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editorial
Conservar el poder a cualquier precio
Analistas advierten que la campaña de AMLO y lo que se avecina ya se encuentra en marcha; y que sólo debemos esperar una elección de Estado, es decir, la imposición de un Presidente de la República desde el Poder Ejecutivo.


El Presidente de la República se encuentra ante la alternativa de actuar como un estadista que garantice, en 2024, un proceso electoral democrático, equitativo y transparente o comportarse como jefe de partido, dispuesto a hacer ganar a sus candidatos, sin importar el costo, por la buena o a la mala; todas las opiniones consultadas por el Reporte Especial de esta semana coinciden (y se basan en hechos contundentes) en que AMLO y la “Cuarta Transformación” (4T) elegirán la segunda opción: hacer ganar la Presidencia al partido Morena a cualquier precio.

Los hechos que sustentan esta opinión son muy conocidos: la campaña morenista desde el poder, que comenzó, afirman, en diciembre de 2018 y no ha parado; la descalificación de los partidos opositores con graves acusaciones que no fueron probadas; el combate en contra de las autoridades electorales para lograr someterlas; la violación de leyes electorales (artículos constitucionales, leyes reglamentarias, etc.); la implementación ilegal de campañas, atropellando disposiciones de los órganos electorales; la designación de candidatos camuflados (corcholatas y “Coordinadora de la Defensa de la Transformación”); la actitud permisiva ante las violaciones a la ley por parte de sus destapados (funcionarios públicos en campaña electoral y uso indebido de recursos públicos); y el feroz ataque en sus conferencias matutinas a todos los candidatos y partidos opositores.

Éstos son algunos de los hechos que sustentan la opinión de investigadores, analistas y dirigentes de partidos políticos que aseguran que la actitud de la 4T será sin duda inclinar la balanza en favor de Morena. Entre estas opiniones sobresalen algunas que no sólo advierten que la campaña de AMLO lo que se avecina ya se encuentra en marcha; políticos e investigadores se manifiestan públicamente y advierten que debemos esperar una elección de Estado, es decir, la imposición de un Presidente de la República desde el Poder Ejecutivo.

La injerencia del poder político en el proceso electoral ha sido uno de los mecanismos más conocidos por los mexicanos; algunos aseguran que en este sexenio la compra de votos comenzó desde el principio y que para eso han servido los programas sociales, los apoyos para el bienestar, los recortes presupuestales y la supresión de fondos y fideicomisos.

No falta quien exprese la inquietud o temor de que, en el desarrollo de las elecciones más grandes de la historia, la 4T eche mano de la fuerza pública, de la guardia nacional y del Ejército para garantizar, durante los comicios, su libre intromisión en el manejo de boletas, urnas y funcionarios de casilla.

Éstas son, desde luego, sospechas y temores; pero hay algo cierto: una elección de Estado, es decir, una intervención indebida del Estado está en proceso, una intervención ilegal pero impune en los asuntos que competen solamente a los ciudadanos. 


Escrito por Redacción


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