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Opinión
¿Por qué el relanzamiento del PAN debería alarmarnos?
Muchos han pasado por alto el verdadero peligro del relanzamiento del PAN.


Muchos han pasado por alto el verdadero peligro del relanzamiento del PAN. Se ha dicho que es un simple cambio de imagen, una operación de marketing, o incluso una anécdota sin importancia. Sin embargo, no creo que lo sea. Detrás del nuevo logotipo y del lema “Patria, Familia y Libertad”, se esconde una reconfiguración ideológica que merece atención: el PAN no busca modernizarse y “ciudadanizarse”, sino rearmarse en sintonía con la ola internacional de la ultraderecha. Lo que en otros países se llama trumpismo, bolsonarismo o mileísmo, en México comienza a tomar forma bajo un disfraz de patriotismo y moral tradicional.

Fue así como el relanzamiento del PAN se presentó como una gran “renovación” del partido: nuevo logo, nueva estrategia de afiliación y un discurso de unidad nacional. En el evento, difundido como un espectáculo político y mediático, la dirigencia panista habló de recuperar la confianza ciudadana, de volver a los “valores fundamentales” y de modernizar la organización. Pero más allá del lenguaje publicitario, lo realmente significativo fue el nuevo lema: “Patria, Familia y Libertad”. Esa frase, aparentemente inofensiva, marca el verdadero rumbo del cambio. Mientras buena parte del debate público se centró en el diseño del logotipo, pasó casi inadvertido el verdadero fondo del eslogan que no busca modernizar al PAN, sino anclarlo ideológicamente en la misma matriz conservadora y nacionalista que hoy inspira a las derechas más duras del mundo.

En otras palabras, “Patria, Familia y Libertad” no es un lema nuevo, sino una consigna reciclada de la tradición ultraconservadora. Cada palabra carga un sentido político preciso: “Patria” apela a un nacionalismo extremo que roza la xenofobia y alimenta discursos antiinmigrantes; “Familia” actúa como código para imponer el modelo tradicional (padre, madre e hijos) excluyendo toda forma diversa de convivencia; y “Libertad” encubre la vieja doctrina neoliberal que reduce la libertad a la del mercado, esa libertad que defienden los poderosos para oprimir a los más pobres. Es la misma gramática que usan Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, Milei en Argentina o Vox en España. Con ese eslogan, el PAN no busca innovar, sino alinearse con la ultraderecha global y reactivar los reflejos más reaccionarios de la sociedad mexicana.

Lo que está en juego va más allá de una disputa partidista: un PAN radicalizado podría convertirse en el vehículo de una nueva derecha autoritaria en México. Detrás del discurso de “valores” se esconde una agenda que amenaza los derechos conquistados por los movimientos, organizaciones sociales y luchas sindicales. Las experiencias internacionales lo demuestran: cuando la ultraderecha gana terreno, crecen la censura, la persecución y la violencia política. En México, ese tipo de ideología podría reactivar o alentar a grupos conservadores, fanáticos o incluso paramilitares dispuestos a “defender la moral” con violencia. Por eso, el relanzamiento del PAN no es un simple rebranding político: es una advertencia sobre el riesgo que enfrenta el país cuando el conservadurismo decide cruzar la línea y volverse ultra.

Por eso, es urgente encender las alarmas frente a este relanzamiento. Detrás del maquillaje moderno y el lenguaje de redes sociales, el PAN mantiene intacto su proyecto histórico: autoritario en lo político, clasista en lo económico y racista en su visión de país. Su “nueva imagen” no es más que una estrategia para revestir de modernidad un ideario viejo que busca quitar los nuevos privilegios por los viejos y frenar o eliminar las conquistas que tantas luchas sociales le han costado a nuestro país. 


Escrito por Dante Montaño Brito

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM.


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