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Debido a la sequía extrema que afecta a Somalia, más de 6.5 millones de habitantes enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria, de ellos, dos millones más padecen hambre aguda, situación que se agravó por el aumento en los precios del combustible derivado del conflicto en Medio Oriente, alertó la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
De acuerdo con el organismo, los más de seis millones de somalíes, se encuentran en las etapas 3 y 4 de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC); de ellos, dos millones fueron clasificados en estado de Emergencia, fase preveía a la hambruna catastrófica.
Asimismo, la ONU identificó que de la población que enfrenta altos niveles de inseguridad alimentaria, más de 1.8 millones son niños menores de cinco años que sufren desnutrición aguda como consecuencia de la sequía extrema.
Además, la ONU precisó que los precios del combustible se han disparado de 0.60 a 1.50 dólares estadounidenses por litro, lo que ha encarecido significativamente el transporte y los productos básicos.
A pesar de la magnitud de estas necesidades, la entrega de ayuda humanitaria sigue siendo extremadamente limitada. En los 21 distritos prioritarios del Plan de Respuesta Humanitaria 2026, la cobertura es inferior al 25 por ciento, lo que refleja “una grave deficiencia en la prestación de servicios en las zonas más críticas”, según la OCHA.
Cabe recordar que esta crisis humanitaria se suma a un contexto de conflicto y caos que vive Somalia desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre. Desde entonces, el país quedó bajo el control de milicias islamistas.
Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.