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Poesía
El Manavadharmashastra o Código de Manu
Harto conocida es la importancia jurídica de este extenso código.


En esta última entrega de la literatura de la antigua India abordaremos el Manavadharmashastra o Código de Manu que, a decir de Martín de Riquer, en Historia Universal de la literatura “es una vasta compilación jurídica en verso, escrita en un estilo poético lleno de imágenes y de recursos artísticos, que se inicia con la descripción legendaria de la Creación y que tradicionalmente se atribuye a Manu, el primer hombre y primer rey del mundo que legisla pensando en el futuro de la humanidad. Harto conocida es la importancia jurídica de este extenso código, que parece redactado entre los siglos II a. C. y II d. C.; documento inapreciable para el conocimiento de las costumbres, los ritos y la vida de la India antigua, pues a causa de la necesidad de legislar tanto en lo público como en lo privado ofrece detalles de toda suerte de los diversos aspectos de la vida social y de la educación. Una de las fuentes del Códigode Manu es el Dharmasutra, colección de aforismos para la vida religiosa, cuya redacción se supone, aproximadamente, del año 400 a. C. El Kautiliya-arthashastra es un notable tratado de política en el que se exponen la teoría y la práctica del gobierno y se refieren detalles de la administración estatal y de la vida pública indias; fue redactado entre los siglos III y IV”.

 

El Código de Manu está dividido en 12 libros:

1. La creación del universo, origen del texto y las edades del mundo.

2. Fundamentos de la ley y conducta adecuada para un estudiante religioso.

3. Deberes del cabeza de familia, matrimonio y ritos funerarios.

4. Reglas de vida económica y comportamiento cotidiano.

5. Restricciones dietéticas, pureza ritual y el estatus y deberes de las mujeres.

6. Deberes del anacoreta (ermitaño) y el asceta.

7. Deberes del rey, administración del Estado y justicia.

8. Leyes civiles y penales, regulaciones para tribunales y testigos.

9. Leyes de herencia, división de bienes y relaciones entre hombres y mujeres.

10. Deberes de las distintas castas y reglas en tiempos de calamidad.

11. Penitencias, ritos de expiación y expiación de pecados.

12. La ley del karma, transmigración del alma y la liberación final.

Los temas de estos 12 libros pueden agruparse en cinco grandes temas, a saber: Veda, conocimiento ritual y religioso; Vedanta, objetivos del conocimiento, exponiendo la doctrina filosófica; Achara, comportamiento y vida doméstica (ritos y purificaciones); Vyavahara: código de leyes políticas, civiles y penales; Praiaschita: Expiación de pecados, delitos y crímenes. Algunas clasificaciones añaden el Karma-phala, que explica la ley de la reencarnación y los frutos de las acciones. 

 

Dos de las Leyes de Manu más citadas son las siguientes:

«Piensa bien antes de actuar, habla de acuerdo con la verdad, mira por dónde caminas y filtra el agua que has de beber» (6.46).

«Uno debe saber que son puros las moscas, las gotas de agua, las sombras, una vaca, un caballo, los rayos del Sol, el polvo, la tierra, el aire y el fuego» (5.133).

En cuanto al consumo de carne, suelen citarse las siguientes sentencias:

«Son asesinos tanto el hombre que permite la muerte de un animal, el que lo mata, el que lo corta en pedazos, el que lo vende, el que lo compra, el que cocina la carne, el que la sirve y el que la come» (5.51).

«El consumo de carne proveniente de un sacrificio ha sido declarado que es una regla de los dioses; pero comer carne en otras ocasiones, se considera una conducta de raksasas (caníbales)» (5.31).

«Un duiya (nacido dos veces) que conoce la ley no debe comer carne excepto en conformidad con la ley; si come carne de manera ilícita, después de la muerte será comido por sus víctimas, sin poder defenderse» (5.33).

«El que come carne de manera ilícita perecerá de muerte violenta en tantas reencarnaciones como pelos haya tenido el animal matado» (5.38).

«Uno puede comer carne cuando ha sido salpicada con agua mientras se recitaban mantras, también cuando un brahmán así lo desea, o cuando uno está ocupado de acuerdo con la ley, o cuando su vida está en peligro» (5.27).

«El hombre que durante la ceremonia religiosa rehúsa comer carne de los animales sacrificados, después de su muerte renacerá como animal durante veintiún transmigraciones sucesivas» (5.34).

Lejos de convertirlos en objeto de una discusión anacrónica sobre su contenido machista, los siguientes fragmentos deben entenderse en su contexto, como reflejo de la sociedad que fijó estas normas jurídicas:

«Los días impares (siendo el día siguiente a la noche de Luna nueva el primer día impar) se conciben hembras, y los días pares se conciben varones. Por eso un hombre que quiera tener hijos varones debe copular a su esposa los días pares» (3.48).

«Un hijo varón se produce debido a que hay mayor cantidad de secreción masculina. Una hija mujer se produce debido a una mayor cantidad de secreción femenina. Si ambas secreciones fueran iguales, se producirá mellizos varón y hembra, o un hermafrodita. La concepción fallará si ambos cónyuges son débiles o si generan poca cantidad de secreción» (3.49).

«La mujer debe ser cuidada por su padre, por su hermano, por su esposo y por los hermanos de su esposo. En otras palabras, deben hablarle dulcemente y proveerle comida, buena ropa y adornos, y así mantenerla contenta. Los hombres que quieran conseguir una gran prosperidad y felicidad nunca deben ponerse a una mujer en contra» (3.55).

«A la mujer, el padre la debe proteger en la infancia, el esposo en la juventud y los hijos varones en la vejez: a la mujer nunca se le debe dar independencia».

«Manu le asignó a la mujer cama, asiento, adornos, deseos impuros, rabia, deshonestidad, malicia y mala conducta» (9.17).

«La mujer no puede realizar rituales con las Escrituras, así lo dice la Ley. La mujer no tiene fuerza ni Escrituras, y es falsa: ésa es una regla fija» (9.18).

«Un hombre de 30 años debe casarse con una niña de 12 años que le guste. Un hombre de 24 con una niña de ocho años de edad» (9.94).

«Aunque el esposo carezca de virtudes, o busque sexo (en otras personas) o esté desprovisto de buenas cualidades, la esposa fiel debe adorarlo constantemente como a un dios» (5.154).

Las multas, los castigos corporales, la tortura, la mutlación de miembros y la pena de muerte también están contemplados en este antiguo código, con sus consecuentes casos de agravamiento o atenuación según la casta a la que pertenezcan las víctimas y los ofensores.

«La primera vez que se descubre a un ladrón se le deben amputar dos dedos. La segunda vez, una mano y un pie. Al tercer robo, el ladrón debe sufrir la muerte» (9.277).

«Si el ladrón hurta de noche, el rey debe cortarle ambas manos, y empalarlo por el ano con una estaca puntiaguda» (9.276).

«El que rompe un tanque de agua debe ser ahogado hasta morir, o matado con algún otro castigo mortal. Pero si puede pagar por el daño, debe pagar también una multa extra» (9.279).

«El orfebre que actúa deshonestamente es la más nociva de las espinas: el rey debe hacerlo cortar en pedazos a cuchillo» (9.292).


Escrito por Redacción


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