por 11 “canciones” o estrofas de longitud desigual, comienza enumerando algunas de las ciudades y templos prominentes de Sumeria y las deidades que los habían abandonado. En la segunda “canción”, la gente de Ur y de otras ciudades de Sumeria es instada a entonar un amargo lamento. El tercer “canto” relata que la diosa Ningal escucha las súplicas del pueblo de Ur, pero no puede disuadir a los dioses Anu y Enlil de su decisión de destruir la ciudad, y las “canciones” restantes relatan los devastadores resultados de la derrota de Ur en la batalla. La última estrofa termina con una súplica a Nanna (en acadio, Sin), el esposo de Ningal, para que la ciudad se levante una vez más y para que el pueblo de Ur vuelva a presentarle sus ofrendas (Enciclopedia británica).
La ciudad de Ur fue destruida por el año 2006 a. C. La caída fue famosa en todo el Oriente y de ella se hicieron varios poemas. La muestra que se da aquí basta para conocer su estilo y tónica general que esta poesía tiene y su parecido con las lamentaciones de Jeremías en La Biblia. Este poema consta de 436 líneas divididas en 11 cantos. La edición del texto y su versión se dieron por primera vez en Assyriological Studies, del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, en 1940.
Lamentaciones por la ruina de Ur
(Fragmentos)
… Abandonado quedó, el redil se queda el viento.
El búfalo dejó el establo, el redil se queda el viento.
El amo dejó su granja, el redil se queda el viento.
Enlil nos abandonó, y el redil se queda el viento.
Nippur nos abandonó, el redil se queda el viento.
Ninnil deja ya su casa, y el redil se queda el viento.
…
¡Ciudad, alza tu lamento; que sea amargo tu lamento!
Amargo sea tu lloro, álzalo tan grande cuanto puedas.
De una santa ciudad destruida y lamento ha de ser muy alto.
Ur, la santa, ya derruida: amargo sea tu lamento.
Ladrillos de la ciudad, alzad el doliente son.
Santuarios de las deidades, alzad el doliente son.
…
Se desató la tormenta: su aullido sopla en mi alma.
Mujer dolorida soy… Su aullido sopla en mi alma.
Se desató la tormenta: saturada estoy de amargura.
Todo el día cayó sobre mí la tormenta de amargura.
Y aunque estoy estremecida, no huyo ante la tormenta.
Nada en el día de consuelo: en la noche todo horror.
Se alzó ante mí un lamento en la noche
y aunque me espeluzno de horror,
no huyo ante la amargura.
En el sitio en donde reposo vino a dar el torbellino,
y en medio de mi amargura, no huyo ante la tormenta.
Yo, cual vaca que patea el suelo,
cuando el becerro ha perdido, bramo de amarga tortura:
el horror en mi país reina.
Yo, cual ave sin su nido, hago trepidar mis alas:
mi ciudad fue descuajada de sus cimientos.
Ur yace en tierra; ya Ur no existe.
Yo soy la esposa que llora en Enunkug, mi palacio:
nadie viene a consolarme: mi llanto corre sin freno.
Queda cual cabaña de campo sembrado:
[toda endeble y solitaria.
Cual tienda que tuvo mercancía y ha sido saqueada.
Cual la troje, que acumulaba granos y ahora está llena
[de polvo.
Cual el redil de un pastor, que emigra y deja olvidado.
Los destructores, Subarianos y Elamitas
arrasaron mi ciudad: la dieron en 30 siclos.
Cuando sus picas derrumban el muro,
gime atormentado el pueblo.
Un hacinamiento de ruina dejaron:
gime atormentado el pueblo.
La reina estaba gritando: “¡Ay de mi ciudad, ay!
¡Ay de mi casa, ay, ay, ay!”
Ningal el Rey exclamaba:
¡Ay de mi ciudad; ay de mi casa!
Y yo su esposa decía: destruida quedó, destruida…
¡Ay, Ur destruida quedó: su pueblo vaga disperso!
Su enérgica poesía combativa está llena de simbolismos y será preciso tratarla aparte.
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Escrito por Redacción