Esta campaña confirmó que, en EE. UU., corporaciones y megamillonarios pueden comprar una elección.
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El discurso de la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela en la 81° Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas aclaró que el proyecto chavista, que se había gestado en Venezuela desde el año 2000, se derrumbó por completo. Esto ha demostrado una vez más la necesidad de una organización sólida, que permita no sólo llegar al poder, sino conservarlo, a pesar de la ausencia de los líderes destacados del movimiento.
Después del secuestro de su presidente y el despliegue de flotas militares en sus costas, la presidenta de Venezuela agradeció al presidente de Estados Unidos (EE. UU.) la “disposición a entablar una comunicación”. Éste es el ejemplo más aberrante del asedio que el imperialismo mantiene sobre la región.
Latinoamérica es una zona de influencia fundamental para el imperialismo y, por lo tanto, este último ha buscado someter a los gobiernos de la región. De América Latina se extrae una gran cantidad de riqueza que se queda en EE. UU. mediante empresas trasnacionales que aprovechan la mano de obra barata y los recursos naturales latinoamericanos. Este saqueo permite a los norteamericanos mostrarse como potencia mundial desde los acaparamientos de tierra, como el que mantenía la United Fruit Company en Guatemala, hasta el control de los recursos minerales y financieros de la región.
Cuando los gobiernos latinoamericanos han buscado diversificar sus relaciones comerciales, se enfrentan a las sanciones económicas estadounidenses; restricciones comerciales y financieras, así como de visados para políticos que EE. UU. escoge de manera arbitraria. Ahora han elevado la acusación de narcotráfico a la de terrorismo para justificar las persecuciones judiciales.
El control sobre la región es férreo, no sólo para evitar que potencias enemigas como Rusia o China inviertan, sino para someter todo intento de rebelión de los pueblos, las intervenciones de los organismos internacionales, desde el Banco Mundial hasta su Agencia Central de Inteligencia, han estado presentes en cada país de la región. Este control, unas veces débil y otras veces más firme, ha condicionado la existencia de cualquier proyecto sólido en los países latinoamericanos.
A principios de este siglo hubo cierta apertura lograda por las organizaciones sociales, lo que nos llevó a la ola progresista que, bien que mal, significó un freno para el neoliberalismo y la rapacidad del imperio. Fue la falta de claridad política de los liderazgos lo que impidió consolidar y radicalizar las alternativas.
Una de las grandes derrotas que vinieron con la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue la carencia del enfoque marxista-leninista de la revolución y transformación social en las organizaciones de izquierda. Esta capitulación en el terreno ideológico no ha sido superada; de tal forma que los nuevos proyectos populares no poseen un programa claro para tomar y conservar el poder. Éste es el talón de Aquiles de los proyectos progresistas de Nuestra América.
Las masas se arriesgan, luchan en las calles, y toman el poder político; pero no es posible que permanezcan todo el tiempo, deben continuar con su vida cotidiana. La toma del poder debe estar precedida por una gestión; y para esto se requieren la teoría revolucionaria y estructuras partidarias que sepan afianzar, cumplir con los pueblos y radicalizar los proyectos. No se trata de gestionar el capitalismo, sino de superarlo.
La resistencia ha estado en Cuba históricamente; con el marxismo-leninismo ha aguantado los embates del imperialismo. El pueblo cubano ha estado sometido a una presión que pocos o nadie en el mundo podría aguantar. Durante seis décadas se le ha castigado por su rebeldía y soberanía. Aun con la caída de la URSS supieron mantenerse con la dignidad en alto; y no pocos servicios le han prestado a la humanidad. Sin embargo, a pesar de eso, en estos tiempos difíciles, pareciera que el mundo ha olvidado los sacrificios que el pueblo cubano ha hecho. Únicamente países como Rusia y China se han mantenido firmes, pero no es suficiente.
El descalabro en Venezuela sólo evidencia la necesidad de una organización revolucionaria, de lo contrario, la oleada de movilizaciones sociales, el sacrificio de las masas se quedará en eso. Hoy, a los pueblos del mundo nos urge organizarnos conforme a la teoría científica de la revolución; y ése es el papel del marxismo-leninismo.
Esta campaña confirmó que, en EE. UU., corporaciones y megamillonarios pueden comprar una elección.
La anarquía en la producción, esencial al sistema, combinada con formidables fuerzas productivas, destruye aceleradamente los ecosistemas
Las insurrecciones, como las lluvias, por fin han llegado.
El régimen de Kiev se sigue tornando cada día más tóxico y peligroso, especialmente para sus propios patrocinadores.
Se premia así un nuevo intento por administrar y estabilizar el capitalismo, pero esta vez a la cabeza van los bancos centrales.
Ése es el enemigo principal del neoliberalismo; por ello se ha encargado de censurar y desarticular todo intento de organización por todas las vías a su alcance.
Este libro es una manera de comprobar una vez más que las ideas que presentan al Estado como una blanca palomita por encima de las clases sociales, es una fantasía
Hoy compartimos con nuestros lectores un fragmento que ilustra la propuesta estética de este poeta, en la que la anáfora juega el papel de consigna.
El presidente de Brasil reconoció al político mexicano como referente progresista en América Latina.
La Asamblea General aprobó una resolución con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. La isla denuncia que las sanciones agravan la crisis energética y dificultan el acceso a medicamentos y servicios de salud.
Más de 100 mil pacientes esperan cirugías, incluidos alrededor de 12 mil menores, reveló el Movimiento de Países No Alineados.
Rusia, poseedor de abundantes hidrocarburos fósiles, se posiciona en el mundo como actor fundamental frente al nuevo escenario geopolítico de la posguerra en Ucrania.
En su afán por doblegar al mundo, el imperialismo ha desarrollado una estrategia para hacerse con el control de los gobiernos de América Latina mediante figuras de derecha completamente sometidas a los designios de los norteamericanos.
Las Mariposas de Minab no pretende ser únicamente un homenaje artístico. Es también una invitación a no acostumbrarse al sufrimiento ajeno.
Los republicanos tienen miedo y los demócratas ven la oportunidad y la esperanza de que en las elecciones del tres de noviembre tomen el control de la Cámara de Representantes o del Senado.
Escrito por Diego Martínez
Sociólogo por la UNAM.