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La influencia de Estados Unidos (EE. UU.) ha llevado a varios países a revisar, reducir o suspender sus convenios con brigadas médicas cubanas, afectando una de las principales fuentes de ingresos de la isla junto al turismo y las remesas.
Desde hace más de 60 años, Cuba ha enviado cerca de 600 mil profesionales de la salud a 165 países, aportando asistencia en zonas rurales y ante emergencias, y fortaleciendo sistemas de salud con recursos limitados; sin embargo, las restricciones de visados impuestas por Washington y las preocupaciones sobre la gestión de los pagos han generado que varios gobiernos ajusten sus programas.
Naciones como Bahamas, Granada, Antigua y Barbuda, Guyana y Trinidad y Tobago han optado por modificar o suspender contratos, explorando alternativas como la contratación directa de médicos o la incorporación de profesionales de otros países.
En Centroamérica, Guatemala anunció el cierre gradual de su programa, que involucraba a más de 400 colaboradores cubanos. En Venezuela, los convenios históricos, apoyados parcialmente mediante intercambios de petróleo, enfrentan incertidumbre por cambios políticos y restricciones comerciales.
Aún con estas modificaciones, muchos gobiernos mantienen acuerdos con médicos cubanos, valorando su papel en mejorar la atención sanitaria en comunidades con carencias estructurales y en situaciones de emergencia.
Para los países receptores, el acceso a médicos y especialistas altamente capacitados ha representado una solución rápida y efectiva ante carencias estructurales en salud pública.
Los profesionales cubanos, por su parte, perciben salarios en dólares, mientras que el gobierno cubano destina esos recursos, de acuerdo con sus declaraciones oficiales, a sostener y mejorar su propio sistema de salud, uno de los más valorados en la región por su cobertura universal.
Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.