México, Croacia, Hungría fijan precios máximos a gasolinas, mientras España, Portugal, Suecia y Japón aplican subsidios.
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El incremento generalizado de los precios de combustible por la guerra en Medio Oriente ha provocado que los países adopten medidas para limitar el impacto financiero sobre los consumidores y las empresas mediante restricciones de consumo, precios topados y medidas fiscales.
Desde Asia hasta América, los países se han visto afectados por incrementos en el precio del crudo, el cual tocó niveles superiores a los 100 dólares por barril a lo largo de marzo, generando presiones inflacionarias, elevando costos de transporte e incluso amenazando la producción agrícola global.
Ante este incremento de precios, China impuso máximos temporales a la gasolina y diésel: el costo al consumidor de la gasolina será de mil 160 yuanes por tonelada métrica, equivalentes a 168 dólares.
Para el diésel, el gigante asiático fijó un precio máximo de mil 115 yuanes por tonelada métrica o 161 dólares.
En el mismo sentido, Japón aplicó subvenciones a las refinerías para garantizar que el precio de la gasolina se mantenga cerca de los 170 yenes o 1.07 dólares por litro, mientras que Taiwán recurrió a mecanismos fiscales para absorber los aumentos en 60 por ciento y Vietnam anunció que eximirá de derechos aduaneros a las importaciones de combustible durante todo abril de 2026.
Tailandia instó a empleados públicos a trabajar desde casa con el fin de reducir el consumo energético y, por lo tanto, de combustibles; Filipinas redujo los servicios de ferry e incrementó los precios del transporte público local; India priorizó el suministro a los hogares y Corea del Sur se prepara para incrementar en 80 por ciento su electricidad nuclear y en la misma medida la generada a partir de carbón.
Europa y América en el mismo camino
En Europa los países han tomado medidas similares. España, por ejemplo, puso en marcha un plan de más de cinco mil 500 millones de dólares, que contempla reducir el Impuesto al Valor Agregado (IVA) aplicado al combustible, lo que supondría una reducción de 0.30 euros, o 0.35 dólares, por litro.
De igual manera, Portugal y Suecia aplicaron medidas fiscales; Croacia y Hungría fijaron precios máximos para las gasolinas, y Alemania prohibió a las gasolineras incrementar los costos más de una vez al día.
En América, Brasil anunció medidas temporales para limitar los aumentos en el precio del combustible. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó un decreto para reducir el impuesto federal sobre importación y venta de petróleo y anunció subvenciones para productores de gasóleo.
Por su parte, el mandatario estadounidense Donald Trump suspendió de forma temporal algunas leyes de transporte marítimo para reducir el costo del traslado de petróleo, gas y otras materias primas.
De acuerdo con el gobierno estadounidense, la medida reducirá el costo del precio del transporte de crudo desde el Golfo de México hacia refinerías de la costa este de Estados Unidos, abaratando la gasolina y el diésel en los mercados.
En el caso de México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un tope de 24 pesos por litro para la gasolina regular y la posibilidad de aplicar instrumentos fiscales basados en la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Finalmente, Chile ha sido el único país en incrementar el costo de los combustibles: el gobierno encabezado por José Antonio Kast anunció el pasado jueves 19 de marzo que la gasolina se incrementaría cerca de 32 por ciento, mientras que el diésel lo haría en 62 por ciento.
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Escrito por Sebastián Campos Rivera
Periodista de finanzas, economía, negocios, mercados, divisas, indicadores y el sector energético. | X: @srivera1410