Cargando, por favor espere...

Economía
El barril caro tiene dueño
El mercado muestra que el petróleo no escasea: lo que falla es su circulación.


El Brent, referencia mundial del petróleo, valía unos 70 dólares por barril antes de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán, el 28 de febrero de este año; el 17 de septiembre pasado cotizaba en 105.7. El precio del petróleo subió porque buena parte del crudo del golfo Pérsico no puede salir: en agosto seguían paralizados más de 10 millones de barriles diarios de su producción, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Para salir, ese crudo depende de un estrecho, Ormuz; y la principal ruta alterna, la saudí, necesita otro, Bab al‑Mandab, para llegar a Asia.

En respuesta a la agresión, Irán cerró Ormuz, por donde pasaba una quinta parte del petróleo mundial. Para esquivarlo, Arabia Saudita, gran aliado de Washington en el Golfo, envió entre cuatro y cinco millones de barriles diarios por un oleoducto hasta el mar Rojo. Desde julio, el movimiento yemení Ansar Alá, conocido como los hutíes, que resiste desde 2015 la intervención saudí en su país, ataca los barcos saudíes en ese mar. En septiembre, los hutíes tomaron la isla de Perim, a la entrada de Bab al‑Mandab, el otro estrecho, que es la salida sur de ese mar, y drones lanzados desde Irak dañaron el oleoducto, que estuvo cerrado más de una semana.

El mercado muestra que el petróleo no escasea: lo que falla es su circulación. En junio, cuando un acuerdo permitió reanudar el tránsito por Ormuz, el Brent bajó a unos 73 dólares, casi su nivel de antes de la guerra. Con la guerra reavivada en julio, el Brent volvió a superar los 100 dólares. Lo que sí se agota es el petróleo guardado: las existencias mundiales cayeron 507 millones de barriles entre febrero y agosto, a un ritmo que la AIE ha calificado de récord.

En el terreno estratégico, pese a todos los intentos de Washington, Irán y sus aliados tienen hoy la llave de los estrechos. La potencia no ha podido normalizar el paso por Ormuz, ni siquiera escoltando buques, y las fuerzas que la coalición saudí respalda en Yemen tuvieron que retirarse ante el avance de Ansar Alá. Pero tener la llave no es lo mismo que cobrar. Economistas del Banco de Italia ven en esta crisis la confirmación del uso creciente de las materias primas como arma de coerción; y los politólogos Henry Farrell y Abraham Newman han mostrado que por más de dos décadas fue Washington quien convirtió en armas los puntos de paso de las finanzas, la información y la tecnología mundiales. Lenin ya contaba, entre los medios con que los monopolios doblegan a quien no se somete, la “privación de materias primas” y de medios de transporte. Hoy lo ejerce Washington, el Estado que los representa, con el bloqueo que impide a Irán vender su crudo: sus embarques de agosto cayeron más de 80 por ciento en un año, según la firma Kpler.

¿Quién cobra? En abril, Estados Unidos exportó una cifra récord de crudo y derivados, según datos oficiales; y en agosto, las refinerías del Atlántico ganaron por barril más que nunca, según la AIE. Y esas ganancias tienen dueño. Según un estudio encabezado por Gregor Semieniuk e Isabella Weber, economistas de la Universidad de Massachusetts, en la crisis de 2022 Estados Unidos fue el país donde más se ganó, por encima de Arabia Saudita y Rusia, y allí la mitad de esas ganancias fue a parar al uno por ciento más rico; la mitad más pobre recibió apenas uno por ciento.

La potencia que desató la guerra pierde en los estrechos, pero su capital petrolero gana con el crudo caro y su gobierno asegura reservas en nuestro hemisferio: tras la operación militar con que capturó en enero a Nicolás Maduro, Washington anunció el 28 de agosto un acuerdo que, de concretarse, le dará el control mayoritario de más de 65 mil millones de barriles de las reservas venezolanas. Es la lucha por las fuentes de materias primas y las concesiones que describió Lenin.

Pagan los pueblos de los países que importan. Según la UNCTAD, de la ONU, 65 de las 75 economías más vulnerables son importadoras netas de petróleo, y casi todo lo que compran es combustible ya refinado. México comparte ese rasgo, y la cuenta le llega por dos lados. Entre enero y julio, Pemex importó 317 mil barriles diarios de gasolina, frente a 383 mil que produjo. Según el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, la gasolina importada se encareció nueve por ciento respecto a 2025, y para contener el precio Hacienda dejó de cobrar más de 47 mil 300 millones de pesos del impuesto a los combustibles hasta junio. La pregunta no es cuánto durará el barril caro, sino cuánto más pagaremos por no refinar todo lo que consumimos. 


Escrito por Níobe Enciso

Economista egresada de la UNAM. Maestra en Economía por El Colegio de México. Coordinadora de la licenciatura en Economía de la División de Ciencias Económico–Administrativas de la UACh.


Notas relacionadas

Khamenei descartó cambios en la política de Washington hacia Irán, mientras Ghalibaf interpretó los resultados

Teherán está preparado para responder ante cualquier agresión estadounidense, aseguró el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher.

Esta campaña confirmó que, en EE. UU., corporaciones y megamillonarios pueden comprar una elección.

La anarquía en la producción, esencial al sistema, combinada con formidables fuerzas productivas, destruye aceleradamente los ecosistemas

El régimen de Kiev se sigue tornando cada día más tóxico y peligroso, especialmente para sus propios patrocinadores.

Este libro es una manera de comprobar una vez más que las ideas que presentan al Estado como una blanca palomita por encima de las clases sociales, es una fantasía

La visita de los representantes qataríes y las iniciativas de mediación fueron coordinadas directamente con funcionarios estadounidenses: Reuters.

La mandataria promete cambios económicos y políticos, pero no fija plazos para la restitución de bienes ni para las elecciones.

11 mil 900 millones de dólares corresponden a gastos operativos y alrededor de seis mil millones a pérdidas de equipo militar.

Un millón de barriles será vendido a refinerías de Exxon Mobil y Citgo; Washington tiene derecho a comprar 20 por ciento de la producción de NABEP a precio de costo.

Rusia, poseedor de abundantes hidrocarburos fósiles, se posiciona en el mundo como actor fundamental frente al nuevo escenario geopolítico de la posguerra en Ucrania.

Las Mariposas de Minab no pretende ser únicamente un homenaje artístico. Es también una invitación a no acostumbrarse al sufrimiento ajeno.

Los republicanos tienen miedo y los demócratas ven la oportunidad y la esperanza de que en las elecciones del tres de noviembre tomen el control de la Cámara de Representantes o del Senado.

La cooperación ocurre sólo en la medida en que las dos potencias no pueden vivir separadamente.

La película de Yuval Abraham y Rachel Szor, reconocida con un Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia 2026, llegará a la Cineteca Nacional y a salas de Cinemex