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Reportaje
Una vez más, Cuba desafía al terrorismo de EE.UU.
Si hay un Estado señalado histórica y globalmente por financiar y promover actos terroristas en el mundo, es EE. UU. que, cínicamente, acusa a Cuba –sin probarlo– de “financiar” el terrorismo.


El prolongado castigo colectivo y multidimensional de Estados Unidos (EE. UU.) sobre Cuba proyecta la saña del terrorismo de Estado. La resiliencia del pueblo de La Isla se expresó en el repudio al bloqueo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a las operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Desde que la Revolución cubana expulsó a los extranjeros explotadores de su campo, mercados e industrias, el imperialismo optó por el terrorismo. Al genocida bloqueo, el sicariato y oposición financiada, hoy la hiperpotencia bélica impone hambruna, apagones y coerción energética a esa nación que únicamente busca su autodeterminación.

En uno más de sus desesperados actos proselitistas por intentar ganar la elección del tres de noviembre, Donald Trump declaró: “El gobierno de Cuba no va a durar mucho más”, y aseguró que se verán resultados en dos años y medio o antes.

En ese contexto geopolítico se prestaría a burla que él, como comandante en jefe del más poderoso Ejército y líder de un mega poder económico-tecnológico del planeta, se ofrezca un plazo tan largo para vencer a un adversario al que diario socava.

En reacción, La Habana afirmó que el gobierno de EE. UU. “No tiene derechos ni prerrogativas para intentar gobernar a la población cubana, hacer injerencia en asuntos internos del país, determinar el destino de la nación, apropiarse de la riqueza o ejercer dominio sobre nuestro territorio”.

Esto exhibe el esfuerzo imperial desplegado para destruir a la Revolución cubana en más de 65 años, ese proceso anticolonial que horadó los cimientos del imperialismo estadounidense en el Caribe y Nuestra América.

En esta presidencia de Trump, la relación bilateral adquirió mayor tensión; ya que Cuba ha calificado como caótica y fascista la política que “alienta el odio, violencia y muerte entre sus propios ciudadanos”.

Tal endurecimiento apunta a perpetuar el genocidio y alentar el cambio de régimen anhelado por demócratas y republicanos. Por ello, se profundizó el bloqueo y colapso de servicios básicos por escasez de combustible, agua, electricidad y alimentos.

Esa estrategia terrorista se expuso, como cada año, en la Asamblea General de la ONU a votación del proyecto de Resolución A/81/L.5 Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

El 28 de octubre, 130 Estados votaron por eliminar el bloqueo; 25 se abstuvieron (Alemania e Italia, por primera vez) y 17 apoyaron a EE. UU. Las cifras contrastan con las de 2025, cuando 165 Estados votaron por esa resolución, sólo siete se opusieron y 12 se abstuvieron. Detrás estuvieron grupos que instaron a los gobiernos a no votar a favor de la resolución.

 

Esencia terrorista

Si hay un Estado señalado histórica y globalmente por financiar y promover actos terroristas en el mundo, es EE. UU. que, cínicamente, acusa a Cuba –sin probarlo– de “financiar” el terrorismo. Por más de seis décadas, más de tres mil 400 cubanos han sido víctimas de actos terroristas, organizados y financiados desde territorio de EE. UU. El mundo atestiguó invasiones mercenarias, ataques a embarcaciones e infraestructura (aeropuertos, ingenios azucareros, hoteles, centros infantiles) de La Isla.

Expresión del terrorismo contra Cuba son fumigaciones tóxicas contra cultivos, infiltración de epidemias que han enfermado a niños, ancianos y animales, saqueo de materias primas y robo de patentes, que la prensa corporativa silencia.

Es la trama para destruir, desestabilizar o debilitar el modelo socialista que los cubanos construyen desde 1959 con el triunfo de la Revolución.

La CIA ha sido el brazo terrorista del imperialismo estadounidense contra La Isla. Sólo en 1961, su presupuesto para Cuba ya era de 41.1 millones de dólares (mdd) de la época. Cincuenta y cinco años después, Donald Trump recurre a ella para que controle a un grupo de trabajo contra La Isla, según The New York Times y la cadena NBC News.

Así se anuncia el retorno de operaciones encubiertas, sabotajes a infraestructura crítica, con recursos cuantiosos, aunque la tecnopolítica que acata el magnate no es capaz de bajar la inflación ni satisfacer necesidades básicas de su población.

 

Inteligencia y presión

Sin ser amenaza, Cuba figura en el Marco de Prioridades de Inteligencia como contra China y Rusia. En esa perspectiva, la cooptación de cubanos a favor del neocolonialismo imperial es una prioridad.

Hoy se canalizan colosales recursos humanos, financieros, técnicos y electrónicos con el objetivo de convertir en “traidores a la patria” a los cubanos que trabajen (sean soplones) para EE. UU., aunque –afirma la CIA– “no realizarían operaciones militares ni de sabotaje, pero si de influencia encubierta”.

El 28 de octubre, esa agencia emitió directivas para potenciales colaboracionistas: no usar dispositivos ni Internet de su trabajo, eliminar software, aplicaciones y programas de dispositivos “para contactarnos”. Les pide describir su trabajo y nivel de acceso a la información “de interés para nuestra organización”.

En mayo, su director John Ratcliffe se reunió con autoridades cubanas y les dio un mensaje de Trump: que está dispuesto a comprometerse “seriamente” en asuntos económicos y de seguridad a cambio de que el gobierno revolucionario “realice cambios fundamentales”.

Para rebasar el castigo del bloqueo, el Gobierno de la Revolución emprendió profundos cambios que, para algunos, trastocan el modelo socialista y, para otros, la apertura a inversión inmobiliaria extranjera y a bancos privados no necesariamente es negativa, sino que se adapta al entorno global, como lo hace China.

A unos 144.8 kilómetros en línea recta desde la capital cubana está la base de Guantánamo, punto estratégico de despliegue, tránsito y defensa aérea con sobrevuelos de aviones de asalto como el MC-22B Osprey de la Marina y del sistema de defensa antidrones del Comando Sur.

El escenario de ataque a Cuba deberá resolver la guerra con Irán. Por eso, ya está en la región con fines intimidatorios el porta-aviones nuclear Nimitz, tal como hizo el portaaviones Ford con Venezuela, alerta la experta militar Jennifer Kavannagh, del Think Tank, Defense Priorities.

Cualquier acción que la Casa Blanca emprenda contra Cuba tendrá siempre una “respuesta-espejo” de la nación que ha resistido la neocolonización imperialista. La historia está de su lado.

 

EL LOBBY

El exilio cubano-americano influye en la política exterior de EE. UU., apenas detrás del poder del lobby israelí. Se formó con las élites exiliadas desde 1959 y nuevas figuras con intención de castigar a la Revolución. Siguen impunes pese a alentar la subversión, profundizar la escasez con el bloqueo y patrocinar actos terroristas; su peso creció en esta gestión de Trump, con Marco Rubio en el Departamento de Estado, cuya agenda consiste en forzar un cambio de régimen, desmantelar el modelo socialista y “reocupar” propiedades, tierras e industrias que abandonaron al triunfo de la Revolución.

Destacan figuras como Mauricio Claver-Carone, del US-Cuba Democracy, que fue destituido de la presidencia en el Banco Interamericano de Desarrollo por un escándalo; él cabildea desde la Casa Banca, el gobierno y el Congreso y es artífice de la política de asfixia económica en Cuba y Venezuela, así como de la presión máxima a Argentina, Panamá y otros países de la región.

En conjunto, están detrás de la orden de arresto contra el expresidente Raúl Castro que anunció el Fiscal de Florida, James Uthmeier, por supuesta conspiración para derribar dos avionetas del grupo contrarrevolucionario Hermanos al Rescate, en febrero de 1996.

Esa imputación omite que las naves invadieron espacio aéreo cubano con motivación terrorista y desobedecieron los exhortos para retirarse. La “Justicia” y prensa de EE. UU. omiten la Demandas del Pueblo de Cuba por daños humanos, del 31 de mayo de 1999, que estima daños de 181 mil 100 mdd por la muerte de tres mil 478 personas y dos mil 99 incapacitados por agresiones imperiales.

La Sentencia 47 del cinco de mayo de 2000 del Tribunal Popular Provincial de Ciudad La Habana condenó a EE. UU. a reparar e indemnizar a Cuba por afectaciones acumuladas, estimadas en más de 121 mil mdd por daños del bloqueo multidimensional y diversas agresiones.

 

Entrevista con la Embajadora de Cuba en México

Aún deseo que liderazgos que hoy están en manos de trogloditas pudieran pasar a personas con mayor racionalidad contra el genocidio que se comete contra Cuba. Lamentablemente tuvieron razón en que, aumentando las medidas de presión, afectarían más el nivel de vida de los cubanos; explica a buzos de la noticia la Embajadora y Segunda Jefa de Misión Johana Tablada de la Torre.

buzos (b) . - . Ante un eventual triunfo demócrata en el Congreso,

¿confía en que se revertirá la Orden Ejecutiva que califica a Cuba como amenaza extraordinaria para la seguridad de EE. UU.? Johana Tablada de la Torre

 (JTT).-Como caracteriza a los diplomáticos cubanos, respondo con honestidad y franqueza: la historia ha demostrado que no importa que el Congreso esté en manos de republicanos o demócratas; desde el 1° de enero de 1959, la política exterior de EE. UU. –incluso antes del triunfo de los rebeldes– ya era oponerse al avance de la Revolución, por lo que consideraban un desafío a su modelo de dominación en el hemisferio.

Hemos aprendido a ser cautelosos.

No son altas las expectativas de que un triunfo demócrata en la Cámara o en el Senado sea a favor. Son 70 años en que gobiernos demócratas como republicanos han ensayado todo contra Cuba.

Si hiciera una simetría en el tiempo de tal comportamiento entre ambos partidos, fue en la primera gestión de Trump y lo que después hizo Biden, cuando se expresó ese paralelismo.

En 2019, Trump, bajo tutela de la maquinaria política más reaccionaria de EE. UU., una mezcla de sionismo con herederos de Batista –porque combinan estrategias de genocidio– vimos que entonces empezó la cascada de medidas duras contra Cuba y, a su vez, desató la más fuerte emigración en la historia.

En el aniversario de Playa Girón, la primera victoria contra el imperialismo de América Latina, John Bolton advirtió en Miami: “vamos a acabar con el romanticismo de la Revolución Cubana ‒y agregó– Lo que no pudimos hacer en Bahía de Cochinos, lo haremos ahora”.

Ahí empezó la secuencia de ataques a la yugular de todas las fuentes de sustento de la economía cubana: contra el turismo, los bancos, las remesas, la cooperación internacional médica de Cuba, ese internacionalismo que hace tanto bien al mundo, a la cooperación sur-sur y a la salud pública interna.

Se fueron encima de los viajes de crucero y a la pequeña detente que hubo con Obama donde, en poco tiempo, se demostró que Cuba siempre tuvo razón cuando reveló que el único camino derivará de entendernos y respetarnos.

Porque la agresión, el desprecio con que nos han tratado siempre, no pondrá de rodillas a un pueblo que decidió luchar por su soberanía y alcanzarla.

Y aunque no renunció al bloqueo ni a la seducción o agresión más dura, como las multas millonarias, de alguna manera el gobierno de Obama mostró que los dos países podían cooperar en múltiples temas, que Cuba era un país suficientemente maduro para trabajar juntos.

Eso se vino abajo desde 2018, pero cuando Biden ganó las elecciones, ni siquiera tuvo la decencia de quitar a Cuba de la Lista de Países que Apoyan el Terrorismo. Antes se había opuesto a la misma por ser una medida “muy politizada y económica”.

En la segunda temporada de Trump vemos lo mismo. Marco Rubio, el entonces senador, hoy secretario de Estado, jefe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, jefe de asesores de Seguridad Nacional, ya erigido como verdugo medieval, que los jueves pronuncia edictos donde afirma que, dondequiera que Cuba encuentre una salida, ellos la cortarán.

Sobre todo, con la ridícula acusación de que Cuba tiene un gobierno inepto, que el socialismo no funciona y que a La Isla le espera un futuro luminoso cuando entreguemos nuestra soberanía, territorio y recursos al dominio colonial.

En esa situación estamos; por tanto, si ganan demócratas o republicanos, Trump seguirá controlando el Ejecutivo, porque todas las medidas impuestas desde 2019 para acá han sido por la vía del Ejecutivo, no del Congreso.

Es más, puede invadir como amenaza a cada rato sin permiso del Congreso, pero Cuba no se rinde. Así hizo con Irán, y es una de las razones por las que pierden los republicanos. Es el hartazgo con esas políticas contraproducentes de un presidente que llegó diciendo “No más guerras” y “América first”, que al final era: “Israel primero”; o que iba a priorizar en la sociedad, pero únicamente se han visto más guerras de rapiña y el patrocinio a la barbarie, como en Palestina.

En esencia, pensamos que no importa quién gane. Para Cuba, el escenario será muy difícil. He trabajado por años el tema de EE. UU., e insisto en que los liderazgos, que hoy están en manos de trogloditas, pudieran estar con personas que tengan mayor racionalidad sobre el alcance del genocidio que cometen contra Cuba.

Hemos visto audiencias donde sectores demócratas cuestionan el propósito de asesinar a niños en Cuba, aumentar la mortalidad infantil, disminuir el acceso a medicamentos contra el cáncer. Hay quienes formulan esas preguntas, pues la promesa era que, en 15 días, tendría resultado el cerco energético –una de las más crueles medidas tomadas contra país alguno desde Stalingrado.

En esta situación tienen a nuestra población sufriendo. Por tanto, honestamente, desde mi experiencia no tenemos mucha ilusión en que las cosas cambiarán.

b.- La presión escala al nivel de crimen de guerra y el presidente Miguel Díaz Canel calificó esa política como “terrorismo hitleriano”. Y pese a la inflación y crisis en EE. UU., se otorgan recursos a la CIA para socavar a Cuba. ¿Se vuelve al escenario de las operaciones encubiertas? 

JTT.- Pensamos que EE. UU. nunca ha dejado el terrorismo, incluso antes del triunfo de los rebeldes en 1959, documentos desclasificados muestran que la CIA ya estaba ahí en busca de un tirano –que ya no fuera Batista– y, desde entonces, han trabajado en ese sentido.

El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos R. Fernández de Cossio aclaró: “tienen que andar muy desesperados cuando hacen un anuncio ‒como si vendieran pasta de dientes o una marca de champú– con las vías para que los cubanos que quieran traicionar a su patria o ser mercenarios, los contacten”.

Ha habido historias de sabotajes contra infraestructura crítica, provocando la división de nuestro gobierno, donde las decisiones son colectivas. Todo el mundo sabe que se discuten entre la población, en referéndum; eso no lo reconocen y por eso su desesperación.

Lamentablemente, en sus cálculos tuvieron razón en que, aumentando las medidas de presión, afectarían el nivel de vida de los cubanos. Nuestro pueblo sufre hoy hasta 20 horas diarias de apagones; han muerto personas por no llegar a tiempo a los hospitales; se han puesto en peligro tratamientos médicos a los que siempre tuvieron acceso.

Esa humillación también obedece a la escalada contra Cuba, que hizo un monumento a la Dignidad Humana. Hablamos del país que tuvo el mejor sistema de salud pública de primer nivel para todos en América Latina, donde se efectuaban trasplantes de órganos gratuitos.

Se mantiene la educación, desde preescolar hasta posgrado y se trabaja constantemente en transformar la matriz energética con paneles solares. Hasta ahora, no han logrado bloquear el Sol que nos sobra, como la voluntad del pueblo. Y México nos entiende.

b.- En mayo, el secretario de guerra, Pete Hegseth, estuvo en la base naval de Guantánamo y arengó a las tropas que debían estar listas para lo que ocurra.

JTT.-Nos burlamos de eso. Nadie en Cuba quiere la guerra, somos un país que hemos luchado mucho por la paz; hemos participado en procesos de paz en nuestra región: en La Habana se firmó la bellísima proclama de América Latina zona de Paz; lo mismo cuando México logró el Tratado de Tlatelolco contra armas nucleares en el continente, la mesa de diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional.

No nos conocen, pero sí estamos dispuestos a defender hasta las últimas consecuencias nuestra libertad, soberanía, territorios y recursos, que son nuestros; y si no existiera el 20 por ciento del bloqueo que nos aplican, otra sería la historia.

Esa base está en contra de la voluntad del pueblo de Cuba, es un territorio ilegalmente ocupado, les hemos pedido que se vayan de ahí y no se salen.

Cómo creer a EE. UU. cuando declara que su política es para el bien de la gente. Que me diga alguien qué país después de una intervención de EE. UU., está mejor que antes. Y hago la lista: Afganistán no está mejor; Libia, que ha sido tribalizada, no está mejor; tampoco Irak. Irán está resistiendo y tenemos que agradecerle mucho.

 

b.- Otra forma de acoso es el Lawfare. El 19 de octubre, el Fiscal de La Florida anunció la orden de arresto contra el expresidente Raúl Castro por el supuesto delito, en 1996, contra terroristas que violaron espacio aéreo cubano.

 JTT.- Yo trabajaba en el Minrex en febrero de 1996, y Fernández de Cossío me pidió abrir el archivo con las notas diplomáticas y, al hacerlo, me sorprendí por la cantidad de notas verbales de Cuba, entre agosto de 1995 y febrero; en más de 22 ocasiones, Cuba alertó a EE. UU. sobre incursiones ilegales en Cuba; algunos se acercaron al malecón de La Habana y provocaron abiertamente tirando propaganda.

¿Qué avión se puede acercar a Washington sin identificación y voceando charlatanería? Y con un gobierno que había advertido que se tomarían medidas para proteger su espacio aéreo. Hay artículos de prensa pertenecientes a especialistas y asesores de la Casa Blanca que habían alertado que Cuba no aguantaría eternamente.

Eso no está en el relato .¡Y venir a meterse con el general Raúl Castro, un hombre extremadamente respetado por su pueblo y otros! Recuerdo cuando llegó a México, a una cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y entró por el salón: todos los presidentes de izquierda y derecha vieron ahí al yate Granma, a los jóvenes luchando contra la tiranía de Batista.

Hablamos de una generación que no sólo se propuso y cumplió la agenda de justicia social de Fidel y que se le admira y respeta en todo el mundo. ¡La posibilidad de que le puedan hacer un secuestro no existe, es cero! Lo tendrían que matar combatiendo con todo y la edad que tiene; ésa es la estirpe que tenemos los cubanos.

Ellos –EE. UU.‒ no tienen nada que enseñar a Cuba; son antivalores, hay un retroceso civilizatorio; hay un resurgimiento del fascismo; no queremos eso para nuestros hijos o nietos. Somos defensores de una América Latina integrada, de un mundo mejor es posible, de seguir defendiendo el multilateralismo; que nuestras vacunas no sean un negocio, sino un derecho.

Todo eso no lo pueden borrar; no nos han puesto de rodillas ni quebrado nuestra resistencia; pero sí debemos reconocer que han hecho mucho daño a Cuba; y eso no lo perdonaremos.

El denominador común de estos payasos, como el que hizo la orden contra Raúl, es que no le llegan –y perdón por la expresión– ni a los talones al más simple de las cubanas y cubanos que se levantan cada día para ir a trabajar y dar de comer a sus hijos en condiciones sin transporte público, ¡y no se rinden! Y siguen bailando y siguen celebrando su aniversario y diciéndole al mundo que su corazón sigue vibrando y que Cuba vive y que Cuba vencerá..


Escrito por Nydia Egremy

Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.


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